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Siempre contigo

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intro-logo
Descripción

Candy Taylor, es una chica poco agraciada ante los ojos de los hombres, su aspecto poco le preocupaba, hasta que conoce a su nuevo jefe, Edward Anderson.

Edward es un mujeriego sin remedio, sino era una persona fría y distante, pero al ver el nuevo cambio de Candy, siente que el piso se le mueve y nacen sus celos por como otros la miran. Las cosas no serán fáciles para los dos, tendrán que pasar por muchas cosas antes de poder estar juntos.

¿Lograran superar dichas pruebas?

¿Podrá Candy derretir el frio corazón de Edward?

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Capítulo 1
Narra Candy Hoy tengo una entrevista en una de las empresas más importantes del país, y de California, mi posible jefe directo sería el señor Edward Anderson, es un hombre muy guapo, con cuerpo de dios griego, cabello castaño oscuro y ojos cafés, de unos 30 años de edad mi mide aproximadamente 1.80 cm. Es un empresario muy codiciado, sale mucho en portadas de revistas al lado de una mujer muy guapa, pero muy superficial. Me apuro al vestirme, la verdad no tengo mucha ropa, es la primera vez que trabajaré en una empresa de alto prestigio. No tengo mucha ropa, mi madre siempre me decía que parecía monja, y además no me gusta pintarme y arreglar mi cabello, siento pérdida de tiempo, además voy a trabajar, los gastos de mi casita no se pagan solos. Llegué puntual para la entrevista, las 4 mujeres que se encuentran esperando, se ven muy bien arregladas, sólo me miraban como bicho raro. Después de esperar media hora por fin llegó mi turno para la entrevista, el mismísimo Edward Anderson estaba entrevistando para el puesto de su asistente. El señor Anderson realmente es guapísimo, tengo entendido que tiene novia, muy guapa por cierto. Me quedé como tonta unos segundos mirándolo sin que se diera cuenta. -        Buenos días- digo entrando a su oficina. -        Buenos días, por favor tome asiento- me dice de una forma serio. -        Gracias- digo tomando asiento. -        Bien señorita… - mira hacia mis papeles - Taylor, veo que estudió administración de empresas, y dice que está estudiando una maestría en línea. -        Así es señor Anderson- le digo con seguridad y nada de nerviosismos -        Perfecto, bien puede comenzar a partir de mañana- dice y me da la mano de forma cortes, dios es muy guapo y tiene las manos muy fuertes. -        Muchas gracias, mañana estaré por aquí. -        Aquí la espero- dice y yo salgo de su oficina.     La verdad me sentía con pocas posibilidades de ser contratada, ya que no me visto con formalidad, como las que estaban esperando hace un rato, pero estoy feliz de haberlo sido.   *** Me levante a las 6 de la mañana, ya que me queda un poco lejos mi nuevo lugar de trabajo, me metí a bañar, tarde como 10 minutos, al salir, elegí una blusa blanca y una falda azul marino suelta debajo de mis rodillas y unas zapatillas negras, me agarré el cabello en una coleta media, me preparé fruta y una taza de café, para estar despierta. Salí a las 7:20 am para llegar un poco antes de las 8 de la mañana, tomé un taxi, dándole la dirección de la empresa.  Llegué con 15 minutos de sobra, saludé a la recepcionista, tomé el ascensor,  para llegar a mi nuevo lugar de trabajo. -        Hola ¿Eres la nueva asistente del señor Anderson?- me pregunta una muchacha muy amable. -        Hola, así es, me llamo Candy Taylor – me presento con ella -        Mucho gusto, yo me llamo Ximena Rosales.- me dice saludando con la mano de forma amable. -        Es un placer- le digo con una sonrisa. -        Bien, este será tu escritorio frente a la oficina del jefe.- me señala con la mano mi nuevo escritorio. -        Gracias, eres muy amable- digo mientras caminamos hacia el escritorio. -        No tienes que darlas, cualquier cosa me avisas, yo estaré cerca de aquí- me dice, y se despide de mí. Esto parece un sueño, de tantas chicas guapas y presentables, me eligieron a mí, sé que soy muy capaz para este trabajo, y que así lo consideró el señor Anderson, por eso me contrató a mí, y no lo decepcionaré. De repente veo que el señor Anderson sale del ascensor, y se ve realmente guapo, lleva un traje n***o, una camisa blanca y su corbata, y muy bien peinado, y tiene un porte elegante y serio, como el día de ayer. -        Lléveme una taza de café a mi oficina- dice sin mírame, y yo me levante de inmediato para preparársela. Una vez listo, me dirigí hacia su oficina y toqué la puerta, y escuché un adelante, abrí y entré. -        Aquí está su café, señor Anderson- digo mientras lo dejo sobre su escritorio. -        Bien- dice aun sin mirarme porque ahora está revisando unos documentos. -        ¿Se le ofrece algo más? – pregunto un poco curiosa, ya que es mi primer día de trabajo -        Si, archive estos documentos por fecha, y tome, esta es mi agenda, ya tiene eventos y juntas programados para un mes- dice extendiendo la libreta para tomarla, y también tomo los documentos para archivarlos. -        ¿algo más?