Octavio antes de llegar al apartamento de Suheil, se dirigió a la venta de hamburguesa, al llegar, llamo a Suheil para consultarle de que quería la hamburguesa…
- Mi amor… ¿de qué quieres la hamburguesa? - Ella… emocionadisima, le respondió… - Él, le anunció… en quince minutos aproximadamente debo estar ahí. - Ella… ok y gracias mi vida… - El… a tus ordenes…
Octavio esperó las hamburguesas y salió de ahí, camino al edificio donde vive Suheil. Al llegar, el vigilante le da paso y el estaciona en visitantes. Sube al apartamento y al entrar, ella recostada en el sofá de la sala de entrada, esperándolo, se quedó medio dormida. El la observa, y la ve tan bella, que le dieron ganas de besarla. El sin hacer ruido, coloca las hamburguesas, el refresco sobre la mesa del comedor y su morral sobre una silla; vuelve a la sala y al levantarla en sus brazos para llevarla a la cama, ella despierta, lo mira y sonríe, lo cual le fascino a Octavio. ´
- El… besándola, le pregunto… ¿te llevo a la cama? Si quieres descansar un rato, para que tengamos un buen maratón hoy… ¿te parece? - Ella… dale pues… me encanta que me cargues… - El… no pesas mucho…- Ella… porque tú eres fuerte, alto y muy fornido… me siento muy segura en tus brazos… - El… me alegro… vamos, así aprovecho y también descanso un rato contigo…
El la llevo a la cama, pero no resistió la tentación de observar otra vez, su cuerpo tan bello, desnudo, por lo que al acostarla, comenzó besando su frente, sus párpados, la punta de la nariz, sus mejillas, orejas, las cuales además mordisqueo muy suavemente, luego besando sus labios y su boca, hizo que todo el cuerpo de ella se estremeciera de placer y una vez así, él, fue bajando, acariciando todo el cuerpo de Suheil, hasta desnudarla totalmente, recorriendo cada centímetro de su cuerpo con sus manos y labios en una deliciosa e intensa caricia.
Suheil, que estaba cansada, con todo esto, reaccionó al cien por ciento, así que totalmente despierta, se encargó de desnudarlo para que el también disfrutará de sus caricias. Ella le quitó la camisa y hasta el pantalón. Nuevamente, los dos experimentan el gran placer que les produce hacer el amor con tanta devoción, con tanta pasión, los dos alcanzan altos niveles de placer, de satisfacción, lo cual los lleva a experimentar una sensación de liberación repentina y placentera de la tensión acumulada en todo el día.
- Octavio… eres extraordinaria - Ella… tú más. Subo totalmente a las estrellas, ¡que extraordinaria sensación, la que tengo!… creo que es como especie de adicción a tu cuerpo, a tu piel, a tus caricias y a tus besos… - El… vamos a disfrutar y a guardar esto como algo muy nuestro… es solo tuyo y mío. - Ella… sí estoy totalmente de acuerdo. - El… vamos a comer… - Ella… si, ahora si tengo mucha hambre… - El… que bueno…
Los dos se envuelven nuevamente en las toallas y así salen al comedor. Ella se dirige a la cocina para buscar hielo y enfriar el refresco, así como los platos y vasos. El ayudó a servir (ella piensa, está acostumbrado a ayudar en casa) y esto le agradó a Suheil. Se sientan a comer y a disfrutar de las hamburguesas… ella reconoce lo que él, le había dicho…
- Ella… mi amor tienes razón, son divinas estas hamburguesas - El… te lo dije…- Ella… dame la dirección para cuando se me antoje ¿tú sabes, si tienen servicio a domicilio? - El… si, pero lo debes pagar al llegar aquí. - Ella… me parece bueno… ¿tienes algún número de teléfono donde llamarles? - El… si, ahora te lo paso…. - Ella… gracias… esto está muy rico… están casi que como tú y sonrió con él, quien con el comentario, se creció mucho… - El… entonces creo que eso fue lo que hiciste conmigo, hace ratito, me comiste… - Ella… tu eres muy fuerte, diría que como un semental, debo tener excelentes energías para estar a tu mismo nivel… - El… hablando de semental, Suheil, ¿tú te estás cuidando? - Ella… no, porque tengo