Capítulo 8. Los cambios del marido de Marie…

4388 Palabras
Marie contemplando a su esposo y el cambio físico que vivió en la barbería, donde el acostumbraba venir antes de enfermarse, se sentía satisfecha con este primer logro. Ella está decidida a dejar de lado y olvidar lo que su jefe despierta en ella. Al llegar a la casa, Leonardo se bajó primero y luego ayudó a su mujer a bajarse, como lo hacía siempre, especialmente antes de su enfermedad y lo cual según conversaciones con ella, fue una de las conductas que más le gusto de él, lo caballero que era. El personal del servicio estaba asombrado del cambio físico de su patrón, Hortensia, fue la primera en felicitarlo y hacerle ver, que todos estaban muy felices que el volviera a ser el mismo de antes. -      El, agradecido de su gente de confianza, le dijo… gracias Hortensia y diles a todos que les estoy agradecidos por esta muestra de cariño conmigo. -      Hortensia… señor no tiene que darnos las gracias a nosotros, sino a Dios que le sanó y escucho nuestros ruegos y súplicas por usted. -      El… ya lo he hecho Hortensia y de veras me siento feliz de tener un personal tan extraordinario en mi casa… -      Hortensia… gracias señor. ¿les sirvo de cenar? -      Marie, feliz y sonreída, por las palabras de Hortensia, le respondió… si Marie, por favor sírveme.   -      Leo… mami y tú llevas la bandera después de Dios, por mi recuperación, sin ti, esto no hubiera sido posible… -      Marie… lo hice, lo hago y lo volveré a hacer si me toca… porque te amo… -      El… no es fácil mi reina… eres una mujer joven que está empezando a vivir, que pudiste elegir, separarte y no lo hiciste… como no te voy a estar agradecido por lo que has hecho… ¿tú crees que me pueda beber una copa de vino suave, para brindar por esto? Siento que hoy, volví a nacer… -      Ella… prefiero no lo hagas, ya celebraremos más adelante, por ahora no, por favor, ahora deseo te cuides más. -      El… de eso no tengas dudas, lo haré por ti mi amor y por mí… -      Ella… solicitó a Hortensia, en vista que él quiere brindar, trae dos copas adicionales, a las copas grandes para el agua, vierte jugo natural en ellas, para hacer un brindis. -      Hortensia… sí señora… Hortensia trajo las copas e hicieron el brindis. Marie, estaba realmente feliz de ver a su marido así… Después que terminaron de comer, ella subió a su recamara para bañarse y cambiarse de ropa. El llegó hasta la habitación, entro al baño y se quedó mirándola debajo de la regadera, cuando ella voltea, lo observa parado en el umbral de la puerta contemplándola… -      Ella, porque en vez de mirar, mejor entras y te duchas conmigo… -      El… porqué tenía meses que no contemplaba este hermoso, bello, precioso y amado cuerpo mío… -      Ella, sonriendo… ven… entra y por ahora, te ayudare a bañarte, como tú lo hacías conmigo, cuando me enfermaba y no tenía ánimos ni para bañarme… -      El… ya te acompaño… Ahora es ella quien se recrea mirando a Leo desnudarse, aun con el peso que perdió, se veía fornido, fuerte, robusto, varonil y sobre todo muy guapo… como cuando lo conoció…   -      Ella… te ves muy bien, pensé estabas más delgado… Bueno es que ahora casi no me dejas ver tu pecho… que tanto me fascina mirarte… -      El… no me lo habías dicho… -      Ella… tampoco voy a hacer que te expongas, te excites, para que luego no podamos hacer nada, eso sería más cruel. -      El… solo has estado pensando en mí y ¿Qué ha pasado con lo que tu sientes?... -      Ella… lo he podido dominar y controlar, además, al igual que ustedes, el agua fría ayuda mucho y sonrió… El entro en la ducha, se acercó a ella, la abrazó y la beso con impetuosidad, fogosidad, vehemencia, generando en los dos demasiada excitación. Él sabía cómo hacer que desapareciera de su cabeza cualquier locura. Marie, como no quería que se fatigara o cansara, asumió el rol activo esta vez, ella lo baño, le lavo el cabello, lo enjabono totalmente desde arriba hasta abajo, no dejo que el tomara el jabón para nada. Lo baño como a un niño, salvo que por momentos acariciaba el cuerpo de él, como si