Capítulo 10. ¿Infidelidad o qué?

4969 Palabras
Al día siguiente, Octavio, se levantó temprano con la intención de pasar el día con Karina para recompensarle que en toda la semana no la vio, así como el día anterior. El desayunó, llamo a Karina a su celular, pero no respondió. Decidió llamar a la casa y el teléfono repicó pero nadie contestó. En vista que no se podía comunicar con ella, decidió salir solo y dar unas vueltas para distraerse. Una vez en la calle decidió ir a una zona de caminata muy popular en la región,. El  estaciona su vehículo y camina a orillas del lago,  recibiendo la brisa y el aire que sopla. Sentado en una de las bancas observa la caminata de tres jóvenes que le llaman la atención. Una de ellas reconociendo, lo llama… -      ¡Octavio! -      El, fija la mirada en la joven, pero de repente no la reconoce… -      Ella, apresura el paso, acercándose y es cuando la logra identificar… era Suheil una de sus amigas con quien incluso salió algunas veces, pero a quien tenía años que no veía, el levantándose de la banca, le tomó las manos y la beso muy cariñosamente en la mejilla. Ella lo saludo y muy emocionada le comento que desde hace tiempo quería ubicarlo, pero no consiguió quien tuviera su número telefónico. -      El de inmediato, le dice… dame tu numero para repicarte y así lo grabas… -      Ella, le dicta su número y él lo marca. Así intercambian sus celulares, no obstante, sus amigas que andaban trotando con ella, le llaman, Suheil, les responde… -      Adelántese ustedes, que luego, las alcanzo… -      El, para que no se quedará atrás, se ofreció a acompañarla, pero caminando, porque no traía la ropa adecuada para esto; así entre conversación se pusieron al día y una vez finalizada la caminata, él le pregunto… ¿tienes vehículo? -      Ella… si, pero no lo traje, porque me vine en el de mi amiga. -      El de inmediato le ofrece llevarla… vamos así se dónde estás viviendo… -      Ella… vamos a hacer algo mejor, llévame, pero te invito a que escuchemos un poco de música y almorcemos juntos. Estoy sola en el apartamento porque la chica con quien lo comparto anda de viaje y no regresa sino hasta dentro de una semana ¿te parece? -      El… perfecto, vamos… Ella, se acerca a sus amigas y les comunica que se va con él. Sus amigas, muy sonreídas le desean que pase un feliz día, ella les da las gracia y les desea lo mismo. Octavio caminando de nuevo junto a ella, la conduce hasta su automóvil, le abre la puerta, la ayuda a subir al coche y vuelve a cerrar. Una vez hecho esto, da la vuelta a su coche y sube al mismo, conduciendo hasta el edificio donde ella reside. -      Al llegar al edificio, su amiga, le avisa al vigilante lo deje pasar para el estacionamiento de visitantes, por favor. Octavio entra, se baja, abre de nuevo la puerta del coche, para que Suheil se baje. -      A Octavio en ese momento le repica el teléfono, lo apaga y lo guarda nuevamente en su bolsillo. Sube con ella por el ascensor, y llegan a un precioso apartamento, muy lujoso, amplio y sumamente cómodo. -      El… le comenta... esta precioso tu apartamento, me alegro te esté yendo tan bien. -      Ella… si gracias a Dios, ya tengo mas de tres años en la gerencia de la empresa, y realmente me siento satisfecha con la misma… -      El… que bien… -      Ella… ponte cómodo estás en tu casa… -      El… gracias, Suheil, tienes una vista espectacular, estas aquí ¿arrendada o compraste? -      Ella… compre, aproveche los planes de la empresa, de préstamos para vivienda, es más, aún lo estoy pagando. Debo terminar de pagarlo este nuevo año, Dios mediante… -      El… te felicito ha sido una extraordinaria adquisición. Me fascina esta vista de la Ciudad que tienes… -      Ella… si, déjame ducharme. Aquí tienes bebida, ahí está la música, el equipo, aquí tienes el control. No me tardo. -      El... tranquila, te espero… -      Ella… ahora que si quieres ducharte conmigo lo puedes hacer y lo dos sonrieron… -      