muchos años sin tener relación con alguien… - Él… pero deberíamos tener cuidado, no quiero sorpresas… - Ella… si supieras que tengo un descontrol en eso, porque como me concentro tanto en el trabajo no le he prestado atención a esto, tan es así que no se ni cuando me vino ni cuando me vendrá. En alguna parte de la agenda debe estar anotada la fecha , porque eso si lo hago, pero no se, dejame traer la agenda de la oficina y buscamos. Y lo otro es como ya te dije, no he necesitado controlar eso, porque no tenía relaciones con nadie, desde hace cinco años... - Él… esperamos que te venga y comenzamos tratamiento, porque no está en mis planes tener hijos por ahora… - Ella, interrumpiendolo… ni en los mío. Estoy tranquila en mi cargo, no creo que si salgo embarazada, esto me afecte en mi trabajo, pero no desearía experimentarlo, no aun. - El… me encanta. Pero no tienes ni idea, cuando más o menos te vino, porque llevamos dos días en esto y no hemos hecho nada para cuidarnos, Solo hemos disfrutado sin medir las consecuencias… - Ella… es que ni siquiera estaba preparada, ¿Cómo iba a saber que volverías con tantas ganas? Y sonríes. - El… déjame bajar al carro, debo tener en la guantera algunos preservativos… - Ella… ok y no te preocupes, cualquier cosa yo asumiré mis consecuencias, no soy una niña… y te entiendo perfectamente, porque creo que los dos estamos conscientes a estas alturas de nuestra vida lo que queremos o no queremos… anda baja, yo te espero, ¿quieres ver alguna película? O ¿ponemos la tele para ver la programación que presenta? - El… elige tú, yo simplemente quiero es compartir contigo…- Ella… gracias Octavio… - Él… besándola en los labios, ya vengo mi amor… - Ella reteniéndolo unos segundos y tomando su rostro en las manos, le dijo… si por alguna casualidad llego a quedar embarazada, primero, esto es solo tuyo y mío, de nadie más y segundo, no es tu responsabilidad, porque yo debí pensar en eso ayer y no dejarme llevar por el deseo y la pasión que tu despiertas en mí. Así que no quiero te preocupes por eso, yo soy una mujer mayor de edad, profesional y que perfectamente puedo asumir de forma independiente mi responsabilidad. - El… en todo caso, Suheil prefiero evitar traer un hijo sin planificar. - Ella… tranquilo, ve y busca tus preservativos, porque hoy tendrás ardua faena… - Él, sonriendo… ya vengo… - Ella… aquí te espero…
Octavio bajó a su coche y al revisar la guantera encontró una caja de estuche de preservativo, la cual bajó, con él. La iba a dejar aquí, porque mientras se casa va a seguir compartiendo con Suheil, ella lo hace sentir muy bien y no quiere por ahora separarse de ella. Al subir, el coloca la cajita sobre la mesita de noche, que hay en el dormitorio de Suheil, ella con un babydoll n***o, sin ropa interior debajo, lo está esperando, además de la botella de vino dentro de una hielera, con dos copas. Octavio al ver todo, destapa la botella de vino, vierte parte del contenido dentro de las dos copas y brinda con ella, por estos momentos vividos y los que vendrán…
- Ella… salud… - El… por ti… - Ella… y por ti
Suheil, pone música, logrando que Octavio la invite a bailar, ella recuerda que si algo le fascinaba de él, era precisamente lo bien que bailaba. Ese era su hobby.
- El… apago la luz y prendemos una de las lámparas ¿quieres? - Ella… esta es tu habitación, tu dominio, haz aquí lo que quieras, te concedo todos los derechos sobre esta habitación, esta cama, este apartamento, sobre mi cuerpo…
Él, encendió una de las lámparas y apago la luz de la habitación y así fue que sacó a bailar a Suheil… Ella, aceptó bailar y tomándolo por el cuello, bailo muy pegada a él, dejando que él la acariciara. El con sus manos recorría toda la espalda de ella, hasta bajar sus manos, hasta las piernas. Para Suheil, estas caricias la llevaba al cielo, ella, le ofrecía sus labios y el los disfruto enormemente.