fuera una pieza de arte muy costosa y valiosa. El cerrando los ojos disfruto de este baño o ¿ritual? Parecía esto último, por la forma como lo trato, como lo enjabono, fueron realmente caricias que lo hicieron delirar, fantasear, enloquecer de amor por ella. Leo se mordió los labios, para no gritar o gemir fuerte del deseo ferviente de hacer suya a Marie. El abriendo los ojos y casi al punto de venirse, le suplica se detenga, lo cual ella hace, al ver sangre en sus labios. -      Marie… ¿Qué paso mi amor? Tienes sangre en la boca… ella preocupada, paro y tiro el jabón a un lado y se echaba la culpa… -      El, riendo… no Marie, mami por favor cálmate, ven, eso es producto de todo lo que me hiciste sentir mientras me bañabas, ahora es mi turno… pero primero por favor, limpia la sangre de mi boca con la tuya, porque eso si es responsabilidad tuya, me desquiciaste definitivamente… -      Ella… feliz por lo que él estaba diciendo, lo beso suavemente y trata de aliviar el daño que se hizo al morderse los labios… -      El… tomando ahora el shampoo y el jabón, haciendo lo mismo que ella  hizo con él, le lavo el cabello, luego la enjabono desde arriba hasta abajo, acariciando cada centímetro de su cuerpo, con ese perfume natural que brota de su piel y que a él, vuelve loco. Su olor es un afrodisíaco para él. -      Marie estando consciente, que no pueden hacer los mismos maratones, de antes, le suplica… mi amor, vamos a la cama… (ella no quiere que él se esfuerce ni levante peso con ella) -      El… sí, mami, como digas… Leo, toma una toalla, la envuelve y frota esta contra el cuerpo de Marie. Luego   acaricia su cuello y labios. Después, busca otra toalla, se envuelve él y así, húmedos como están, salen de la ducha, hacia la cama, sin prestar atención, que están aún mojados y hacen el amor. Marie se volvió a sentir realizada, si algo le fascinaba de su esposo, era precisamente, el arte de hacerle el amor. Ella duda que haya alguien que haga el amor como el, es único, irrepetible. Definitivamente, Leo es un experto en el arte de la seducción. Los dos disfrutaron de haberse reencontrados de nuevo como marido y mujer, dejando afianzado que son el uno para el otro, no obstante, la edad que media entre ellos. Una vez, que logran experimentar un orgasmo simultáneo, surge entre ellos, emociones de felicidad, estados de liberación de la presión que mantenían, y el sedante natural para tener esa noche un sueño reparador… Al día siguiente, los dos despiertan felices, sonreídos, el uno en brazos del otro, y Marie con ganas de no ir a trabajar… su marido, le pide quedarse, para que compartan juntos todo el día. El ofrece llamar a su primo Regino y avisarle que ella no ira hoy… -      Ella, pensando un poco la propuesta y el trabajo que tenía pendiente sobre las cartas que le dictó su jefe… le dijo… no se mi amor, tengo unas cartas pendientes que mi jefe necesita sacar hoy… -      El… anda mi amor, compláceme quédate conmigo. -      Ella… es que me da pena con tu primo. Ayer nada más hablé con él, le comente lo que nos dijo el médico y te envió saludos, me dijo que Vero me llamara para ponernos de acuerdo en cuanto a que ellos nos visiten… -      El… listo ya decidido, nos vamos de viaje ya a la puerta, regresaremos el domingo y te reincorporaras el lunes que viene. Así no diremos mentiras. Lo llamo y le voy a pedir te autorice a viajar conmigo, para no dejarte sola. -      Ella, riendo… te volvió loco hacer el amor… -      El… si, es totalmente cierto. Quiero recuperarme totalmente y el mejor clima para eso es La Puerta, así que vamos a preparar el viaje y nos vamos. Mientras preparas maleta, llamo a Regino. -      Ella… ok… Leonardo habló con su primo, quien realmente estaba preocupado por él. Le autorizo a que se llevará a Marie, que buscaría a alguien para que ayudara a Octavio en la gerencia. -      Regino, le recomendó… para que realmente experimentes una recuperación más rápida, toma dos semanas, dile a Marie que no se preocupe por el trabajo, le voy a tramitar un permiso no remunerado para que pueda disfrutar de las dos semanas, alegamos