- digo antes de salir de la oficina. -        No, es todo. Se puede retirar. Ah, por cierto en una hora va a llegar mi novia, la señorita Amber Jones y le voy a pedir que cuando este con ella, que nadie nos interrumpa, si alguien pregunta por mí, quien sea, diga que estoy muy ocupado y que no puedo atender, ¿entendió?  – esta vez dice mirándome, y tiene la mirada un poco fría, yo asentí - Ahora si se puede retirar, -         Sí, señor. Permiso- Salí de su oficina y me fui a mi lugar de trabajo. Me puse a hacer lo que el jefe pidió, y sí que eran bastantes documentos para archivar. Estaba tan concentrada que de repente sentí una mirada sobre mí, y al levantar mi mirada, pude ver a una mujer guapa, pero arrogante, debe ser la novia del señor Anderson, es alta como de 1.75 cm, delgada y de buen cuerpo, cabello ondulado y largo, llevaba puesto un vestido n***o entallado y arriba de las rodillas. -        ¿Está mi novio en su oficina?- dice la mujer mirando sus uñas, y con una cara de pocos amigos -        Amber, te estaba esperando- dice mi jefe, ella levanta su mirada hacia él, y camina hasta donde se encuentra, lo abraza y lo besa apasionadamente y él le corresponde. ¿en qué momento salió? Él la aleja un momento y me mira de nuevo frío. -        Como le dije hace rato, no quiero que nadie me interrumpa- dice y cierra la puerta, alcancé a escuchar un clic ¡Dios! Quien no quisiera estar encerrada en esa oficina con ese hombre, pero ¿en qué estoy pensando? Él sólo es mi jefe, y sé que nunca se fijaría en mí. Llegó la hora del almuerzo, pero mi jefe aún sigue encerrado con su novia, y como dijo que nadie lo interrumpiera, no podré moverme de mi lugar para salir a comer algo, lo bueno que traje un poco de fruta, al menos para calmar mi hambre. -        Hola, ¿quieres venir a comer conmigo? – me dice Ximena sacándome de mis pensamientos -        Me gustaría, pero no puedo dejar mi puesto- le digo haciendo una mueca de desconcierto. – Él esta con su novia encerrados en la oficina más de dos horas y me pidió que nadie los interrumpiera. -        Mmm, ya veo, bueeeno, pues te puedo acompañar a almorzar aquí- dice tomando asiento frente a mí y saca un sándwich y un jugo de naranja. -        Si, gracias.- digo y comenzamos a comer. -        Oye, quien fuera la novia del jefe para poderlo disfrutar como ella lo hace- dice con una mirada picara. -        Si, fue lo que pensé- le digo suspirando -        Tiene un cuerpo de dios griego- ríe un poco y lleva otro bocado a su boca.  Iba yo a decir algo, pero vemos que el jefe sale de la oficina arreglando su corbata y cabello, la mujer sale muy contenta, se despiden con un largo beso, ella pasa por nuestro lado sin mirarnos, toma el ascensor y se cierran las puertas. El señor Anderson regresa a su oficina, pero no cierra la puerta, y sale de nuevo pero ya con el saco de su taje puesto. -        ¿No fueron a comer?- nos pregunta enarcando una ceja con curiosidad -        Disculpe señor Anderson, ya no salí a comer, por cuidar de que nadie lo interrumpiera- digo un poco apenada -        Lo olvide por completo. Pueden ir a comer, yo haré lo mismo- dice y se va. Realmente es un hombre inalcanzable, y se ve que es amable, creo que sólo es frio por el estrés del trabajo, pero ahora que está más relajado, se le notaba más tranquilo y pude ver una pequeña sonrisa. Llegó la hora de salir, ya eran poco más de las 9 pm, ya todos en la oficina habían salido, excepto yo, Ximena y el jefe, estaba terminando de acomodar unas carpetas, ya que mañana el señor Anderson tendrá una junta importante con algunos accionistas. Una vez que terminé, agarré mis cosas y salí junto con Ximena para tomar cada quien un taxi. -        Ximenita – dice la voz de un hombre, y uno muy guapo por cierto -        Ah, hola Adrián- dice sin mirarlo -        ¿vas para tu casa, hermosa? – vuelve a decir él acercándose a Ximena -        Eso no es de tu importancia- le dice con un tono frío -        Me importa tu seguridad- la toma por la cintura