Octavio disfruto mucho verla alcanzar cada orgasmo y estallar en sus brazos de fuerte pasión, era una auténtica y verdadera explosión s****l lo que él conseguía de ella. Luego le correspondió a él y ella lo disfruto totalmente, haciendo que el también subiera al cielo y sintiera sus propias explosiones sexuales. Así, Octavio amaneció en los brazos de Suheil, quien se encontraba en la gloria, debido a que ella desde hace años está enamorada de él, pero está segura eso jamás lo debe saber, porque saldrá corriendo apenas se entere, para evitar asumir un nuevo compromiso.
Al día siguiente los dos se levantaron, desayunaron juntos y salieron cada uno a su trabajo con la promesa de verse nuevamente en la noche, porque Octavio había decidido quedarse a dormir unos días, mientras su amiga retorna. Ella, súper encantada con esta decisión, le contestó…
- Te puedes quedar todo el tiempo que quieras… por mí no hay problema… - El… al mediodía no vengo a almorzar para tranquilizar a mi madre y buscar más ropa, para quedarme toda la semana aquí ¿te parece?...- Ella… excelente, mi amor. Si no vienes a almorzar, entonces hoy almuerzo en la empresa… - Despidiéndose los dos, con un beso muy apasionado, el respondió… Ok, nos vemos en la noche. - Ella… dale, mi amor nos vemos. El salió primero, porque ella quedo ordenando el apartamento, para luego irse a trabajar.
Octavio ese día, estuvo en la reunión con el presidente y los accionistas, destacándose nuevamente en la misma. Recibió todo el apoyo de la junta Directiva para sus cambios, lo cual pondría en vigencia de inmediato, por lo visto, todos confiaban en él. Una vez culminada la reunión salió directo a la casa de su mamá, donde almorzó con ella, le invento un cuento de trabajo y le pidió no mencionar nada de eso a Karina, que si llamaba preguntando por él, que le diga que está trabajando o en todo caso, durmiendo. Se despidió de su madre, quien no se dio cuenta, que él había sacado varias ropas de su closet.
En toda la semana Octavio durmió en el apartamento de Suheil, sintiéndose feliz y satisfecho de lo que estaba viviendo. Obviamente, esto tendría que terminar en algún momento, pero por ahora no quería pensar en eso. Así que el viernes en la noche llevo a Suheil a la tasca donde había ido con Enrique. El entro a la tasca con ella tomada de la mano, sin percatarse que había personas conocidas, como por ejemplo su amigo Enrique, pero quien estaba en compañía de Ana María, la amiga de Marie. Cuando él lo ve, se acerca a la mesa, para saludarlo y presentarle a Suheil.
Una vez ahí, su amigo le pide compartir la mesa, porque el local estaba full y a ellos que habían llegado hace rato les costó conseguir mesa. Razón por la cual Octavio aceptó y se sentó junto a Suheil, a quien sostuvo todo el tiempo abrazado a su cuerpo. Ana María, se sentía incómoda con ella, porque a decir verdad, no era la novia de Octavio y con él, porque ¿qué estaría pensando de ella? Que andaba con un hombre, que si bien es cierto no está casado, todos saben en la empresa que convive con su novia Diana. Octavio ignorando lo que pensaba Ana María, estaba muy concentrado en Suheil, a quien invitó a bailar. Una vez que ellos se levantan a la pista de baile, Ana María le comenta a Enrique…
- Me siento incómoda, ella no es la novia de Octavio ¿cierto? - Enrique… ¿Por qué? Tú no eres mi novia ni mi pareja e igual está aquí tomando unos tragos conmigo. No seas prejuiciosa, toma la vida con calma, más tranquila y sobre todo deja que cada quien viva su vida como quiere… - Ella… tienes razón, perdóname por el comentario… - El… tranquila vamos a bailar.