que es por prescripción médica, para que no se me enrede la situación aquí en la empresa. -      Leo… gracias primo, tú sabes que ella no trabaja por el dinero, sino para sentirse útil y tener algo que la distraiga. -      Regino… si por eso te digo, del permiso no remunerado, porque si se dan cuenta en recursos humanos, van a lanzar después una bola de nieve, que se me puede complicar. Y sé que Marie, no necesita su sueldo para vivir, que la mensualidad que recibe de ti -te recuerdas ese escándalo en la familia, como si eso fuera problemas de ellos-  es súper extraordinaria. -      Leo… si, como no lo voy a recordar, si hasta mi madre, quiso impedir la boda alegando que Marie amaba mis cuentas… -      Regino… a final de cuenta, eso es problema tuyo, el dinero es tuyo, tú haces con él lo que quieras. Bueno primo, hazme caso, aprovecha, toma dos semanas, descansa, disfruta de la compañía de tu mujer, camina, respira ese aire fresco, haz el amor pero sin depravarte, debes cuidarte mucho… -      Leo, riéndose con su primo… tienes toda la razón, me la llevo por dos semanas. Bueno primo gracias, saludos a Vero y un gran abrazo, salimos de viaje en una hora… -      Regino… que disfrutes y por favor cuídate. Al colgar, Leonardo llamo a Hortensia, le pidió que subiera a la habitación matrimonial que le diga a Marie, que lleve ropa para dos semanas, que el hará lo mismo. Además le pidió a Hortensia sacar el colchón de la cama principal y ponerlo al sol, en la misma terraza de la habitación. Marie al bajar le pregunta… -      Mi amor ¿qué te dijo tu primo? -      Leo… que me tomara dos semanas, para que me restablezca totalmente, que te dará dos semanas de permiso sin remuneración… -      Marie… yo ni sé cuánto gano y sonrió… -      Leo… él lo sabe, por eso acepte… -      Marie… como quedare con mi jefe, no me cambiara, ahí estoy más tranquila, porque trabajo sin presión alguna… -      Leo… me dijo que no te preocupes… -      Marie… ok, entonces, estoy lista para irnos… -      Leo… ayúdame a hacer mi maleta…por favor… -      Ella… claro mi amor, es más déjame lo haga yo, para que tú no te esfuerces… -      Leo… vamos te ayudo, por favor… -      Ella… ok Y así ese martes, salieron de viaje hacia La Puerta, en el estado Trujillo, en un viaje que tiene aproximadamente una duración de cuatro horas y veinte minutos, Marie, Leo y Tomas el chofer. Leo aviso al personal que tiene al cuidado de su chalet, que saldría con su mujer para allá a las nueve de la mañana, que estaría llegando aproximadamente en entre una y dos de la tarde, que por favor, tengan listo el almuerzo, frutas y mucho jugo natural.   En la Corporación, Octavio, siendo las siete y treinta minutos de la mañana recibió una llamada del Presidente, en su celular, para informarle que su secretaria no asistirá por dos semanas a la empresa, porque debe acompañar a su esposo de viaje, por prescripción médica. -      Ella recibió un permiso no remunerado, para reincorporarse el otro lunes. Asimismo, Maru la secretaria de Enrique te ayudará en tu trabajo por hoy, mientras, recursos humanos te asigna mañana una nueva secretaria, esto es  hasta que regrese Marie. -      Octavio… ok, gracias jefe por informarme. -      El presidente… gracias a ti, por tu comprensión… -      Octavio… para eso estamos… El presidente colgó y Octavio, sintió que algo había pasado, desde que ella le avisó el día anterior sobre la llamada de Karina. Él no se atrevió a llamarla para preguntarle por las cartas que debía entregar hoy, por temor que su esposo se dé cuenta. Así que el resolvería.  