El… no te voy a decir que no, porque no sé, qué pueda ocurrir más tarde y terminemos los dos en tu ducha…  -      Ella… esa es una de las cosas que me gustó de ti, no te enrollas por nada, te dejo para que disfrutes, puedes  recorrer el apartamento, a tus anchas y si te interesa, mi habitación, está por ese pasillo… señalando con las manos… -      El… gracias por la información… -      Ella… ya vengo… Octavio revisó los cd,  eligió lo que le gustaba y encendiendo el equipo, puso la  música, Quitándose sus zapatos, camino hacia el bar,  preparó dos bebidas. Él bebió del vaso y el que preparó para ella, lo tomó con la otra mano, se dirigió  a su dormitorio. Caminó por el pasillo, la puerta del dormitorio estaba abierta, entró, ella aún no estaba ahí, la puerta del baño estaba abierta, él siguió hacia allá y al llegar al umbral de la puerta, contempló con admiración la belleza de aquel cuerpo desnudo que estaba bajo la ducha, de espalda a donde él estaba. Suheil, volteo al sentir la presencia de el en el baño. El levantando el vaso de whisky de ella y ofreciéndole, camino hacia la ducha, para entregarle el vaso, ella lo tomo y brindo con él, quien acercándose, y sin importarle mojarse, la tomó de la cintura, la acercó hacia su cuerpo y la beso muy apasionadamente. Ella respondió con la misma intensidad a este beso, siempre se ha sentido atraída y enamorada por él, solo que está consciente, él es muy mujeriego y no es hombre para una sola mujer. No obstante, ella no iba a desperdiciar esta oportunidad.. Fue su primer hombre, quien le enseñó a descubrir su cuerpo, emociones  intensas, las delicias del amor. Octavio, sin importarle, el mojarse la ropa entró en la ducha,  la beso y acaricio todo su cuerpo desnudo, haciéndola estremecer y vibrar como nunca, para ella, era el mejor amante, el sabia como despertar en ella todo este torrencial de pasión, sacándola de la ducha envuelta en una toalla en sus brazos, la llevo a la cama donde le hizo el amor y la hizo experimentar las delicias del mismo, demostrando a Suheil que estaba mejor que antes. Ella, confundida por todas las emociones que el despertaba en ella, se entregó como la primera vez, sin reserva, poniendo en práctica su filosofía de vida: “vive como si cada día fuera el último” y eso fue lo que hizo con él, amarlo ese día, como si fuera la última vez que lo haría, porque si algo tenía seguro, era que no sabía cuándo lo volvería a ver… Una vez, saciados los dos, él le comentó… -      Eres extraordinaria Suheil… no entiendo porqué estás sola, tu eres una mujer muy bella, fenomenal, cualquier hombre se sentiría feliz de estar contigo, de formar una familia junto a ti… -      Ella… no se… ni quiero averiguarlo o mejor dame la respuesta tú. Hace años te entregue mi pureza, fuiste mi primer hombre, amor, amante ¿Qué piensas tú? -      El… tu bien sabes que tengo un compromiso desde hace años, el cual estoy por finiquitar, arriesgándome que no sea lo que esperaba, pero ya no hay vuelta atrás… me debo casar a finales de año. Tú siempre me has gustado, me excitas, eres una mujer que me mueve el piso… -      Ella… pero no lo suficiente y que conste no es un reproche, es simplemente aceptar una realidad.  -      El… mereces ser inmensamente feliz… -      Ella… gracias, no pierdo la esperanza, ya me llegara la hora… -      El, la abraza nuevamente y la besó, acariciando nuevamente su cuello, orejas y mejillas, excitándose de nuevo… -      Ella… ven vamos a comer, ando sin desayuno, si no tienes nada más que hacer quédate, pasa el día conmigo, compartimos, escuchamos música o vemos TV, lo que más te guste,  mientras tu ropa se seca y me vuelves a hacer el amor, tú sabes que siempre estoy dispuesta para ti. -      El… ok… Los dos se levantan de la cama y caminan juntos hacia la cocina,  ella mete en la lavadora la ropa de Octavio. El, envuelto en una toalla, la ayuda en la preparación de los alimentos, lo cual hacen mordisqueando uno a otro, besándose, abrazándose y sonriendo. Octavio, se sentía feliz. Disfruto mucho la compañía de Suheil. Ellos decidieron comer en la alfombra de la sala, utilizando la mesa redonda y baja de los muebles: Entre los dos prepararon la mesa, Octavio busco una botella de vino que estaba en la nevera, brindaron por este encuentro. El la besa nuevamente...  -      Ella… por favor Octavio,  tengo mucha necesidad de ti, pero también tengo del otro tipo de hambre… -      El, sonriendo… perdón, pero desde que te vi en el parque, me despertaste un fuerte deseo, estoy como cuando uno pasa muchos días de verano y al encontrar a tu pareja, no te quieres bajar de ella, así estoy, los dos sonrieron… -      Ella estaba que estallaba con un orgasmo, sin coito, si él se lo proponía. Al comentárselo a él, nuevamente sonrieron. Una vez, que los dos se calmaron, pudieron comer tranquilamente y disfrutar la comida que ellos mismo prepararon. Luego, se levantaron, llevaron todo a la cocina, ella lavaba los platos y él la ayudaba a secar y a acomodar. Después, Suheil, reviso la ropa de Octavio y ya estaba casi lista, pero prefirió dejarla ahí, para aprovechar que él se quedará más rato y la volviera a amar.   Ella lo invitó a su habitación, cerró las cortinas, apago la luz y le dijo que se recostara un rato junto a ella para reposar  el almuerzo. El así lo hizo, se quitó la toalla, se acostó totalmente desnudo junto a ella, quien hizo lo mismo. El abrazándola por detrás, pego su cuerpo al de ella y así se quedó dormido, aproximadamente por tres horas. Despertando a las cinco de la tarde y teniendo a Suheil entre sus brazos desnuda, la beso, acaricio todo su cuerpo y le volvió a hacer el amor, llevándola a experimentar fuertes sacudidas sexuales, aparte de conseguir que tuviera orgasmos simultáneos, uno tras otro y logrando el su máxima explosión s****l con su respectiva eyaculación. Octavio, no entendía qué le estaba pasando con Suheil, pero no se quería ir. La beso nuevamente, le pidió su ropa y le pregunto si podía pasar al día siguiente o bien al mediodía o si no después de las cinco de la tarde. -      Ella… como tú quieras, solo llámame para estar pendiente de tu llegada, trabajare solo en la mañana para estar aquí a la hora que puedas venir… -      El… te quiero volver a ver… -      Ella… tu puedes venir a mi vida las veces que quieras… aquí voy a estar… -      El… ha sido divino este día contigo, por eso lo quiero repetir, pero sin dejar pasar muchos días… -      Ella… para mi será un orgullo recibirte, en todo el sentido de la palabra… -      El… ok, quedamos así… tráeme por favor la ropa y al decir esto le mordió suavemente el labio inferior… Ella se levantó de la cama, se envolvió en la toalla que él traía y salió a buscar su ropa… Fue hasta el lavadero que está justo al lado de la cocina busco su ropa, la aliso rápidamente, caminó hasta su habitación para entregarle la ropa, cuando  lo encuentra en la cama, muy relajado, viendo un programa en la TV. -      Ella sonríe, le muestra la ropa planchada, el riéndose con ella, la vuelve a llamar a la cama y le dice al oído, con una voz, que es un susurro… no sé qué me pasa hoy, no me quiero ir, no me quiero separar de ti… -      Ella sonriendo, por mi te puedes quedar, siente el apartamento como tuyo, cada vez que lo necesites o que quieras escapar, aquí está… ella trayendo un juego de llaves en sus manos, le hizo entrega de las mismas y le dijo… llévate este juego, que si por casualidad llegas primero, entres, cocines, te acuestes, lo que quieras hacer… -      El… ¿y tu amiga? -      Ella… supuestamente vuelve dentro de una semana, pero no era seguro porque al parecer se va a ir a vivir a casa del novio, porque desde ahí le queda más cerca el trabajo. -      El, vistiéndose delante de ella, le respondió… ok… me llevo las llaves y nos vemos mañana… ¿Qué quieres que te traiga para la comida? -      Ella… trae lo que quieras, eso que te apetezca comer tráelo… y lo compartiremos… -      El… ok… acompáñame para que le digas al vigilante que mañana vendré para que me deje pasar… -      Ella… déjame cambiarme. Al igual que él, se quitó la toalla, quedando desnuda delante de él para vestirse. -      El, abrazándola de nuevo, le comento al oído… no debes hacer eso, no ves que me vuelven a dar ganas… pero ya es tarde y debo irme, mi madre debe estar preocupada porque desde esta mañana no sabe de mí.  -      Ella… pero no te preocupes mañana lo volveremos a hacer y si te apetece toda la semana, solo ven y ya, tienes las llaves, me avisas y yo estaré aquí esperándote. Si en algún momento sientes necesidad de venir a dormir conmigo, por favor hazlo… estas puertas y este cuerpo te estarán esperando. El, acercándose a ella, la besa en la boca muy apasionadamente, salen del apartamento hacia el ascensor. Bajan y caminan juntos hacia el estacionamiento. Una vez ahí, ella habla con el vigilante y lo presenta como su novio para que no objeten su entrada. -       El… no habrá problema al presentarme como tu novio, te voy a correr los candidatos… -      Ella… ninguno hasta ahora ha logrado despertar amor, pasión o deseo como tú… así que están todos descartados. -      El… ok y la besa en los labios. Suheil estaba asombrada cómo se habían dado las cosas hoy con Octavio, ni cuando tenía la relación de noviecitos y ella se entregó a él por primera vez, él había actuado así. A decir verdad, ella siempre lo ha amado, pero sabe él no lo debe saber porque saldrá corriendo, no es un hombre que asuma este tipo de responsabilidad salvo con su noviecita del alma. Octavio salió tarde, llegó a su casa casi a las siete de la noche, su mamá, lo estaba esperando, preocupada. -      Al entrar a la casa, su madre, le comenta hijo, no sé cuántas veces ha llamado Karina, que le urge hablar contigo, qué tiene problema con el diseño de las tarjetas o algo así. -      El… esta mañana me canse de llamarla, primero tenía el celular prendido y no me respondió, después me aparecía fuera de cobertura, porque seguro lo apago. Llame a su casa y tampoco, salí a divertirme con unos amigos. -      Su mama, te entiendo, pero me pidió te diera su mensaje. -      El… tranquila madre, ya me lo diste… -      Ella, su madre sonriendo le informa… trata de apaciguarla para que me deje hacer mis quehaceres. -      El… si mami, mañana la llamo desde la oficina. -      Octavio no quiso comer, se cambió y se acostó a dormir, lo cual hizo plácidamente… Al día siguiente, Octavio se levanta muy temprano, hace sus ejercicios de rutina en su habitación, hoy está como muy enérgico, él recordando lo vivido el día anterior con Suheil, busca su celular y la llama, sorprendiéndola totalmente… -      Buenos días ¿Cómo amaneciste? -      Ella… extraordinariamente bien, mejor que nunca y sonrió… y tu ¿Cómo amaneciste? -      El… diría lo mismo, estoy muy enérgico y con muchas ganas de uno mañanero y se rió con ella -      Ella… esto es telepatía, estoy en las mismas… -      El… nos vemos en tu apartamento a las doce, saldré unos minutos antes, para aprovechar las dos horas que tenemos ¿tú también entras a las dos? -      Ella… sí y claro estaré igual a las doce aquí. Yo estoy más cerca, ¿deseas comer algo especial? -      El… si… a ti y sonrió. Si tenemos que comer pan con jamón y queso, lo haré, no te voy a poner a trabajar más… si por casualidad llegas antes, haz algo sencillo, en todo caso, al llegar primero te voy a comer a ti, porque amanecí con mucha hambre de ti… -      Ella, sonriendo… estoy igual, con demasiadas ganas de estar contigo… pero el deber me llama… bueno de repente es mejor así nos comemos con más ganas… -      El… totalmente de acuerdo, que pases un feliz día… -      Ella… igual tú, nos vemos… Ella espero el colgara. Al cerrar la llamada, Suheil estaba anonadada, pensando que estaba viviendo un sueño, del cual por ahora no quería despertar. Octavio ha sido el único amor de su vida, después de él, no ha habido nadie más, precisamente porque a pesar de todo, se enamoró perdidamente de él.  