Capítulo 6. Frustraciones.

3298 Palabras
Anya. –Vale chicos, nos vemos mañana –me despedí de mis compañeros, ajustando de mejor manera la correa de mi mochila, levantándome de la banca donde estaba sentada. –¿A dónde vas tan temprano? No son ni las cinco –preguntó Yazmin, al mirar la hora en su celular. –Tengo cosas que hacer. –Milagro, por lo general, siempre te vas a tu casa cuando salimos temprano. ¿No quieres venir con nosotros? Vamos a tomar algo en el centro –me invitó Diana. –No, saben que no me gusta beber, además, tengo prisa. –¡Ay, Anya! Siempre haces lo mismo. Tu mamá no lo va a saber y tú te vas a divertir –insistía ella. –Lo siento, pero no, no quiero ni tengo ganas, así que me voy –rechacé su oferta, frunciendo el ceño ante su insistencia. –¡Uy! Que amargada –se burló, pero eso solo me hizo enfurecer. Yazmin se acercó a mí y me guío lejos de ella. –Mejor vete, porque siento que vas a matar a Diana. No le hagas caso, sabes que llega a molestarse cuando eres muy sincera con ella. –Lo sé, pero no por eso debe de comportarse así –siseé molesta. –Ya sabes cómo es. Mejor vete antes de que comience con sus burlas, ya luego me cuentas que pasa. No muy convencida de su propuesta, asentí y eché a caminar a la salida, aun molesta por lo que sucedió. Lo que dijo Diana es cierto, cuando salimos temprano me voy directo a mi casa para comer, descansar y hacer algo de tarea. Todos los días terminó agotada, ya que pasó muchas horas fuera de casa. En las mañanas hago mi servicio social en una escuela donde enseñó a niños inglés y luego voy a la escuela a seguir tomando clase, terminando el día agotada física y mentalmente. Como desde ayer sabía que no tendría la última clase, acepté que comenzáramos con el “entrenamiento”, así que ellos me pasaron la dirección del lugar donde se hospedan, donde practicaríamos. Tomé el camión en su respectiva parada y me senté cerca de la ventanilla, escuchando música por los auriculares.  Sé que no debería enfadarme por cosas así, pero llega un momento en que ese tipo de comentarios me molesta, me irrita y me fastidia. No me gusta beber, no me gusta ir de fiesta, no me gusta conocer gente, soy más del tipo antisocial que prefiere estar en su casa. Claro, hubo un tiempo donde era una chica irresponsable que se saltaba las clases, iba a algunos lugares a bailar y llegaba tarde a casa, pero esas acciones tuvieron consecuencias, y aun hoy las estoy pagando, lo que me jode demasiado, siento que de vez en cuando, la vida me quiere cobrar esos errores. Llegué al hotel con mal humor, recordar mis errores me estresa, sabía que tenía que relajarme, pero nunca he sabido muy bien cómo manejar mis emociones. Con furia y todo iba a ir a recepción a preguntar dónde se encontraban los chicos, pero vi a Jimin esperándome en un sillón de la recepción, así que me acerqué a él. –Hola, Anya, es bueno verte de nuevo –me saludó con una sonrisa, y lo confieso, sus sonrisas son hermosas. –A mi igual, Jimin. Gracias por venir por mí y evitar una posible vergüenza al preguntar dónde estaban. –No hay problema, yo me ofrecí –mencionó, antes de caminar conmigo al elevador y apretar un botón –¿Qué tal tu día? –preguntó interesado. –No muy bueno, los niños casi me sacan canas y al profesor le pareció genial repetir un tema –respondí, cansada por el día que tuve. –¿No te llevas bien con los niños? –No con los de doce años, ellos ya no tienen respeto por nada, pero eso no es lo importante, me dijeron que comenzaría a enseñarle a niños de primero. –¿Qué hay de malo en eso? –preguntó, por lo que hice una mueca. –No me llevo bien con los niños pequeños –fue todo lo que dije, entrando al elevador. –¿Por qué crees eso? –No lo creo, lo sé –bostecé, haciéndolo reír. –Parece que aun sigues con sueño. –Lo sé, me desvelé un poco –respondí, rascando mi nuca, girando a verlo –. Por cierto, tienes una hermosa sonrisa –lo halagué, haciendo que se sonrojará. –Oh, muchas gracias –murmuró avergonzado. –Es lindo y curioso que te sonrojes cuando una chica te halaga, sobre todo cuando existen otras chicas que te dicen eso todos los días. –Creo que nunca me acostumbrare a su inmenso amor. –Tierno, si me piden describirte en una palabra diría que eres tierno –comenté, saliendo del elevador cuando se anunció que llegamos al piso correcto –. Lamento si mi comentario te incomodó, es