Anya.
Algo de lo que he sido consiente casi toda mi vida, es que me muevo y hablo por las noches, un mal hábito que no puedo controlar, que ni siquiera sé cuándo o cómo comienza, sólo me doy cuenta, porque mis sábanas amanecen en el suelo, a veces mis almohadas y me encuentro en una posición muy diferente a la que recuerdo.
No había sido consciente de su peligro hasta el día de hoy, que he amanecido encima de JungKook, y cuando digo encima, es tener mi cabeza recargada en su pecho y mis piernas a cada lado de su cadera, muy juntos, yo diría que demasiado. No tengo la más mínima idea de cómo llegamos a la habitación, tampoco en como terminamos en semejante posición comprometedora.
Me quedé más o menos unos cinco minutos pensando como quitarme de encima, pero él tenía sus manos aferradas a mi cintura. Sé que JungKook es difícil de despertar, pero ese no es mi mayor problema ahora. Mi mayor problema es su reacción matutina ¿A qué me refiero con eso? Fácil, su querido amigo estaba muy despierto y estaba muy cerca de mi trasero. Sentía que si me movía podía causar más de una reacción, tanto en mí como en él.
Déjenme decirles que a pesar de que la situación se podía tomar como algo incómodo, no me sentía del todo así. Quiero creer que es por esa vena pervertida que tengo, o por el hecho de que JungKook me atrae, pero no podía aprovecharme de él ni de la situación, no soy tan hormonal. Inhalé hondo y comencé a salir de este aprieto antes de que otra cosa pasará.
Con cuidado intenté quitar sus manos de mi cintura, pero él apretó más fuerte, creando presión y fricción en mi trasero con su erección. Me mordí el labio para no gemir ante lo bien que se sentía. Mierda, hora de ir al plan B, de lo contrario, las cosas saldrían mal, muy mal, o también bien, muy bien.
–¿JungKook? ¿JungKook? Por favor, despierta –pedí moviéndolo un poco para despertarlo, pero fue en vano, no me hizo caso.
›› ¡JungKook ya levántate! –grité exasperada por la calurosa situación.
Rápidamente abrió los ojos, mirándome desorientado, supongo que lo desperté muy bruscamente, pero no es mi culpa cuando no deja de presionarse y causar estragos en mi cordura.
–Anya, ¿qué haces? ¿Por qué me gritas? –preguntó él con voz más ronca de lo habitual, haciendo un ademán de levantarse.
–No, no, no… –siseé, al ver sus intenciones de sentarse.
Fue tarde. JungKook se levantó, quedando sentada en su regazo, ocasionando mucha más presión en el área. Gemí bajo ante la sorpresa y lo placentero de la sensación, apretando entre mis puños pedazos de su camiseta. JungKook también gimió, pero más alto, y eso se escuchó tan caliente, que causó muchos más problemas en mi pobre ropa interior.
Nadie te prepara para algo así de caliente, de hecho, se supone que nunca debería escuchar esos sonidos saliendo de sus labios. No sé si considerarme afortunada o maldecida, quiero volver a escucharlo, quiero continuar con esta tensión que está volviéndome loca, pero no, no puedo, no me voy a dejar llevar por ese camino, cuando estoy segura que ni siquiera yo voy a querer terminar, así que no me arriesgo.
–Anya, ¿cómo terminamos así? –preguntó jadeante, apretando sus manos en los costados de mi playera, murmurando desde mi cuello, donde presionaba su frente.
–Déjame salir de aquí y te cuento, tu “amigo” no me deja concentrar –pedí con voz más ronca y jadeante. Él me soltó, dejándome caer a un lado, recuperando mi respiración.
››No sé cómo terminé encima de ti, creo que no nos dimos cuenta hasta que desperté por algo de… –me detuve, aclarando mi garganta –de calor, y fue cuando noté que estábamos en esa posición. Intenté salir, pero tu agarre en mi cintura era muy fuerte.
–Oh, perdóname por eso, no lo sabía.
–No te disculpes, son cosas que pasan, eso creo.
–¿Te sientes incómoda de esto?
–No… bueno… no lo sé, estoy algo mareada –confesé confundida. JungKook sonrió, acercándose más a mi rostro.
–Entonces, deberíamos dormir juntos más seguido, de ese modo, te acostumbraras y dejaras de marearte cuando suceda.
Tragué duro ante su comentario, sintiendo mis mejillas enrojecer y calentarse, hasta mis orejas las sentí calientes. Lo que dijo fue tan insinuante y sexy, hacía que le quisiera saltar encima con más fuerza. Creyendo que mi fuerza de voluntad se iría en cualquier momento, él se puso de pie, poniendo distancia entre nosotros.
–Iré a darme una ducha, vuelvo enseguida –anunció, tomando ropa de su armario, encerrándose en el baño.
Me dejé caer en la cama para tratar de calmar mi respiración y los fuertes latidos de mi corazón. Esta atracción crece más y más, lo que me vuelve un poco loca e irritable. Cada vez que lo veo, mi corazón hace esta locura de agitarse demasiado, sin embargo, creo que he disimulado muy bien lo que me ha estado pasando, nadie me ha preguntado ni insinuado nada. Me levanté de la cama debido a unos toques en la puerta y al abrirla, encontré el rostro sonriente de Jimin del otro lado.
–Muy buenos días Anya, ¿qué tal amaneciste? –me preguntó.
–Muy bien, muchas gracias por preguntar.
–¿Qué hay de JungKook? ¿No despertó encima de ti?
–No, de eso puedes estar seguro –respondí en medio de una risa –. ¿A que debo tu visita?
–Vine a dejarte un poco de ropa –aclaró, alzando una bolsa.
–Oh, muchas gracias.
–De nada. Ve a cambiarte, los esperamos a desayunar –mencionó, yéndose hacia la cocina.
Cerré la puerta y volví a entrar, metiendo la mano en la bolsa para ver lo que me había traído: era un pantalón n***o ajustado, una playera verde militar de manga corta y una chaqueta negra. Sonreí ante su gesto y me cambié antes de que JungKook saliera, no quiero más momentos incómodos. En el momento en que me ataba los cordones de mis botas, él salió, secando su cabello con una toalla.
–Te cambiaste muy rápido –señaló, alborotando su húmedo cabello con la toalla.
–Jimin me trajo esto –respondí, señalando la ropa e ignorando ese gesto, aún estoy afectada.
–La pedimos casi luego de que te quedarás dormida, es un regalo de todos.
–Vaya, muchas gracias por eso.
–De nada, nos gusta regalar obsequios a quienes apreciamos.
–¿Ustedes me aprecian?
–Como no tienes idea –murmuró, mirándome con fijeza.
Desvié la mirada y salí antes de cometer alguna locura con él dentro, las sensaciones en mi cuerpo aun no desaparecían del todo y temía hacer alguna locura digna de mi persona.
–Anya, muy buenos días, ¿qué tal descansaste? –pregunto Jin apenas me vio entrar al comedor.
–Muy bien, muchas gracias y antes de que pregunten JungKook no amaneció encima de mí, tranquilos –aclaré, haciéndolos reír.
–Sentimos curiosidad, porque JungKookie jamás ha dormido en la misma cama con una chica –lo evidenció Yoongi con burla.
–¡Yoongi Hyung! –exclamó JungKook molesto y avergonzado.
–Bueno, en eso estamos casi iguales, yo jamás he compartido la cama con ningún chico.
–¿Es en serio, o sólo lo dices para que lo dejemos en paz? –preguntó Namjoon curioso.
–No les he mentido a ustedes durante el tiempo que los conozco, ¿por qué lo haría ahora? –cuestioné, sentándome junto a Taehyung.
–Oh, una primera vez para ambos, que romántico –se burló Hoseok.
–¡Hobi Hyung! –exclamó JungKook sonrojado, haciéndome reír.
–Lo tacharé de mi lista entonces.
–¿Tienes una lista? –preguntó Taehyung sorprendido, dejando de comer para girar a mirarme.
–No, pero les hice creer que tenía una –me burlé divertida, haciendo que rieran.
De pronto mi celular sonó y por el tono supe que era mi mamá, así que contesté antes de que comenzará a bombardearme con mensajes del porque no contesto.
–Hola mamá, buenos días –saludé alegre, demasiado para ser tan temprano.