acercándola más a él , yo carraspeo un poco incomoda por la situación y ambos voltearon a verme -        Disculpa, ¿quién eres? – pregunta el tal Adrián un poco molesto -        Soy Candy Taylor, la nueva asistente del señor Anderson- le digo poco apenada -        Mucho gusto, soy Adrián Carter- dice dándome la mano -        Mucho gusto, Adrián- digo dándole una sonrisa amistosa -        Y ¿nos vamos? – le vuelve a insistir a Ximena. -        Bien- le responde ella de mala gana- nos vemos mañana, Candy -         Si, cuídense- me despedí de los dos. Y ahora me quedé sola, aquí esperando un taxi, para ser mí primer día de trabajo, estuvo pesado. Al fin veo venir un taxi, estaba por hacerle la parada cuando alguien me distrajo. -        ¿Aún no se ha ido señorita Taylor? – dice mi jefe curioso -        Me estaba despidiendo de Ximena y Adrián- y por esa distracción, perdí el taxi- estaba esperando taxi -        Entiendo. Si quiere yo la puedo llevar a su casa- dice cruzando sus brazos esperando a que acepte -        No, no, como cree, no le quiero causar molestias- le digo agitando las manos de forma negativa un poco apenada -        No es ninguna molestia, en verdad- dice con media sonrisa y créanme, no me puedo negar a eso -        Está bien jefe- esta vez me puse aún más roja y sin mirarlo -        Bien, acompáñeme hasta mi auto.- empieza a caminar hacia en estacionamiento de la empresa y yo lo voy siguiendo. Realmente quedé impresionada, era un Mustang color gris metálico, último modelo, me abrió la puerta para que pudiera subirme, la cerró y dirigió al lado del piloto para subirse y poner en marcha el carro, le di la dirección de mi casa. 20 minutos después ya estábamos ahí, 10 minutos menos. -        Muchas gracias señor Anderson.- me despido de él y antes de salir por completo , tomó mi mano, yo sólo me puse nerviosa -        Nos vemos mañana señorita Taylor.- dice y me acerca a él para depositarme un beso en la mejilla. Yo sólo reaccioné y salí rápido de su carro para caminar lo más rápido y entrar a mi casa. Una vez adentro sólo pude escuchar el carro arrancar hasta que desapareció. Al día siguiente llegué como siempre un poco temprano, para tener todo preparado para cuando llegue el señor Anderson, estaba tan concentrada en organizar unos documentos para la junta que tendría hoy, no era muy importante, pero de igual forma todo tenía que estar impecable. -        Venga a mi oficina, ahora- dice el señor Anderson recién llegado a la empresa y se le notaba un poco de mal humor, así que sin decir nada sólo me levante y lo seguí hasta su oficina-  quiero que me de unos documentos del 3 de septiembre al 24 del mismo mes. -        ¿Algo más? – le dije mientras deje de tomar notas -        Si, antes de eso, tráigame una taza con café- dijo sin mirarme, que novedad.  Lo curioso es que no mencione el beso de anoche, sé que solo fue en la mejilla, y que apenas nos estemos conociendo, y tampoco tengo la menor idea del por qué esta así. Una vez listo el café, le puse azúcar y se lo llevé a su oficina. -        Aquí está su café, señor, ya le traigo los documentos que me pidió.- dije mientras me dirigía hacia la salida. Él ni siquiera respondió, está concentrado en su teléfono. Después de 5 minutos le llevé lo que me había pedido. -        Gracias- sólo respondió eso mirando ahora los documentos -        ¿Algo más? – le pregunte antes de cerrar su puerta- por cierto tiene una junta en dos horas y ya está todo preparado. -        Bien, y si, ya es todo, puede retirarse- dice y yo salí de su oficina. Creo que hoy también será un día pesado, como ayer, pero  ¿Qué le puedo hacer? Apenas comencé a trabajar aquí, y tengo que hacer todo lo que me pida mi jefe. -        Buenos días, ¿se encuentra tu jefe? – me saca de mis pensamientos la voz de una mujer, es una rubia de cuerpazo, ojos azules y lleva un vestido rojo no tan entallado como el de la novia del señor Anderson. -        Buenos días, si esta, pero se encuentra un poco ocupado, el un rato tendrá una junta- le digo amablemente -        Oh, ya veo, descuida niña, no le quitaré mucho tiempo a tu jefe- ¿me dijo niña? Al menos no es grosera como la señorita Amber. -        Deje la anuncio, no quiero problemas con mi jefe, apenas ayer entré a trabajar aquí- le digo apenada -        Descuida, dile que Daniela Brown lo busca- dice sonriendo amablemente. Yo sólo asentí. -        ¿Qué se le ofrece señorita Taylor? – pregunta en cuanto responde la llamada. -        ¿señor Anderson?  