un mal hábito que tengo con las personas. –¿A qué te refieres exactamente? –preguntó curioso. –A que suelo halagar a la gente o incomodarla para ver sus reacciones, ellos se frustran, yo me divierto. –Entonces eres coqueta –sugirió, sacando una tarjeta de su bolsillo. –No, no siempre soy así y no con todos. –Eres algo rara, pero me agrada como eres. –Muchas gracias –murmuré, entrando a la habitación cuando me pidió hacerlo, observando en primera fila, el desastre que se había formado. Admito que mi primer impulso fue caer al piso a reír cuando vi a JungKook perseguir a un pobre Hoseok asustado alrededor del sillón, mientras Jin, Namjoon y Yoongi se reían en él, pero sacudí mi cabeza y decidí averiguar que pasaba, aunque mi intuición me daba una idea. –¿Y ahora? ¿Qué pasó aquí? –pregunté, llamando la atención de todos. –¡Ayúdame! ¡Kookie me quiere matar! –chilló Hoseok ocultándose en mi espalda y aferrándose a mis hombros, notando que su playera estaba mal puesta. –Hobi Hyung, no te escondas detrás de una chica, eso no es justo –jadeó JungKook, colocándose frente a mí. –¿Por qué lo quieres matar? –le pregunté. –¡Me empezó a molestar! Ya le he dicho que no me moleste cuando juego videojuegos –explicó molesto. –Sólo era una prueba, quería ver como reaccionabas con algunas cosas… –se explicó Hoseok tratando de parecer inocente, pero no le creí del todo.  JungKook se cruzó de brazos, murmurando las palabras que su compañero dijo en un tono aniñado, haciéndome reír por su comportamiento tierno, lo que parece que lo avergonzó un poco, pues noté un leve sonrojo en sus mejillas. Ver a JungKook sonrojado en la vida real es más tierno que en una pantalla, eso es seguro. –Vamos chicos, no deben de pelear por algo así, apuesto que hay una buena solución –comencé a decir, caminando con Hoseok aferrado a mí, como si fuera un bebé mono. –Pero JungKook… –JungKook no va a hacerte nada, ¿verdad? –miré al mencionado, que pareció no estar de acuerdo con mi idea. –Tal vez… –JungKook –le llamé, haciendo que me diera un ligero vistazo y suspirará. –Bien, lo prometo. –Excelente –sonreí, quitando a Hoseok de mi espalda, poniéndolo en frente de JungKook, colocándome en medio de ellos para evitar alguna catástrofe –. Bueno, en primera no sé qué paso y no es que no me interese, pero son cosas intimas de ustedes y por lo general no me gusta meterme en la vida de las personas, así que les dejo la siguiente reflexión. ››JungKook, creo que conoces bien a Hoseok y sabes lo bromista que puede ser, eres igual a él y lo sabes, pero debes de entender que sólo quiere ayudar a que las cosas sean lo más relajadas y tranquilas posibles –le dije con voz suave, dirigiéndome al otro implicado –. Hoseok, creo que aquí todos sabemos lo intenso que es JungKook cuando se trata de videojuegos, así que por tu seguridad te recomiendo no volver a molestarlo cuando está jugando, haya sido una prueba o no, es mejor hablar las cosas de frente, te da resultados más viables y más posibilidades de vivir sano y seguro. Ahora, ¿van a disculparse o van a seguir con esta absurda pelea? –les pregunté. –Lo siento Kookie, no era mi intención molestarte así –se disculpó Hoseok apenado. JungKook bufó y abrazó a su compañero. –Lo sé Hyung, igual lamento ponerme así –dijo el chico. –Ya que se ha reestablecido la armonía en este hogar… Hola de nuevo –saludé, agitando mi mano. –Gracias por la ayuda, Anya, pensamos que esos dos se iban a matar –dijo Jin aliviado. –No es nada, me gusta ayudar. –Ven con nosotros, vamos a empezar a calentar un poco y te explicamos lo que vamos a hacer –me invitó Namjoon, conduciéndome a un cuarto, donde supongo comenzaremos este proyecto. ♫♫♫♫♫ –¿Una versión alterna de Fake Love? j***r, las ARMYS se van a morir con eso –opiné, estirándome un poco. –La idea es darles algo especial y ese video fue lo que inicio todo, por eso JungKook creyó que sería buena idea –me explicó Yoongi. –Muy buena tu idea JungKook, te felicito –le sonreí. –Muchas gracias. –Ahora, ¿ya pensaron en cómo se va a hacer? –No exactamente, pensamos que tal vez tú nos darías más ideas –confesó Jin. –La canción habla de un falso amor, de cómo es que uno se da cuenta que no quiere seguir en una relación semejante y que de alguna manera merece algo mejor aun cuando parece algo difícil… ¿no es así? –Más o menos. Tratamos de mostrar el