–Es muy raro que estés despierta tan temprano. ¿Te dejaron de buen humor o no te dejaron dormir siquiera? –preguntó mi mamá con sospecha.
–No me dejaron dormir –respondí burlona.
–Ya. Déjame en altavoz para decir algo importante –pidió ella. Le hice caso a su petición algo desconfiada de su tono de voz calmado –. ¿Estás diciéndome que hicieron una orgía? Dios, pensé que eran más inocentes –dijo mi mamá en coreano.
–¡Mamá! –exclamé avergonzada de su broma –¡Deja de decir eso! ¡No es cierto!
–No juegues con fuego entonces –se justificó –. Necesito saber a qué hora regresas para que me ayudes con los quehaceres, debo llevar a tu abuela al doctor y no sé cuánto me tardaré.
–Iré lo más pronto pueda, no te preocupes.
–Está bien. Cuiden de mi niña y no le hagan perversidades.
–Sí, señora –respondieron atemorizados, colgando la llamada.
– Disculpen a mi mamá, cuando se pone de bromista se toma muy en serio su papel –aclaré de inmediato, para que no pensarán que era en serio su comentario.
–¿Por qué dijo eso de la orgía? Entiendo si JungKook y tú no durmieron, pero, ¿por qué nos vemos involucrados los demás? –preguntó Jimin pensativo.
–¡Jimin! –exclamó JungKook avergonzado.
–No pasó nada entre JungKook y yo –negué de inmediato, porque más o menos, eso pasó –. No nos quitamos las ganas, follamos o tuvimos sexo, así que dejen esas ideas porque están comenzando a asustarme.
–Lo siento Anya, es que es divertido hacer sonrojar a JungKookie –dijo Taehyung divertido.
–No dudo de eso, incluso a mí me parece divertido.
–Dejemos las bromas un poco y apurémonos, tenemos que ir al estudio para grabar tu voz y añadirla a la versión nueva de Fake Love –pidió Jin, limpiando su boca con una servilleta.
–Ya mejor no contradigo ni cuestiono nada, he notado que son bastante perseverantes y tercos cuando se proponen algo –comenté, tomando un poco de café.
–Creemos en lo que vemos Anya, y tú tienes mucho talento –aseguró Hoseok, como si hubiera encontrado algo muy valioso.
Les sonreí un tanto incrédula de sus halagos, pero admito, era genial de escuchar. Terminamos de desayunar y fuimos al ansiado estudio a terminar estos pequeños detalles que ellos aseguraban era un éxito. Consejo del día: No luches contra la corriente, déjate llevar, de ese modo, termina más rápido y no te lastimarás en vano.
♫♫♫♫♫
–¿Viste? No es nada difícil, sólo debes de seguir las notas en las partituras –me decía Namjoon, señalando la hoja que tenía en las manos.
–Lo sé, es que las notas y tiempos me confunden un poco, no soy buena leyendo estas cosas –confesé avergonzada, pues aprendí a tocar el piano viendo y escuchando, no con partituras.
–¿Por qué no alguien canta para enseñarle los cambios a Anya? Tal vez así le sea más fácil –sugirió Yoongi haciendo algo en ese enorme panel lleno de botones que ni idea de para qué sirven.
–Muy buena idea, Suga –lo felicitó Hoseok, chocando su puño con él.
–Yo te ayudo –se ofreció JungKook, tomando la hoja de mis manos, sentándose a mi lado en uno de los sofás.
Los chicos rieron un poco, pero los ignoré para concentrarme. JungKook cantó la canción con los cambios que le hicieron y traté de aprender lo mejor que pude, incluso me escribió donde tenía que hacer los cambios, lo cual agradecí. Se supone que cantaría en coreano, pero les pareció genial que igual lo hiciera en español, algo así para tener dos versiones: Una para Corea, otra para los latinos.
No me negué, me pareció divertido y les ayudé con las traducciones, para que no se perdiera la esencia real de la canción, además, las L-ARMYS estarán encantadas con esto.
–Vamos Anya, inténtalo –me alentó Jimin con una bonita sonrisa.
–Está bien –acepté, entrando a la cabina de audio, colocándome los audífonos, esperando la señal de Yoongi para iniciar.
Respiré hondo y traté de cantar la canción tal y como JungKook me había enseñado. Me dejé llevar por la melodía tratando de transmitir mis emociones en la letra e interpretación. Cerré los ojos para concentrarme mejor y así dar lo mejor de mí, y creo que lo logré. Repetí algunas partes donde se necesitaba más o menos intensidad, y cuando terminé, salí con una enorme sonrisa en el rostro, emocionada de haber logrado hacer esto sin arruinarlo.
–Felicidades Anya, has estado magnifica –me felicitó Taehyung, sonriéndome y abrazándome. Un poco cohibida, le correspondí, palmeando un poco su espalda.
–Muchas gracias, di mi mejor esfuerzo.
–Sí que lo hiciste, te luciste asombrosamente –comentó Namjoon, sonriendo de tal modo, que veía sus hoyuelos.
–Gracias –asentí, rascando un lado de mi cabeza –. Eh, siento si soy grosera, pero, ¿eso es todo? Es que debo ir a casa.
–Tranquila entendemos que tengas cosas que hacer –me tranquilizó Jin, pasando un brazo por mis hombros –. Nosotros aun nos quedaremos, pero puedes irte. Nos vemos pasado mañana para los detalles del tráiler y el video –me avisó, a lo que asentí.
–Está bien. Nos vemos pronto, cualquier cosa me llaman, ¿de acuerdo?
–Sí, que llegues bien a casa –se despidió Hoseok, sacudiendo la mano en despedida, sonriéndome.
No sé si antes lo había dicho, pero ya entiendo porque ARMY llama a Hoseok su sol, su sonrisa de verdad ilumina, es algo hermoso y cautivador de ver.
–Gracias por la ropa, me gusta mucho –agradecí, jugando con la chaqueta.
–Te queda muy bien, te ves muy bonita –me halagó Jimin.
–Gracias Jimin, tu siempre tan dulce –fue lo último que dije, despidiéndome de los demás, saliendo de la habitación.
–¡Anya! –escuché a JungKook llamarme, girando para verlo.
–¿Qué sucede? ¿Se me olvido algo? –pregunté, ya que soy lo suficientemente distraída para olvidar algo, otro rasgo de mí.
–Quería despedirme.
–¿Despedirte o pedir disculpas por lo que sucedió en la mañana? –lo interrumpí.
–Veo que ya vas conociéndome –respondió con una sonrisa.
–Eso parece, pero ya dije que no tienes nada de que disculparte.
–¿Eso quiere decir que disfrutaste lo que pasó? –preguntó, dando un paso más cerca de mí.
–Sentí de todo menos disgusto –murmuré con la voz un poco más ronca.
Vale, sé que en ocasiones (muy pocas) suelo ser algo intensa y seductora, y ahora mismo eso está saliendo, sobre todo, cuando esa mirada provocadora e intensa está en los ojos de JungKook que no dejaba de observarme. Él me dio una sonrisa ladeada jodidamente caliente, dándome un beso en la mejilla muy cerca de la comisura izquierda de mi boca.
Tal vez si hubiera ladeado un poco mi rostro, hubiera tenido contacto directo con mis labios, pero me conozco, sé que ese no será un beso tierno o inocente, no con la atmosfera tan rara e intensa que nos rodea. Aunque deseaba ese contacto, no hice nada, me resistí lo más que pude, de ninguna manera me iba a aprovechar.
–Entonces prometo seguir causando ese tipo de emociones y sensaciones en ti –me advirtió, dando la vuelta y yéndose. Sacudí mi cabeza para tratar de salir de mi trance.
–¡JungKook! –lo llamé, haciendo que se detuviera –¿A qué te refieres con eso?
–Descúbrelo por ti misma –fue todo lo que dijo, guiñándome un ojo, para volver a entrar a la sala.
Me recargué de la pared tratando de calmar mi agitado corazón. Sentía su beso quemar mi mejilla y comisura, sus palabras daban vueltas en mi mente lo que me hacía sentir algo mareada. Intenté recuperar la cordura e ir a casa, tal vez ahí tenga más paz para pensar en que carajos está pasando.
♫♫♫♫♫
–Recibí tu mensaje, ¿qué pasa? –preguntó mi amiga Leydi.
Hemos sido amigas desde que nos conocimos en la preparatoria, ella sabe todo de mí, aunque bueno, algunas cosas siempre quedan ocultas. Vio todo el desastre que se hizo con Axel, también con Alexander, fue quien me aconsejó, consoló y apoyó en esos momentos, no creo que haya mejor persona para contarle lo que me sucede ahora.
–Tengo una duda enorme acerca de un chico –comencé a decir.
–¿Cuál? ¿El que casi le rompe un brazo a Axel?
–Ya fue de chismoso, ¿verdad?
–Ya sabes cómo es, se queja de todo lo que tenga que ver contigo.
–Eso no me interesa ahora Ley, tengo problemas más importantes –sacudí mi mano, restándole importancia, haciéndola reír.
–¿Qué hay con ese chico? –volvió al tema.
–Él me gusta muchísimo, es muy atento, amable, juguetón, divertido, seductor y provocador cuando se lo propone y eso me está gustando demasiado, pero…
–Temes echarlo a perder –completó mi amiga por mí.
–Sabes cómo terminó todo con Axel y Alexander, ¿qué tal si pasa lo mismo con él? No, no puedo dejar que eso pase.
–Anya, no fue tu culpa lo que paso, no eran los indicados para ti.
–No lo sé Ley, ¿y si esto es una señal de que… de que soy como “él”? Sabes lo que hizo, sabes lo que me hizo y algo que me aterra, es que sea igual a él, de que eche a perder todo lo que quiero como él.
–No lo harás Anya, tú no eres igual a él –aclaró de inmediato –. Aunque muchos te lo hayan dicho, debes superar eso o jamás serás feliz. Ya basta de sufrir por eso, ya debes dejarlo en el pasado porque eso te hiere y me molesta ver eso, hace que te estanques en tu vida y no puedas continuar, que vivas con temor siempre.
››Anya, eres una chica increíble, fuerte y decidida, no dejas que nadie te diga que hacer y luchas por lo que quieres y crees correcto. Eres directa, sincera y cariñosa con quienes aprecias, y me molesta tanto ver el miedo en tu mirada cuando su sombra aparece detrás de ti de nuevo, me molesta ver que no puedes pensar en un futuro por miedo a ser como él. ¿Qué historia vas a contarle a tus hijos acerca de cómo enfrentarse a sus miedos?
–Sabes lo que pienso de tener familia Ley, no pienso en tener hijos, ni casarme ni nada, ese tipo de cosas no son para mí ni nunca lo serán.
–Porque tienes miedo. Y es suficiente de tener miedo Anya, debes superarlo y no sé porque creo que ese chico puede ayudarte.
–No sabes quién es, ¿por qué estás tan segura? –pregunté intrigada.
–Porque veo en tu mirada que en realidad te importa y lo estás alejando para evitar herirlo, ¿verdad?
–Sí.
–No tengas miedo Anya, disfruta por una vez de la vida, ¿está bien? –me insistió, haciendo una tierna mueca con sus labios, haciéndome reír.
–Pensaré en ello.
–Está bien, eso ya es un paso. Debo irme, voy con mi hermana al centro a comprar algunas cosas, más tarde me cuentas que tal es ese chico.
–De acuerdo, ve con cuidado –me despedí, colgando la llamada.
Me recargué de la silla pensando en lo que me dijo. Es cierto, su sombra me ha perseguido mucho tiempo y aun cuando sé que debo superarlo, es algo que realmente me afecta. Ya ha pasado tiempo desde que lo vi, pero sigue hiriéndome, me cansa y enfurece no seguir con mi vida por su causa, de cometer tantos errores por su presencia en mi vida.
Sé que esto me impide a dar un paso en concreto con JungKook aun cuando lo niegue, pero sé que es cierto. Me detiene lastimarlo como él me lastimó, temó abandonarlo como me abandonó, me duele pensar en hacerlo llorar como me hizo llorar a mí. Mis miedos, frustraciones, sueños y alas rotas se deben a su causa, de manera directa e indirecta, me hizo lo que soy, y siendo sincera, no me gusta mucho, me lastima, pero lo ignoró.
Cerré los ojos y solté un suspiro. Debo superar esto por mí, debo hacerlo o jamás poder salir del caos de vida que me dejó y del que no salí porque creí que era lo normal, debo salir de este caos antes de que me consuma por completo.