Al acercarse a la pista, Ana María, observa como Octavio acaricia a Suheil y como baila con ella, parecía estar haciendo el amor, hasta que observó cómo la besaba. Enrique, viendo la curiosidad de ella, le preguntó…
- ¿Porque te atormenta ver a Octavio con otra mujer?- Ella… no es que me atormente, sino que me extraña esa actitud cuando hasta hace poco, se le veía un interés fuerte por mi amiga Marie… - Él… quien por cierto no está aquí, por lo tanto, no se tiene que enterar de esto. Hasta donde tengo conocimiento está con su marido, disfrutando de un paseo con permiso de la Directiva. - Ella… si, nuevamente tienes razón, además estoy aquí, porque vine relajarme y sacarme el estrés fuerte de esta semana de trabajo. Así que a disfrutar del baile.
Una vez que decidió dedicarse a lo que había ido a la tasca, Ana María, disfruto enormemente de la compañía de Enrique, como de la conversación amena de Suheil y de Octavio. Ya casi para las doce de la medianoche, Enrique le pregunto a Octavio…
- ¿Mañana irás a la práctica de paracaidismo de la empresa?- Octavio… se me olvidó totalmente, no le consulté a mis hermanos, si ellos quieren, los llevo y ahí estaré, si no, no voy… - Enrique… ¡ah, ok! Luego, dirigiéndose a Ana María… bueno, mi pequeña cenicienta, son las doce y creo que su carroza se convertirá en calabazas, me dijiste que solo podías estar hasta las doce y esa es la hora exacta. Vamos para llevarte a tu casa. - Ana M... si, por favor y disculpa el abuso. Ella se despide de Octavio y de Suheil, a quien le comenta, fue un placer conocerte. - Suheil… gracias e igual para mí.
Una vez que ellos se retiran, Octavio vuelve a salir a bailar con Suheil, quien realmente está disfrutando todas estas horas junto a él. Ellos estuvieron una hora más, luego se retiraron a comer, hamburguesas en una zona muy popular y de ahí al apartamento de ella. Esa noche, como todas las anteriores, Octavio disfruto junto con ella de una muy apasionada noche. Para Suheil, su filosofía de vida, tenía mucha vigencia… seguía disfrutando lo que cada día, la vida le repara y lo vive como si fuera su último día.
Al día siguiente, Octavio se despierta aproximadamente a las diez de la mañana, ya Suheil se había levantado, había preparado el desayuno, estaba sentada en la alfombra de la sala, junto a la mesa de los muebles, realizando una actividad de su trabajo, oyendo música y cantando bajito… Ella no había escuchado que él se levantó y menos que estaba parado a un lado de la puerta viéndola trabajar y oyéndole cantar.
De repente levanta la vista de lo que está haciendo y lo observa vestido deportivamente, sonreído contemplándola.