Lo busca la señorita Daniela Brown- le digo un poco seria -        Hágala pasar- dice y cuelga de inmediato -        Puede pasar señorita Brown- le digo señalando hacia la oficina de mi jefe, ella me da las gracias y entra a la oficina y cierra la puerta. Este hombre es todo un mujeriego, ¡Dios! Espero nunca ser una más en su lista, aunque dudo que se fije en mí, sale con mujeres casi modelos, y yo sólo pues con esta ropa parezco monja, y sin maquillaje. Preferí concentrarme en mi trabajo, en una hora más sería la junta y debo estar al 100 %. Narra Edward No me equivoqué en nada a la hora de elegir a mi nueva asistente, aunque no vista de forma muy presentable, es muy eficiente. Anoche no sé qué me pasó, amablemente me ofrecí a llevarla hasta su casa, y en cuanto llegamos ella me dio las gracias y yo tuve un impulso de tomarla del brazo y darle un beso en la mejilla, cuando en realidad deseaba hacerlo en sus labios, no sé qué tiene ella que me hizo reaccionar así, tiene una mirada muy inocente, y es muy tímida, pero no debería pensar en ella, apenas la conozco. Llegué  al trabajo tan puntual como siempre, y ella ya se encontraba en su lugar, ya trabajando, sonrío como tonto al verla, pero cambio rápido mi semblante a uno más serio, le pedí que viniera a mi oficina sin siquiera darle los buenos días ni le di tiempo a ella para que me saludara, le pedí unos documentos que necesitaba revisar pero antes de que los trajera le pedí mi café. Una vez con los documentos en mano ella me preguntó si necesitaba algo más, dije que no sin mirarla, estaba respondiendo unos mensajes a Amber, quedando con ella para cenar y pasaría por ella. Candy  me recordó lo de la junta de hoy y le dije bien y que ya podía retirarse. Media hora después recibo su llamada. -        ¿Qué se le ofrece señorita Taylor? – respondo a su llamada en forma serio -        ¿señor Anderson?  Lo busca la señorita Daniela Brown- me dice también en tono serio, eso sí es raro -        Hágala pasar- cuelgo de inmediato -        Daniela, hermosa ¿Qué te trae por aquí? Me levando de mi sillón para poderla abrazar y saludarla -        Hola, mi querido Edward- dice ella dándome un corto beso en mis labios al cual yo correspondo- vine para invitarte a una fiesta este fin de semana, es un antro muy famoso de la ciudad. -        Me parece perfecto, cuenta conmigo, mi hermosa Daniela – le digo con una sonrisa -        Bien, ahí te veo, sé que no me fallaras. – dice con una mirada coqueta- por cierto tienes una asistente amable y bonita -        Lo sé, sabes que no la contraté por lo bonita, sino por lo eficiente que es.- le digo mirando hacia otra parte. Ella se levanta y camina hacia mí moviendo sus caderas de una forma que me vuelve loco, se sienta en mis piernas y comienza a besarme apasionadamente, yo sólo me dejé llevar y termine haciéndola mía. Que ni se entere Amber o estoy muerto, esta mujer a parte de guapa es muy amable, ¿Cómo es que termine con Amber y dejé a Daniela? Creo que nunca lo entenderé. Después de media hora con ella, se acomodó la ropa al igual que yo, y salió de mi oficina muy satisfecha, pude mirar que Candy está muy seria, ni siquiera me mira, ¿por qué vuelvo a pensar en ella? Cerré la puerta de mi oficina y me concentre de nuevo en los documentos. Me encontraba en la junta con algunos socios, para darles cuentas de cómo estaba marchando la empresa, no era una junta importante, sólo casual, no necesité de la presencia de mi asistente, aunque… me habría gustado haberla tenido cerca de mí. Ahora que lo pienso, Daniela tenía razón, Candy es una mujer muy bonita, quizás eso también me hace pensar del por qué reaccione así con ella. Salí de la junta, me despedí de los socios, y al llegar a mi oficina, no la encontré en su lugar, aun no es hora del almuerzo. Ya la veo venir hacia su escritorio y antes de que me note que la veo como idiota, me fui casi corriendo a mi oficina, cerré la puerta y me recosté en el sofá, vaya que es muy bonita, pero lo que menos deseo es que ella sufra por culpa de alguien como yo, nunca me lo perdonaría, ella no es como las mujeres con las que suelo salir. Además en un año me casaré con Amber, no la amo, pero ella me soporta todo. No le gusta verme con otras mujeres, así que llegamos a un acuerdo de que ella tendría sus horarios conmigo, y que no se le ocurriera aparecer en mi oficina sin previo aviso. Así evitaríamos problemas. Sé que ella también tiene su amante, de igual forma esto sería hasta que nos casemos. Como desearía aunque fuera una sola vez besar esos lindos labios que tiene la señorita Taylor. 

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