lado oscuro del desamor, sobre todo cuando no te amas a ti mismo, si no aprendes a amarte, ¿cómo puedes amar a alguien más sin que eso te destruya? –se cuestionó Namjoon. –Desamor… bonito fenómeno –murmuré, pasando una mano por mi cabello, como si los recuerdos se acumularan en mi mente –. ¿Y si mostramos eso? ¿Si mostramos varias facetas del desamor? Yo podría ser quien las vea a través de espejos o ventanas, como si fuera un observador tratando de huir de ellas, buscando algo mejor, y ahí podrían aparecer ustedes. –Esa es una buena idea. Nosotros podríamos ser esas facetas, como cuando aparece el Ángel de la Muerte en una escena donde sabes que alguien va a morir –sugirió Jimin. –Exacto, serían Dolor, Tristeza, Ira, Decepción, Negación, Conformidad. Uno de ustedes tendría que representar como un nuevo comienzo o algo así. –Tú déjanoslo a nosotros, sabremos a quien elegir –aseguró Yoongi con una sonrisa. –Bien, ahora, ¿el baile será el mismo o habrá algunas variaciones? –Pensamos en eso ayer, hablamos con los coreógrafos y llegamos a esto –comenzó Hoseok, mostrándome cada paso. Algunos eran de la coreografía original y otros de la mía, como una mezcla. Asentí emocionada de esta nueva etapa, pero cuando intente ensayar con ellos, me frustre. Algunos pasos no me salían correctamente o los tiempos eran diferentes, y eso me molestaba, porque quería que saliera bien. Intenté dar un giro y caí al suelo, dando un gruñido ante mi error y vergüenza. –Anya, ¿estás bien? –pregunto Jin acercándose. –Sí, sólo necesito unos minutos –dije entre dientes, bajando la mirada. –Chicos, vamos por algo de beber –sugirió Jimin. Oí algunas pisadas alejarse, mientras suspiraba decepcionada, pero unas pisadas más cercanas llamaron mi atención, viendo como alguien se sentaba frente a mí. –¿Segura que estas bien? –preguntó JungKook. –Es algo frustrante que esto no me salga… es que… es algo nuevo, y por lo general necesito tiempo para aprender –confesé avergonzada. –Tranquila, no tiene que salir bien a la primera. He notado que en algunos pasos te confundes, ¿quieres que te ayude a mejorarlos? –Supongo que nada pierdo con intentar –murmuré, poniéndome de pie con su ayuda. JungKook asintió, colocándose frente al enorme espejo que estaba en la pared, creo que con eso se ayudan a guiarse. Contrario a lo que hacen los demás, me puse detrás de él, ocasionando que me mirará confundido y extrañado. –¿Por qué estás ahí? –Porque obtengo una mejor perspectiva, así aprendo mejor, no creas que es para ver tu trasero aun cuando es una gran tentación – bromeé para aligerar mi humor. Él se avergonzó y comenzó a contar los pasos. Intenté seguirlo, y cuando creí que ya me los aprendía, me coloqué a su lado. Iniciamos desde el principio con la canción, y parecía que mejorábamos a cada instante. Me vi susurrando la canción y bailando con soltura, lo que mejoró muchísimo mi humor. –¿Lo ves? Puedes hacerlo –dijo con una sonrisa. –Muchas gracias por tu ayuda, eres bueno enseñando. –No fue nada. –Bravo chicos, eso fue genial –dijo Jimin entrando con los otros. –Déjenme adivinar, nos estaban espiando –mencioné con una ligera sonrisa. –Claro que sí, aquí la privacidad no existe –dijo Hoseok. –Lo he notado. –Oye Anya, ¿acaso cantas cuando bailas? Me pareció ver que susurrabas –preguntó Taehyung. –Así es, siento que me guío de mejor forma. –Oh, eso es algo muy interesante, ¿lo haces siempre? –preguntó Namjoon. –Sí, es mi método. –Ensayemos una vez más, tal vez ahora salga mejor –sugirió Hoseok, comenzando la formación. Y fue así, salió mejor que antes y todo gracias a la ayuda de JungKook, él me apoyo y fue algo muy bonito para mí, no todos los días uno de tus artistas favoritos te ayuda a bailar. Es muy bueno explicando, podría ser un profesor de baile, claro, si le gustará eso. –Eso fue impresionante –mencionó Taehyung sentado en el suelo. Todos estábamos cansados y sudorosos, así que tomamos un respiro al sentarnos en el suelo. –En serio que bailas muy bien Anya, ¿alguna vez pensaste en estudiar baile? –pregunto Jin curioso. –No, pero siempre me ha gustado bailar. Cuando escuchó una canción pienso en como bailarla y en ocasiones lo practicó. –Tienes muy buen ritmo, me gusta cómo te mueves –me felicitó Jimin. –Tranquilo amigo, cualquiera que te escuche así pensara que hablas de otra cosa –me burlé, avergonzándolo. –Pensé