Octavio reviso el escritorio de Marie y encontró ahí las notas que tomo sobre las cartas, era muy ordenada, pudo utilizar sus notas para elaborarlas y enviarlas, eliminando con esto su preocupación por la ausencia de ella. El siguió concentrado en su trabajo toda la mañana. Hasta que ya casi a las doce, se presentó Maru, para ponerse a sus órdenes. Octavio mirándola con cierto recelo, pues desde esta mañana que el presidente lo llamo, ahora es que se viene a presentar, por eso, solo le respondió gracias, ya mañana me asignan una secretaria. Ella se retiró. Enrique lo invitó al mediodía para que juntos almorzaran en el comedor de la compañía, lo cual Octavio acepto. Una vez ahí, él habló sobre Marie y su extraña reacción después de la llamada de Karina. Su amigo le hizo un comentario sobre si no estaría paranoico con respecto a ella, pues es una mujer casada, que al parecer quiere mucho a su marido. Octavio, lo pensó y considero que a lo mejor su amigo tenía razón. Enrique también le pregunto sobre porque rechazo la ayuda de su secretaria. El alego que desde la mañana que la necesitaba, apenas se presentó ante él, faltando cinco minutos para las doce del mediodía. Ya lo que necesitaba hacer, el mismo lo hizo, definitivamente, no la necesita para nada. -      Enrique le comento, te recuerdas lo que dije el día de la tasca, anda todo el tiempo, perdida. -      Octavio…si por eso preferí rechazar su posible ayuda. -      Enrique… quien la elegiría para mi secretaria, le debo caer mal y los dos rieron… -      Octavio… lo más seguro… y se olvidaron del tema… Ellos observan la llegada de Andreina con Maru al comedor, era una llavecita algo extraña, pues a los dos les pareció Andreina  una mujer muy selectiva e independiente, quien por cierto al verlos se acercó a la mesa de los dos y los saludos. Los dos como buenos caballeros que son, se levantan y las saludan. -      Ella, les pregunta… pueden compartir la mesa con nosotras, porque por lo que veo desde aqui están todas ocupadas… -      Los dos… no hay problemas… En eso los llaman para que retiren su bandeja de comida y ellos acuden al llamado. -      Andreina… vayan mientras nosotras cuidamos la mesa hasta que ustedes  vengan, para ir a pedir nuestra comida. -      Octavio… ok y gracias Andreina. -      Ella… ve tranquilo… Ellos retiraron su comida y luego ellas dos fueron a hacer el pedido para comer. También entraron en ese momento Andrés, el corredor quien venía acompañado de la amiga de Marie.  A Enrique le llamaba la atención la amiga de Marie. Octavio conociendo esto, saludo a Andrés, quien se dirigió hasta la mesa, con Ana María.  Andrés, les informa que después del almuerzo se reunirá con ellos para hablar sobre los beneficios que brindan para ellos, la póliza que suscribió la empresa. Además, de todo lo relacionado con el nuevo plan. Por último, les pregunta si se pueden sentar con ellos, como habían seis puestos, ellos dijeron que sí. Así que al terminar de hacer sus pedidos Maru y Andreina, también se encuentran  con ellos en la mesa. Luego los llamaron y los seis comieron tranquilamente. Ana María, les informo que el próximo fin de semana había unas actividades, promocionadas por el departamento de recursos humanos, en el Centro de Recreación de Adiestramiento para Montañismo y Escalada… Andreina y Enrique fueron los más interesados, porque los dos tenían los mismos gustos por los deportes de riesgos, porque incluso Enrique era paracaidista y piloto de aviación. Los dos se ponen de acuerdo para ir y competir e invitan a Octavio, quien les pregunto si podía ir con sus hermanos, debido a que ellos si les fascinaban estas actividades. -      Ana María, responde… sí,  por favor pásame los datos de todos ellos para pasarte la invitación. -      El ok, ahora al llegar a la oficina te paso los datos de ellos. A qué hora debe estar uno ahí. -      Ella… antes de las siete de la mañana. -      El… ok y gracias -      Ella… a tus órdenes; además, le pregunta… ¿Marie no vino hoy? -      Octavio… no, al parecer salió de viaje con su esposo, por prescripción médica y la empresa le concedió un permiso por dos semanas. -      Ella… debe ser que Leo, volvió a recaer, lleva meses así, está unos días bien y otros mal… pobre Marie… -      Octavio… ¿Por qué pobre Marie? Creo en todo caso, sería el marido el pobre y no ella… -      Ella… Marie lleva muchos meses, tratando de superar la enfermedad de Leo, pero le ha costado mucho… al llegar a mi casa la llamo… -      Octavio… le das saludo de mi parte y le dice que le deseo lo mejor, especialmente que su marido mejore. -      Ella, con gusto le diré… -      Andrés… Ana, ¿me puedo anotar para esa actividad del sábado? ¿puedo llevar a mi esposa? -      Ana M… si la puedes llevar, al igual que Octavio pásame los datos hoy para enviarte la invitación. Ella dando la información para todos, les comento requiero: nombres completos, cédula de identidad, fecha de nacimiento y numero de celular. -      Todos al unísono… ok y gracias… todos rieron… Al concluir la hora del almuerzo, todos vuelven a su oficina, para continuar con sus actividades. A Octavio, le está haciendo falta ver a Marie… sobre todo después de lo expresado por Ana María, el desearía darle apoyo. Cada uno al llegar a su oficina, le hace llegar a Ana María los datos que solicito para las invitaciones del día sábado y que todos puedan entrar sin ningún contratiempo… Rafael al recibir la información en su email, le consulta a Ana María… -      ¿Puedo llevar a mi esposa? -      Ella, recordando la actitud de su esposa, consultó primero con su jefa, quien le respondió que para la actividad podían ir acompañados de sus familiares… Así que le respondió a Rafael que sí, y le solicito toda la información para hacerle llegar su invitación. -      El,  agradeció su amabilidad… Ana María, paso a su jefa el listado de los invitados para este próximo sábado, porque les dieron una cuota determinada de cupos y no los pueden exceder. Ella al desocuparse llamo a su amiga. -      Ana M… Marie ¿Cómo estas? -      Marie… hola Ana, estoy muy bien, feliz entre los brazos de mi amado esposo… -      Ana M… amiga no sabes cuánto me alegro, me preocupe pensando le había pasado algo a Leo… -      Marie… no cancelado y transmutado, nada que ver, él está muy bien, gracias a Dios, me vine a la Puerta con él, para que se recupere más rápidamente, le hace falta esta paz y este clima… ¿y tú como estas? -      Ana M… estoy muy bien, con mucho trabajo… pero ya casi termino para irme a mi casa… Mira y ¿esa decisión así tan de improviso, de repente? -      Marie… la tomo Leo, y no podía dejarlo viajar solo… -      Ana M… tienes toda la razón, él no puede andar aun solo. Bueno amiga, para terminar e irme. Me alegro infinitamente que estés tan bien, se te nota en la voz ¿estás feliz? -      Marie…si, inmensamente feliz… mientras decía esto, Leo, la abrazaba, besaba y acariciaba… -      Ana M… de vera me alegro y les deseo a los dos pasen unos días felices ahí. ¿cuándo regresas? -      Marie… el lunes de la otra semana… -      Ana M… que bien. Cuídense por favor y feliz día… -      Marie… gracias amiga y colgó. Leonardo, tenía a Marie entre sus brazos, en el sofá que había en la terraza… estaba haciendo demasiado frío y Marie estaba temblando, por una parte el frío y por el otro, las caricias de su esposo que la hacían estremecerse y temblar sin control alguno. Ellos llegaron después del mediodía, a las dos de la tarde, el viaje estuvo divino, hicieron algunas paradas, compraron algunas cosas para llevar al chalet. Almorzaron y se recostaron un rato para que Leo descansara. Al rato se levantaron y salieron a la terraza, cuando entró la llamada de Ana María. Como Marie temblaba, él le solicitó encerrarse en el salón de la chimenea, para que entre en calorcito… ella de inmediato se levantó y salió de la mano con el hacia el área de la chimenea, para recibir un poco de calor, porque la estaba afectando mucho el frío. Octavio se sentó con ella en la alfombra, muy cerca de la chimenea para que Marie se pudiera calentar… en la abraza por detrás, y la sienta delante de él, le recorre la espina dorsal con lo cual, se le escapó un fuerte gemido a Marie… -      El… ¿Qué paso? Mi amor, ese gemido no fue de dolor… ¿verdad?...  sino de placer y satisfacción, por favor, dime que paso, ¿te lastime? Perdóname Marie… -      Ella… no tengo nada que perdonarte… es que me dio pena, no controlar ese fuerte gemido, me da pena contigo y con las personas del servicio, que a lo mejor me escucharon… -      El… tu eres libre de expresar siempre lo que sientes, no dejes que absolutamente algo te limite o te obstaculice tu disfrute, por favor, anda sigamos como estábamos, déjame seguir, amándote, adorándote, por favor… -      Ella… me vas a matar tú a mí, con estas fuertes emociones… -      El… esa es la idea de este viaje, escaparnos solo, para disfrutar el uno del otro, ven, vamos a aprovechar el tiempo perdido. -      Ella… sí, pero con control, no te puedes depravar mi rey… yo te quiero vivito y coleando… -      El… así me tendrás, Dios mediante… ¿Cuando fue tu última regla? -      Ella sonriendo… si lo que quieres saber es ¿si estoy ovulando? La respuesta es posiblemente, estoy en mis días fértiles… -      El… entonces vamos a hacer la tarea ¿te parece? -      Ella… sí, pero que conste, no quiero que solo me hagas el amor, para ver si quedamos embarazados. Deseo que me disfrutes como yo lo hago contigo… -      El… si mami, eso no tienes ni que decirlo… -      Ella… porque no quiero que procreemos a nuestro hijo como una obligación o como una tarea, no eso no quiero, deseo que la concepción de mi hijo, sea con el amor más inmenso del mundo y que él sea producto de esto, de nuestra unión integral, total, basada en el amor que sentimos el uno por el otro, obviamente, acompañada por nuestro deseo, que no lo vamos a tapar con un dedo… -      El…creo eso es bastante difícil… -      Ella… eres extraordinario… así que acomodándose de frente a él, rodeó la espalda de su marido con sus piernas… dejando que él le hiciera el amor como solo él sabía hacerlo. Aunque hasta ahora, Leo era el único hombre que ella había conocido sexualmente, estaba muy segura, que como el, nadie le haría el amor. Porque cada vez que él lo hace, pareciera adorar su cuerpo y su meta es hacerla que conozca en vida el paraíso terrenal… -      El… igual tú, no he conocido mujer que despierte tanto deseo en mí, como tú, eres única, mi pequeña reina… -      Ella… siempre quiero ser la única en tu vida… -      El… ya lo eres… Leo, la desnudo ahí, de frente a la chimenea, la amo como nunca, deteniéndose en algunos momentos, para prolongar más, el deseo en ella, lo cual hacia que Marie, lo devorara también y buscara junto a él, la concepción de su primer hijo… Esa primera noche, en el chalet, los dos durmieron como hace meses no lo hacían, enredados entre sabanas, abrazos y piernas, de tal manera, que al despertar cualquiera de ellos, alertaba al otro… Al día siguiente, los dos despertaron muy tardes, casi a las diez de la mañana. Ella se levanta se viste, lo ayuda a él, para salir de ahí los dos hacia su recamara… donde se duchan, visten y desayunan. Después de esto, con el rico clima que había, ella salió a caminar con él, por la plaza y sus adyacencias. Luego entraron a un pequeño centro comercial, donde el compro varios regalos para ella; sobre todo, trajes típico de la zona y los cuales deseaba observar, en el cuerpo perfecto de ella. Marie, lo complació, esa tarde estrenó uno de los trajes que le regaló… no obstante, como ella también había comprado algunas cosas para él, lo hizo que estrenará alguna de las cosas que ella le compró a él. Luego,  solicitó a Tomas les fotografiara, para guardar estos recuerdos tan hermosos y queridos para mostrar a sus hijos. -      El… te ves muy hermosa mi amor -      Ella… y tu muy guapo mi vida y los dos sonrieron… Para ellos, estas dos semanas fueron plenas de dicha, gozo y satisfacción. Para Leonardo fue la recuperación total, esa falta de Marie, al no compartir con él en su habitación, fue un grave error que cometió y del cual hoy se arrepiente, porque eso lo estaba acabando, por eso, ahora se sentía como en sus buenos tiempos, listos para dar el ciento por ciento a su mujer. En este viaje, se compenetran más, dedicaron mucho tiempo para largas caminatas, pláticas muy fructíferas, para ambos y muy especialmente este nuevo proyecto de vida, de querer ser padres, antes Leo, no pensaba en esto, como plan inmediato, por temor a que ella rechazara esta idea, pero, hoy está feliz, pues la propuesta vino directamente de ella misma. Por su parte, Marie no recordó para nada su trabajo, estaba dedicada exclusivamente a hacer feliz a su esposo.
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