Gaby sale de la estación de policía y se dirige hacia el estacionamiento en donde tiene aparcada su camioneta, pero al llegar se encuentra con algo inesperado y hasta ilógico. Su preciada Tahoe tiene cepos en sus llantas. «¿Cepos? ¿Cómo podía ser?». —Esto no está pasando —murmura—. Carajo, esto debe ser una jodida broma —gruñe perdiendo la paciencia. —¿Qué pasa, Medina? —curiosea Ian acercándose y suelta una carcajada al darse cuenta de la situación—. ¿Quién carajo pone cepos en un estacionamiento? —suelta un poco incrédulo y divertido. —El que me hizo esto, me la va a pagar —sisea el morocho apretando los dientes. —¿Quién crees que lo hizo? —No tengo ni puta idea. —¿Llamaste a tu amigo, el que tiene la grúa? Quizás sepa algo. —No. Dudo mucho que supiera algo, sino me hubiera in

