Anya. –¿Alguien puede decirle que se calle? Ya me duelen los oídos –supliqué, al oír a una de las sobrinas de la esposa de mi tío Leroy destruyendo una canción de Bruno Mars. –Bueno, no es tan mala… –comenzó a decir Hoseok, cohibido. –¿No? Ella hace que mis oídos sangren, es un dolor insoportable –lo contrarié, cubriendo mis oídos con fuerza, dando gracias a Dios cuando terminó de torturarnos con esa voz de cotorra. –Gracias Bianca, por esa… interesante presentación –dijo mi tío Gabriel – tomando el micrófono –. Ahora, ¿quién más quiere pasar? Nadie parecía muy convencido, incluso parecía que se escondían o fingían no haberle escuchado. Se me ocurrió ver a nuestra mesa, topándome con Jin, que me miraba con una sonrisa traviesa, no creí que tuviera una, pero era bastante… genial. –¿Qu

