5.¿Me odias? POV Anna —Samuel… deberías marcharte. Mi voz sale más baja de lo que esperaba. Giro el rostro hacia el otro lado de la almohada y cierro los ojos. Como si al hacerlo pudiera borrar su presencia. Como si al abrirlos de nuevo la habitación volviera a estar vacía. Espero unos segundos. Tal vez un minuto. Pero cuando vuelvo a abrirlos… él sigue ahí. Sentado en la misma silla junto a mi cama. —Anna… —vuelve a llamarme. Su voz suena distinta. Más baja. Más áspera. Como si las palabras le pesaran al salir. Y ese pequeño quiebre en su tono… me hace doler el corazón de una manera absurda. Suspiro y vuelvo a mirarlo. Durante un momento lo observo con detenimiento, como si fuera la primera vez que realmente lo veo desde que todo ocurrió. En las historias chinas que solía ver