- Ella… ¿llevas rato ahí? ¿Por qué no me avisaste? Vamos para que desayunes…- El… ¿solo? - Ella… no, conmigo, preferí esperarte, pero ya tengo mucha hambre… - El… vamos pues… ¿Cómo amaneciste? - Ella… feliz, satisfecha, plena totalmente… - El… me alegro, es más, si no me lo dices no me doy cuenta (sonriendo, porque sin que ella se diera cuenta, el había observado su rostro feliz y dichoso)… cantas bello, me gusta como cantas… - Ella… gracias, me alegro te guste eso de mi… - El… me gusta todo de ti, lo que me has dado, lo que he compartido y lo que he visto durante esta semana, si por mi fuera, me quedaría aquí, pero tengo una vida, allá afuera (señalando hacia la ventana) y obligaciones que cumplir… ¿puedo seguir considerando este apartamento como un hogar para mí? Donde me puedo refugiar cuando quiera desaparecer del mundo y dejar de lado las inquietudes y problemas, para encontrar este remanso de paz, que me da la calma y la tranquilidad que tanto estaba necesitando. - Ella… totalmente… - El, ayudándola a levantarse de la alfombra, la toma por la cintura, la abraza, la besa y le dice… te voy a extrañar, es más sin salir de aquí ya te extraño… - Ella… indistintamente de que este sola o no, aquí en el apartamento, ven, cuando lo necesites, cuando me desees, ven, siempre las puertas del apartamento, de mi habitación, de mi ducha, están abiertas para ti, al igual que mi cuerpo y mi corazón… - Él… esto último, era lo que más quería escuchar… Es más no me voy a llevar mi ropa, la voy a dejar aquí, porque sé que volveré, a lo mejor hoy en la noche o mañana, pero, necesito resolver algunos asuntos pendientes y vuelvo, por favor, siempre ten prendido el celular para mí, para ubicarte y sobre todo para saber dónde estás. - Ella… ok, cuenta con eso. Ella abrazándolo por el cuello, lo beso y de ahí lo condujo al comedor para desayunar… él la ayudó a servir, de repente, mirándola nuevamente de lado, a donde ella estaba él dijo… - El… Creo que es muy fácil enamorarse de ti… - Ella… ¿crees?- El… sí. La atrae hacia su cuerpo y la sienta sobre sus piernas, a pesar que ella estaba que se moría de hambre, primero atendió los requerimientos de él, que a la larga también eran los de ella… y así se los hizo saber…
Desayunaron y luego volvieron a la habitación para calmar la otra necesidad que tenían y más cuando no estaban seguros, cuando volvería el, a pesar que dejaba ahí parte de su ropa. Ya al mediodía, se despiden, él quería dejar las llaves del apartamento, pero, ella no lo permitió, le afirmo que así él tendría como entrar y salir de ahí sin ningún contratiempo, que no se preocupara porque ese juego de llaves siempre lo tiene guardado por si acaso se le llega a extraviar el de ella.
- El… aceptando, le dijo… voy a volver, cuando no sé, pero vuelvo, porque aquí esta una parte de mí. - Ella… si, ven cuando quieras y a la hora que quieras… esta vez fue ella la que corrió a su brazos, para abrazarlo muy fuerte y que su olor queda impregnado a su cuerpo, besándolo posteriormente. - El… vamos baja conmigo, creo va a ser más difícil nos separemos así. Porque yo no me quiero ir y tú por lo visto no quieres que me vaya… - Ella asintiendo con su cabeza, le reafirmo con sus palabras… si, no quiero que te vayas, aunque te entiendo, te comprendo, pero esto, es más fuerte, déjame ponerme un pantalón para bajar, porque creo no te gustara baje así ¿cierto?… - El… no, no quiero que nadie vea ni desee, lo que es mío… Ella sonrió…
Los dos bajaron, abrazados caminaron hasta el estacionamiento de visitantes, donde estaba el auto de él y con un beso se despidieron. Ella se quedo ahí, observando como el salía. Luego subió, se puso a trabajar para olvidar que de seguro las responsabilidades a las que se referían, era atender a su novia. Octavio llegó a su casa, su mamá lo recibió y le pregunto ¿Cómo le fue? ¿Qué si había podido terminar el trabajo?
- El, le respondió… si mami, termine todo y me fue extraordinariamente bien, posiblemente tenga que volver, pero no se aun cuando. - Ella… me alegro hijo. Me siento muy orgullosa de ti. Sabes Karina ha estado llamando todas las noches, porque y que no ha podido tener contacto contigo, le explique tenías mucho trabajo, por lo que le solicite tenerte paciencia… - El… y ella ¿qué te dijo? - Ella… que no podía concebir que no tuvieras cinco minutos disponibles para ella… - El… como si de verdad, ella resolviera algo en cinco minutos… Te diré, que aún no me he casado y ya me estoy arrepintiendo… - Ella… aun estas a tiempo, pero piensa bien, hijo lo que haces, no me gustaría verte en un problema con esa familia, por favor. - El… tranquila mami, me voy a bañar y voy hasta allá. - Ella… ¿y tu ropa hijo? No bajaste el bolso con la ropa sucia… - El… no tranquila madre, traje todo limpio. Ahora lo bajo del coche… - Ella… ok, mi amor ¿vas a almorzar? - El… sí. ¿Y mis hermanos dónde están? - Ella… salieron con la familia de Anthonela, iban para una granja, está cumpliendo año el suegro de tu hermano… - El… ah, qué bien solo almorzaremos tu y yo. ¿Y papa? - Ella… está acostado viendo una carrera de automóviles… - El… entonces, voy a llamarlo para que comamos… - Octavio, entró a la habitación, saludó a su padre, se acercó, lo besó y le pregunto… ¿Quién va ganando? - Su padre, le responde... el real madrid. Luego, le pregunta ¿Cómo te fue? ¿Cómo te sientes? ¿aclaraste tus dudas? - El… si supieras padre que no, no aclare nada, vengo peor. Me siento más atraído a esta mujer, yo fui su primer hombre hace años, pero me retire de ella para dejarla libre y que encontrará su felicidad, porque yo tenía el compromiso con Karina y solo por eso la deje. - Su padre… sinceramente no sé qué decirte hijo, yo me enamore de tu madre muy joven, ha sido mi única novia y mi única mujer, nunca le he sido infiel ni me he sentido atraído por otra mujer. Me juré a mí mismo que si me aceptaba, ella seria a donde yo mire y así fue. - El… con Karina tengo un compromiso moral desde hace años y lo debo cumplir, primero por ella y segundo por sus padres, esos viejos me aman, sería un duro golpe para ellos, si suspendo lo del matrimonio. Mientras que Suheil, es todo lo opuesto a Karina, me complace hasta cuando está al borde del quiebre, la puse a pruebas varias veces y todas las supero, es extraordinaria, no la quiero dejar… - Su papá, pero hijo, al casarse, contraemos una gran responsabilidad y es para toda la vida… Le debes ser fiel… aunque ya deberías serlo. - Él… ustedes han sido testigo, de cómo es… es caprichosa, terca, cuando se empeña en algo, debe ser así, porque ella lo decidió… - Su papá… porque no viste eso antes del compromiso… - El… porque no había aparecido Suheil, quien me ha despertado tantas y tantas emociones, que son las que me hacen dudar sobre ese matrimonio. - Su papá… vas a tener que alejarte por unos días de las dos y reflexionar sobre lo que te conviene, apartando los compromisos morales… - El… papi, no es así tan fácil… ¿Por qué? Porque si debo buscar un refugio o lugar para aislarme, te aseguro sera el apartamento de Suheil (mostrándole las llaves)… - Su papa… esas son palabras mayores… pero sigo insistiendo, piensa en lo que realmente tú quieres, aun estas a tiempo de evitar encadenar tu vida a la de una mujer que sinceramente no amas. En eso entra su mama a la habitación y les dice a los dos, llevo rato esperándolos para almorzar, mirando a su hijo le dice…- Me dijiste que llamarías a tu padre y te quedaste con él, viendo la carrera, al parecer está muy buena… - Octavio… si madre, la carrera está muy buena… pero ya vamos…
Salieron los tres de la habitación hacia el comedor. En eso repica el teléfono de la casa, era Karina, llamando a Octavio, él le hace señas para que le diga que está almorzando, que al terminar la llama.
- Ella, le responde a la mamá de Octavio… por favor, cuando el termine de almorzar dígale que me llame, me urge hablar con él. - Mamá… si hija, le digo… - Ella… gracias… - Su padre… por favor, llámala al terminar, debes dar la cara y enfrentar lo que sea, nosotros siempre te apoyaremos… - El… gracias padre… por favor que mami no se entere…- Su padre… tranquilo, estas son cosas de hombres. - Mama… ¿que son cosas de hombre? - Octavio, riendo… nada mami, hablando de algunas cosas en general. - Mama… ok, si no me quieres contar, no importa, pero por favor, habla con tu papa, si tienes algún problema. El sabrá aconsejarte. - Octavio… sí madre, lo sé.