que bromeabas cuando decías que eras pervertida –confesó Hoseok. –No, si lo soy, aun cuando a mi mamá le molesta mucho. –Tengo curiosidad de saber porque eres así –soltó JungKook –Sólo hay una respuesta: de pequeña me juntaba mucho con mis primos y en la escuela me llevaba bien con los chicos, tuve que aprender a moverme entre ellos, por así decirlo, aprender a captar sus mensajes en doble sentido y demás, casi nunca me lleve bien con las chicas. –¿Por qué? –preguntó Yoongi. –No lo sé, me parecían complicadas en ocasiones, creían que andaba detrás del chico que les gustaba o algo así, me consideraban una zorra. –Eso es muy feo, eran chicas muy crueles –se quejó Namjoon, frunciendo el ceño. –Ni se lo imaginan, pero su opinión no me importaba y aun me sigue importando poco, pero ahora me llevó un poco mejor con ellas. –Es increíble ver la confianza que tienes en ti misma –señaló Hoseok. –Muchas gracias. –Ahora tengo que irme, debo prepárame para enfrentar a los niños. –¿Trabajarás con niños? –preguntó Taehyung. –Sí, espero no echarlo a perder. –Lo harás bien estamos seguros de eso –aseguró Jimin, haciendo un corazón con sus dedos. –Gracias por los buenos deseos, los veré pasado mañana –me despedí, caminando hacia el recibidor para recoger mis cosas. Cuando iba hacia allá, no me fijé que JungKook iba detrás de mí, así que cuando giré para tomar mi abrigo, choqué con su pecho. Me dolió la nariz ante el impacto y mis lentes se enchuecaron un poco. Vaya, JungKook tiene un pecho fuerte, eso lo acabo de comprobar. –¡Oh, mierda! ¡Lo siento mucho! –me disculpé, separándome de él. –Tranquila, no hay problema –le restó importancia, sonriéndome. –¿Vas a algún lado? –Sólo iba a decirte que si quieres puedo ayudarte a mejorar los pasos, parece que necesitas algo de ayuda. –Me encantaría, me ayudaría muchísimo –dije emocionada. –Tú avísame cuando puedes y nos ponemos de acuerdo. –Está bien. Gracias, JungKook. –No es nada, que llegues bien a casa. –Dalo por hecho –aseguré, saliendo de la habitación. Sonreí un poco al ver lo agradables que eran estos chicos, exactamente como se mostraban en las cámaras, es algo emocionante descubrir que son así en la vida real y eso me hacía muy feliz luego de un día que parecía ser malo. Aquí ni aplica el dicho de “no todo es lo que parece”, sin embargo, siento que me faltan cosas por descubrir, así que me prepararé para ellas. ♫♫♫♫♫ Creo que mi buen humor era notable, o al menos eso parecía cuando sin que mi mamá me lo pidiera, llegué y comencé a tocar el piano que teníamos. Por lo general no practicaba sino hasta los fines de semana o en vacaciones, sin embargo, esta vez quería hacerlo. Dejando mis cosas a un lado comencé a tocar una pieza ligera, antes de que la mano de mi abuela en mi hombro llamara mi atención, pero ni por eso dejé de tocar esa lenta melodía. –Estas de buen humor –señaló con una sonrisa. –Algunas personas me pusieron de buen humor –respondí sin dejar de tocar. –¿De casualidad no son siete coreanos a los que pareces admirar? –Las casualidades no existen, abuela, sólo los hechos. –Lo tomó como un sí –dio por sentado, quedándose a mi lado –. Veo que te están tratando bien. –Más que eso abuela, son realmente agradables y se preocupan por mi bienestar, es algo muy halagador y lindo. –Supongo que eso te hace admirarlos más. –Así es. –Me alegra verte tan animada, hace un tiempo solo estabas algo decaída. –Los tiempos malos pasan rápido –murmuré, terminando de tocar. –Eso es bueno hija, ahora ve y date un baño, hueles mal. –¡Abuela! –le reclamé mientras ella reía. –Sabes que te quiero hija. –Lo sé –respondí, tomando mis cosas para ir a mi habitación, y así, darme una ducha y preparar mis cosas para mañana. Al llegar a mi cuarto, tenía siete mensajes de los chicos deseándome buena suerte para mañana, lo cual me hizo reír. Nunca imaginé que conocería a estos chicos y que congeniaría tan bien con ellos, pero supongo que las cosas pasan por algo. Espero que no pase nada malo que haga que me vuelva una persona más fría de lo que soy ahora, ellos no merecen conocer ni tener a una persona así en su vida, trataré de controlar mi temperamento, pero será difícil, ellos me hacen sentir cómoda para ser quien soy en realidad. Dios, dame fuerza para no hacer una estupidez.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR