Capítulo 13. Acercamientos.

3338 Palabras
JungKook. Estaba acostado en el sofá de la sala del cuarto del hotel, escuchando por medio de mis auriculares la voz de Anya cantando Fake Love, y debo confesarlo, me sentía completamente hipnotizado por lo suave de su voz, la manera en la que parecía remarcar ciertas palabras y suaves susurros en el fondo que me erizaban la piel. Cerré los ojos para disfrutar mejor la melodía. Ella estaba en mi mente, durante el día, durante la noche, a veces en mis sueños, a veces en mis ilusiones, ella estaba ahí a cada instante. No me molestaba, me gustaba tenerla ahí, verla, imaginar un millón de escenarios juntos, porque no era sólo atracción lo que sentía, era algo más. Abrí los ojos de repente, escuchando unos toques en la puerta, pues a pesar de todo, no tenía el volumen tan alto como acostumbraba en ocasiones. Me levantó del sofá, dejando mi teléfono en la mesita con los audífonos, para atender a la persona que tocaba la puerta, rascando mi nuca para ver a Anya del otro lado. No pude evitar sentir mi corazón acelerado, era una sorpresa verla luego de pensar constantemente en su presencia. –Anya, ¿qué haces aquí’ –pregunté, recordando que no sería hasta más tarde que nos reuniríamos. –¿Estas solo? –fue su respuesta, dejando sus cosas en el recibidor, nunca le negaría la entrada. –Sí, los demás salieron por comida, pero yo quise quedarme –le respondí, entrecerrando un poco los ojos –. ¿Qué sucede? ¿Todo está bien? –Sí, yo sólo… –suspiró, girándose a verme –Creo que tú serás el primero al que se lo diga. –¿Qué cosa? –pregunté preocupado, pasando en mi cabeza un montón de escenarios, mismos que fueron opacados por una sola cosa. Sentí los brazos de Anya rodear mi cuello, bajando la mirada en el momento en que se alzaba de puntas, pegando lo más que podía su cuerpo al mío, ocultando su rostro en mi hombro, dándome un abrazo tan fuerte y cercano, que me sentí mareado y confundido del cambio de contexto tan repentino. –¡Gracias! ¡Muchísimas gracias, JungKook! –exclamó emocionada. No sabía qué hacer, ella nunca me había abrazado, a nadie de hecho, al menos, no por iniciativa propia, ella siempre se negaba a eso. Como un tonto, enrede mis brazos en su cintura, colocando las palmas en su espalda, para sostenerla mejor. Estaba tan mareado, que tropecé con mis pies, cayendo hacia atrás, siendo atrapados por el sofá donde estaba antes. Anya quedó encima de mí, pero parecía que no le importaba, seguía abrazándome con fuerza. Nadie nunca me preparo para el hecho de sentirla tan cerca, de hecho, ni siquiera podría compararlo con esa vez que amanecimos así. Esa situación era un tanto intensa y seductora, pero aquí las emociones eran más puras, y eso, eso podría conmocionar a cualquiera. –¿D-de que estás hablando? –pregunté por fin. –¡Del regalo que le dieron a Esteban! Pensé que sólo le darían la playera autografiada, pero ¡Ese video! Dios, ese video fue hermoso, dijeron tantas cosas lindas, que aún sigo temblando de la emoción –sonrió, alzándose un poco para mirarme con una gran y brillante sonrisa que me dejó embobado –¡Hubieras visto su rostro! Se veía tan feliz, tan amado. Fue gádidamente hermoso, espectacular y grandioso. –Oh, hablas de eso –respiré aliviando, porque no había pasado nada malo –. Queríamos hacer algo especial para él, es un ARMY que merece todo nuestro amor y respeto. –Tu mereces todo el amor, cariño y aprecio del mundo –me interrumpió, llevando sus manos a mis mejillas, sonriendo más dulcemente –. Tú y los chicos merecen todo el amor, todo el cariño, toda la admiración. Merecen todo lo bueno que este mundo puede ofrecer, y, aun así, siento que me quedó corta de los deseos que espero se hagan realidad. ››No sabes cuan agradecida, bendecida y honrada estoy de ser parte de su boda, de darme la oportunidad de conocerlos de verdad, de dejarme ser parte de un sueño tan hermoso… Gracias, JungKook, de verdad gracias –murmuró, inclinándose más hacia mí, dejando un beso en mi mejilla. Muchas veces imagine el contacto de sus labios en mi piel en un gesto tan inocente como este, pero la realidad estaba superando por mucho, los sueños e imaginaciones que podía haber tenido este último tiempo. El contacto de sus suaves y cálidos labios me hizo temblar, aferrar mis manos en su cintura, cerrar los ojos y desear que este momento jamás terminara. Ni siquiera me di cuenta de que ella se había alejado, aun sentía ese pequeño contacto, incluso, puedo jurar que había una especie de latido. Al abrir los ojos y toparme con los suyos, comencé a sentir mis mejillas acalorarse, estaba sonrojándome. No sabía que decir o que hacer, estaba atontado por semejante momento. –¿JungKook? ¿Te encuentras bien? Estas sonrojado –preguntó preocupada. –E-es que… tu nunca me habías besado –contesté tímido, haciéndola jadear. –¡Oh, mierda! ¡Lo siento! Olvidé mis modales porque estaba muy emocionada… ¡Ah! Incluso estoy encima de ti, espera, deja me quito… Sus disculpas eran buenas, pero cuando la vi con intenciones de moverse fruncí el ceño, enredando más mis brazos a su alrededor, lo que hizo que casi chocara con mi rostro, si no fuera porque sus manos fueron a mi pecho, para evitar chocar. No sé si siente lo acelerado de mi corazón, pero no quería dejarla ir, no quería. –¿Qué se supone que haces? –pregunté, alzando una ceja. –¿Te doy tu espacio? –respondió dudosa, haciéndome reír, antes de llevar una de mis manos a su nuca, para juntar nuestras frentes. –No recuerdo haberte pedido eso… Yo estoy muy cómodo así –susurré esa última frase, observando bien su gesto de conmoción. No quité la mirada de esos brillantes ojos marrones que me observaban de manera curiosa, intrigante y recelosa. Estoy seguro de que mi mirada gritaba lo mucho que me gusta, las cantidades exorbitantes de amor y cariño que estaba dispuesto a entregarle de sólo darme la oportunidad. Mi mirada bajo a sus labios, que soltaban leves jadeos de ellos. Quería besarla, era algo que quería hacer desde hace mucho, pero me detenía porque no quería incomodarla o arruinarlo todo, pero, ¿qué es un pequeño beso? No sé cuánto más podría contenerme, y justo cuando iba a hacerlo, el sonido de la puerta abriéndose arruino mis planes, haciéndome soltar un gruñido, mientras que Anya giraba su cabeza para ver a los chicos entrar. –¡JungKookie, ya llegamos! –anunció Hoseok su llegada, quedándose paralizado cuando nos vio en el sillón, y de inmediato, desplegó una sonrisa burlona –Creo que llegamos en mal momento. –No empiecen a burlarse cuando me encuentro de tan buen humor hoy –los interrumpió, levantándose de encima mío. –Tu humor debe ser muy bueno, para atacar a JungKook en nuestra ausencia –señaló Jin, a lo que alcé mi mano para hacerle una seña de que cortará sus burlas. –Ignoraré sus palabras, porque hoy vengo dispuesta a darles ido mi amor y gratitud –dijo ella antes de abrazarlos e incluso besarlos como a mí, sorprendiéndolos a todos por la señal llena de afecto. –¿A qué se debe tanto amor? No es que me quejé, pero es raro de ver en ti –preguntó Tae, sin dejar de abrazarla por la cintura, haciéndola reír. –Por el regalo que le dieron a Esteban. –¿Le gustó mucho? –preguntó Namjoon interesado. –Le encantó, de hecho, los ama más que antes, incluso yo también los amo más –confesó, pasando ambas manos por su cabello –. No sé cómo agradecerles todo esto, fue demasiado especial. –No tienes nada que agradecer, cuando también nos has ayudado bastante, de hecho, nosotros somos los que estamos agradecidos –le dijo Jimin, abrazándola por la espalda, rodeando sus hombros con los brazos. –Oh, eso me recordó a los marcianitos de Toy Story –se rio divertida, colocando las manos encima de las suyas. No dije nada, sólo los observaba con una sonrisa. Sentía una ligera molestia al verla tan cercana con los chicos, porque quería ser la única persona con la que fuera cariñosa, pero tampoco soy un tonto, sé que ellos la aprecian mucho y sería muy injusto de mi parte negarles un contacto así, además, ella los considera sus amigos, y, ¿qué derecho tengo de negarle eso? Por lo general, ella siempre es seria y reservada, pero ahora sonríe tanto, bromea y se deja abrazar, que parecía brillar de manera hermosa. Ojalá ella pueda tener más momentos así en su vida, estoy seguro de que los merece. –¿Sabes que te ves más bonita sonriendo que cuando tienes esa cara e amargada? –le dijo Yoongi de modo casual. –¡Yoongi Hyung! Eso fue grosero –lo regañé. –No fue grosero, fue la verdad –lo defendió Anya –. Muchas gracias, Yoongi –le guiñó el ojo –. Ahora, como muestra de mi gratitud, les cocinaré algo. –¿Sabes cocinar? –preguntó Tae sorprendido. –Sólo cuando quiero, y hoy quiero hacerlo. –Entonces, cuida la cocina, Jin ama mucho esa cocina –le aconsejó Namjoon. –Tendré cuidado, lo prometo –dijo ella, caminando hacia la cocina. ♫♫♫♫♫ –¿Cómo va todo por aquí? –pregunté, asomándose a la cocina, muy curioso de lo que Anya estaba haciendo. –Va bien, todo va muy bien –me respondió con una sonrisa, cortando lo que parecían ser verduras. –¿Qué es lo que preparas para comer? –Les hice un rico espagueti blanco con pechugas de pollo empanizadas, acompañadas de una ensalada de pepino, lechuga y tomate. –Eso se escucha bien. –Y sabe mejor, eso te lo aseguro. –¿Necesitas ayuda con algo? –me ofrecí a ayudarle. –¿Puedes verificar que el agua está hirviendo? Y si es así, echa los cuatro paquetes de pasta que dejé al lado –asentí ante sus órdenes, yendo hacia donde me había señalado. Efectivamente, el agua ya hervía, así que abrí los paquetes que había dejado, echándolos con cuidado en el interior. Cuando terminé, me recargué de la encimera de al lado, observándola moverse de un lado a otro, en búsqueda de los demás ingredientes para la comida. Por un momento, creí que esta era una especie de rutina entre nosotros, que vivíamos juntos y regresaba de una práctica, mientras que Anya hacia la cena para ambos. Encontré esa escena muy agradable y placentera, incluso, bastante encantadora. No pude evitar sonreír y desear ese momento con todas mis fuerzas. Era tan cálido, hogareño y real, era algo que no soñaba con frecuencia, y ahora quiero que se haga realidad con ella, sólo con ella. Me acerqué a Anya, abrazándola por la espalda, mientras recargaba mi cabeza de su hombro. –Jeon JungKook –me llamó, luego de sobresaltarse –. ¿Qué crees que estás haciendo? –¿Alguna vez has pensado en el futuro, Anya? –fue mi pregunta. No me respondió, sólo siguió con su tarea de cortar vegetales, pero sentía como su cuerpo se tensaba, como si le hiciera una pregunta que no le gustaba contestar. –Hace mucho que dejé de pensar en ello, me enfocó más en el presente. –¿Por qué? –pregunté curioso. –Porque los escenarios que alguna vez pude imaginarme, no son para mí. –¿Por qué dices eso? Todos hemos pensado en un futuro, en tener familia y establecernos, incluso yo lo he hecho. ¿Aluna