Los tres comieron tranquilamente. Octavio ayudo a su mama a recoger la mesa y a secar los platos. Al salir de la cocina, su mamá, le insistió, hijo, por favor llama a Karina y aplaca a esa muchacha, ya no sé qué decirle para calmarla. El haciendo caso a lo solicitado por su madre, entro a su habitación para llamarla, pero primero llamo a Suheil…
- ¿Cómo estás?- Ella… muy bien… inmensamente llena de ti, pero extrañándote… - El… de repente no me creas, pero te estoy extrañando mucho… - Ella… siempre voy a estar aquí para ti, a la hora que sea… solo llamame para estar pendiente o en todo caso estar aquí, cuando decidas volver. - El… te juro que así será… y pronto… porque tengo necesidad de ti… - Ella… igual me pasa a mí, es tan fácil acostumbrarse a lo bueno… por eso estoy concentrada en el trabajo, para no pensar… - El… sería una buena terapia también para mí… voy a ver, si lo consigo. Te dejo para que sigas trabajando… no te lo quise decir cuando me venía, porque de repente después, no me dejabas salir… pero te quiero, te extraño, te deseo… - Ella… creo que me está pasando lo mismo, pero no quiero pensar en eso, prefiero que las cosas sucedan como hasta ahora, todo espontáneo, voluntariamente sin problema o contratiempo algunos, dejemos que todo fluya… - El… tienes razón mi vida, debo dejar que todo fluya y evitar pensar y atraer problemas a mi vida… que pases una tarde feliz… - Ella… igual tú, aunque sin mí. - El… gracias mi amor.
Octavio, sentía que su vida había cambiado durante esta última semana. Fueron días donde se sintió feliz, en gozo, pleno, lleno de felicidad, vivió la calma y la tranquilidad de llegar a su casa, donde su mujer lo espera, dispuesta a compartir con él solo las cosas buenas, sin pleitos ni reclamos, sin control ni chequeo constante de donde estas o que haces. Fue una semana maravillosa, donde incluso, llego el viernes y sentía la necesidad de hacer algo que a ella le gustara para demostrarle lo agradecido que estaba por la forma como lo atendió y como se entregó a él, sin reparo alguno. Por fin, volviendo a su realidad, decidió marcar el número de Karina…
- Hola, buenas tardes ¿Cómo estás? - Ella… por fin el señor se dignó llamarme… - El… si vas a empezar, tranco la llamada… - Ella… interrumpiendolo por favor, Octavio, no lo hagas, solo quiero que me comprendas, tengo casi dos semanas que no se de ti… - El… y aun así no aprendes la lección. ¿Qué quieres?- Ella… verte… - El… como a las seis estoy por tu casa… ahora voy a dormir porque tengo mucho sueño. - Ella… pero si quieres vienes y duermes un rato aquí, mis padres salieron para la finca de tío y no regresan hasta mañana… - El… no, tengo demasiado cansancio y sueño, porque he tenido unos días agotadores en el trabajo, lo que menos tengo es ganas de hacer el amor…- Ella… caramba mi amor, estas muy romántico hoy, es más si vas a venir con esa actitud prefiero que no vengas y lo hagas solo cuando estés dispuestos a estar realmente conmigo. - Él… como tú quieras, entonces no me esperes, ni empieces a molestar a mi mamá porque ya la tienes harta con tanta llamadera. Me voy a descansar, así que por favor, no me molestes. Cuando me sienta mejor te llamo. Hasta mañana… - Ella… quedó muda, con el celular en la mano, porque Octavio al terminar de hablar colgó.
Karina, subió a su habitación y se encerró a llorar por la forma como le había hablado Octavio. Ella nunca pensó el reaccionara así, porque estaba acostumbrada que en su familia ella armaba un berrinche y todas buscaban complacerla para evitar se enfadara. Esta actitud de él la tomo totalmente por sorpresa, no obstante, estaba segura Octavio la llamaría para pedirle perdón porque respetaba mucho a su papa, y no le gustaba él se diera cuenta lo que ocurría entre ellos.