El, por su parte, se sentía muy bien, se bañó, vistió y bajó al comedor donde estaban sus padres, sentados conversando precisamente sobre él, preocupados por su situación con Karina y lo histérica que se ha vuelto últimamente, pensando que sera de la vida de su hijo junto a una mujer así. Pero bueno, no se meterían en eso, porque respetan mucho a su hijo y saben que él, tomara las riendas de la situación. -      Octavio… buenos días, mama, buenos días papa, la bendición para los dos… -      Mamá… Dios te bendiga mi hijo amado… -      Papá… Dios te bendiga hijo ¿Cómo te sientes? -      El… excelente, muy bien, mejor que nunca… -      Mama… anoche, tarde te volvió a llamar Karina, estaba llorando, y la sentí como muy angustiada, me contó que tiene como una semana que no te ve… -      El… si, está demasiado fastidiosa, tranquila madre, a lo que le llame se le pasa lo que tiene. Tú ya sabes que ella todo lo dramatiza… -      Papa… trata en todo caso de llamarla, para que se calme, porque recuerda que ya incluso tienes fecha fijada para tu matrimonio y no sería bueno, que a estas alturas estén con esos pleitos… -      El… tranquilo, a lo que llegue a la oficina la llamo… Octavio se sentó a desayunar con sus padres y una vez que terminó, salió directamente en su coche hacia la oficina. Al llegar encontró a su amigo Enrique, a quien saludó muy efusivamente, pues venía precisamente escuchando la música que le agrada en su vehículo… -      Enrique conocía muy bien a su amigo, ese cambio, indica nueva conquista y sonrió, preguntando a su amigo… ¿conquista nueva? -      Octavio… ¿Por qué mi estado de ánimo tiene que ver con una conquista nueva? -      Enrique, sonriendo… porque te conozco desde hace muchos años… -      Octavio… sonrió y solo comento… pudiera ser, aunque nueva como tal no es, porque la conozco desde hace muchos años, solo que tenía, bastante tiempo que no la veía… pero, está más divina y complaciente que nunca… -      Enrique… te fijas, sonriendo… casi que no te conozco… -      Octavio… me siento nuevo ¿feliz? Sí, es lo más seguro… -      Enrique ¿Cómo pasaste el fin de semana? Aunque creo la pregunta está de más… con razón que no llevaste a Karina el sábado… -      Octavio... por cierto debo llamarla, porque si no, no va a dejar en paz a mi madre… -      Los dos suben al ascensor, antes de salir del mismo, Enrique le pregunta ¿vas a almorzar aquí? Para que bajemos juntos… -      Octavio… no, tengo un almuerzo muy especial hoy… gracias amigo, pero hoy no cambiaría ese almuerzo por nada y se carcajeo… Enrique adivinando lo que haría se sonrió con él y le deseo mucha suerte… Al llegar a la puerta de su oficina, se da cuenta que ya le asignaron otra secretaria, que no se veía mal, pero nada que ver con Marie. Ella se presentó… -      Buenos días señor, soy María Isabel, su nueva secretaria, mientras cesa la licencia de su propia secretaria, estoy a sus órdenes. Él le dice que pase, abre la puerta y espera ella entre para cerrar la puerta. Una vez adentro, la invita a sentarse frente a él, para darle instrucciones. Octavio la entrena muy brevemente sobre lo que quiere ella haga, la joven toma nota de todo y se retira de ahí a su escritorio para dar inicio a la primera tarea asignada por su jefe. -      Ella revisando, la agenda que el había citado, le indica por la extensión, que para ese día tiene una reunión, a las dos de la tarde, con la apoderada legal de la empresa la Dra. Andreina Fajardo, en el Despacho de ella. Además le recuerda que al día siguiente, a las diez de la mañana tiene una reunión en la sala de Junta Directiva, debe llevar los detalles de su propuesta… -      El… gracias. Por favor recuérdame a las once y cuarenta y cinco que tengo una cita para almorzar. -      Ella… con gusto lo haré señor… -      El gracias y colgó… A  Octavio se le olvidó llamar a Karina, así que faltando diez minutos para las once, su secretaria le llama para pasarle una llamada de su novia Karina… El pásala por favor y gracias… -      Karina… hola ¿Cómo estás? -      El… muy bien y tú ¿Cómo estás? -      Ella… estoy bien, aunque algo preocupada porque necesito consultarte cosas sobre asuntos relacionados con nuestra boba y lamentablemente no he podido hablar contigo, mucho menos verte. Sé que estás muy ocupado, que ese cargo debe representar infinitas responsabilidades, pero realmente, necesito hagas un espacio para mí y que podamos finiquitar  lo que tengo pendiente. -      El… eso lo hablamos ya, te di luz verde para todo. Que tomarás las decisiones que se requieran… -      Ella… pero, por ejemplo no has pasado la lista de tus invitados y esto es fundamental para mandar a hacer las tarjetas… las cuales debemos repartir con un mes de anticipación como mínimo… -      El… déjame sentarme con papa y mama para hablar sobre esto y te aviso, dame por favor, hasta el fin de semana próximo, porque esta semana por lo que veo sera peor que la anterior… -      Ella… o sea que esta tampoco te veré… -      El… ¿Cuál es la angustia? Si ya me vas a tener para ti, a tiempo completo… -      Ella… pero es que necesito verte… -      El… lo siento estoy muy ocupado, no te puedo prometer nada, porque no estoy seguro de cumplir. Tratare de llamarte en las noches antes de dormir. -      Ella… como digas y colgó… -      El sintió un alivio porque así podrá dedicarse esta semana a Suheil… al revisar la hora, faltan veinte para las doce del mediodía, el decide arriesgarse y salir antes, porque mañana tiene reunión y lo más seguro es que no podrá ir mañana, debido a esto. Octavio, cerró su laptop, se levantó y salió de su oficina, avisando a la secretaria, que estaría almorzando fuera, que regresaba a las dos.  El bajo hasta el estacionamiento, paro en un supermercado compro algunas cosas entre ellas una botella de vino y salió directo para el apartamento de Suheil. Al llegar, el vigilante de inmediato le abrió el portón y lo dejó entrar. El bajo con las bolsas de comida que compro y subió al apartamento, abriendo con las llaves que ella le entregó el día anterior. Suheil, tenía todo servido cuando el entro. Al seguir hacia la cocina, ella estaba ahí… -      El… ¿Cómo pasaste la mañana? Y le da un beso en los labios. Una vez que deja todo sobre el mesón de la cocina, la toma por la cintura, atrayéndola hacia su cuerpo y dándole un beso apasionado… -      Ella lo abraza por el cuello, respondiendo apasionadamente al beso que él le da y responde... excelente, pensando en ti y en este momento que estamos viviendo… -      El… disfrutemos al máximo, todo lo que se nos presente… -      Ella… así es… Luego, salieron de la cocina, ella andaba vestida con un short y top, el contemplando el cuerpo  de ella, le  pregunta… -      ¿tienes o no algo debajo? -      Ella… nada, absolutamente nada, para que no pierdas tiempo y sonrió… -      Octavio… esto es premeditación… -      Ella, sonriendo… sí, definitivamente y le pasa una copa de vino la cual el choca con la de ella para brindar... y que luego bebieron los dos… Octavio, deseándola más que ayer, la comenzó a acariciar ahí y a desprender de su cuerpo la poca ropa que ella llevaba, una vez que la excito, haciéndola estremecer y vibrar, la levantó en sus brazos y la llevo a su cama, donde nuevamente le hizo el amor, sin tomar previsión alguna, ninguno de los dos. Al satisfacer esta necesidad tanto del uno como del otro, los dos, se quedan unos minutos  abrazados en la cama. Posteriormente, almuerzan y se despiden para ir cada uno a su lugar de trabajo. El antes de salir le explica que al día siguiente tiene una  reunión con la junta directiva, que entra a las diez, pero que no sabe a qué hora termina, debido a que en la anterior reunión salió de ahí pasada la una de la tarde. Le pregunto… -      ¿Me puedo quedar alguna noche a dormir contigo? -      Ella, sintiéndose en el cielo, le respondió… cuando quieras… -      El… hoy no, porque no cargo ropa en la cajuela del auto para vestirme e ir trabajar mañana, pero pudiera ser mañana, en todo caso, te aviso ¿te parece?... -      Ella… me encanta… -      El ok… mi amor nos vemos mañana… Suheil, escucho campanadas en su corazón, al llamarla así… Ella no quería, ilusionarse, ya vivió la primera experiencia con él y le costó mucho recuperarse. Así que simplemente le dijo… -      Ella… como quieras… -      El… yo te aviso durante el día, para que me guardes cena ¿te parece? -      Ella… si… Octavio, despidiéndose de ella con un beso apasionado, sale y baja al estacionamiento para ir a su oficina. Llegando unos minutos tarde, él se dirige directamente a su oficina, donde lo recibe su secretaria, quien le hace un reporte de las llamadas, le entrega los mensajes y se retira nuevamente a su escritorio. El de inmediato devuelve cada llamada incluso la de Karina, quien estaba al punto del histerismo, el prefirió ignorar su llanto y su lamentación, lo único que le dijo es estoy demasiado ocupado para escuchar tus necedades, sino es algo realmente urgente, ni se te ocurra volverme a molestar  y tranco la llamada. Esa tarde salió temprano, se dirigió a su casa, y en el camino llamo a Suheil… -      ¿Cómo pasaste la tarde? -      Ella… feliz, gracias a ti… -      El… me quiero quedar hoy contigo… ¿puedo ir? -      Ella… te lo dije… cuando quieras te puedes quedar. En este instante voy saliendo camino al apartamento, ¿Qué quieres cenar? -      El… no sé, lo mismo que tú... -      Ella ¿seguro? Quiero comer hamburguesa… -      El, sonriendo… yo también. Conozco un lugar donde las preparan muy ricas, son divinas, ¿si quieres, las compro? Así te pago el alojamiento de hoy… -      Ella, riendo con él, ok… yo puedo comprar el refresco ¿Qué sabor quieres? -      El… tranquila, mami (nuevamente Suheil escucha las campanadas en su corazón) con las hamburguesas  venden el refresco de litro y medio. Es un combo que venden… -      Ella… entonces, me parece perfecto… Eso quiere decir, que yo debo poner todo lo demás, sonriendo con picardía… -      El… sí, absolutamente todo, no quiero que te reserves nada, deseo darte una noche extraordinaria, creo te la debo… -      Ella… entonces, encantada y fascinada, te espero… Octavio llegó a su casa, no guardo el vehículo, sino que lo estaciono en el frente y entró a la misma saludando a su papa y sus hermanos que estaban en la sala, conversando. El antes que su madre se acercara a ellos, les dijo en voz baja, me voy a quedar a dormir hoy en el apartamento de una amiga, díganle a mami que por asuntos de trabajo me quedo en casa de un amigo, pero que si llama Karina, no le diga absolutamente nada. Simplemente que le informe que estoy trabajando. Sus hermanos sonrieron, pero su padre le dijo, por favor hijo, aprovecha de hacer esto antes de casarte, porque después ni se te ocurra hacer eso. Debes ser respetuoso del matrimonio, por eso, a mí me parece que esta decisión de casarte ha sido muy apresurada, porque tú no tienes aún la madurez suficiente para asumir semejante responsabilidad. -      Tranquilo viejo, ella no se dará cuenta… -      Papa… en todo caso, cuídate mucho, mira que no te vaya a salir una gracia a estas alturas de tu vida. -      El… tranquilo padre, todo está bajo mi control. El entró en su habitación busco un morral y metió dos combinaciones de trajes para salir, pijama, bermuda, franelilla  y ropa interior. -      Al pasar por la sala donde estaban sus hermanos y su padre, al verle el morral… su padre le pregunta ¿una noche? Creo que llevas más… -      El… sí, por si me va tan bien y me permiten quedar más días… me voy porque parece viene mamá y no quiero se dé cuenta. Octavio como adolescente recién estrenado en sus actividades sexuales, salió de ahí todo emocionado, pensando solo en lo divino que le hacía sentir Suheil quien no exigía, ni reclamaba nada…  
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