vez pensaste en ello? –Un par de veces. –¿Cuál era tu sueño? –pregunté en voz baja, apretándola más contra mí. –Era una tontería –se rio, como si dijera una especie de chiste –. Pensaba en que tendría dos hijos, niño y niña, que estaría casada con el que probablemente sería el amor de mi vida. Imaginaba que iría por mis hijos a la escuela luego de trabajar, estaría haciendo la comida y posterior a ello, ayudándoles a hacer su tarea, jugando o viendo alguna película mientras pasaba el día. ››Cuando fuera la hora de la cena, mi esposo habría llegado y estaría jugando con los niños mientras hacia la cena que comeríamos juntos, los llevaría a dormir y nos quedaríamos solos comentando que tal nos había ido en el día, hablando de tonterías o viendo una película para luego ir a nuestra cama ya sea a dormir o perdernos el uno en el otro, amándonos sin parar como el primer día y disfrutando de la hermosa familia que habíamos creado –narró con una muy bella sonrisa. Para ser alguien que decía no pensar en el futuro, lo ha dicho de manera muy precisa y exacta. –Eso se escucha como algo hermoso –susurré, maravillado por su sueño. –Sólo es una simple fantasía, nada que pueda cumplirse. –Claro que puede, si te esfuerzas y quieres ir por ello. –A veces hay otras cosas que te detienen –murmuró en voz baja. –¿Qué te detienen a ti? –Me detiene mi realidad, esa en la que he vivido mucho tiempo –suspiro –. No sé cómo mantener una relación seria, no sé cómo cuidar de alguien más y, sobre todo, no creo que exista en el mundo alguien capaz de soportarme con mis defectos. Sé que suelo tener una personalidad donde parece que soy la perfección, pero no siempre es así. ››Hay ciertas actitudes mías que nadie soporta, que hacen que la gente se vaya, me abandone y me haga sentir estúpida por querer algo tan mundano como ser amada. No funciono antes, no funcionaría ahora. Soy el reflejo de muchas cosas que están mal, soy una sombra que nunca podría ver la luz, aunque quisiera, y está bien, no todos necesitan rodearse de oscuridad, puedo vivir en ella por siempre –fue su repuesta, separándose de mí para ir al lavamanos. Me quedé en shock por lo que me ha dicho. ¿Quién le ha hecho tanto daño? ¿Quién ha hecho que rompa sus sueños como si nada? ¿Que dejara de creer en si misma? Se veía tan decaída, triste y vacía, apretaba con fuerza sus parpados, como si quisiera evitar llorar. ¿Por qué le hicieron esto? Ella no merece expresarse así de sí misma, no lo merece. Me duele el corazón, me duele verla así. ¿Sera esta la razón por la que no quiere acerarse más a mí? ¿Sera por eso que pone tantas barreras ante la posibilidad de una oportunidad juntos? ¿Sus sueños tendrán algo que ver con el dolor en su corazón y alma? Quiero respuestas, y sólo podré obtenerlas si las buscó. Fui hacia ella, girándola y tomando su rostro entre mis manos, para mirarla fijamente a los ojos y que no se perdiera ninguna de las palabras que quería decirle. –Nunca vuelvas a expresarte así de ese modo. Tienes el poder de cumplir tus sueños, y no sé quién te haya hecho creer lo contrario, pero me mata el hecho de que has aceptado un destino que no mereces, que aceptaste un sufrimiento que no es digno de ti, porque tengo la certeza de que estas destinada a set feliz, amada y respetada. ››No conozco por completo tu historia, no sé qué tanto has sufrido, que has vivido ni quien te ha herido, pero quiero decirte que aquí estoy para apoyarte, escucharte y decirte que no estás sola, me tienes a mí, tienes a los chicos. Te has ganado nuestro corazón y cariño, deseamos tu felicidad y si está en nuestras manos, no dudes en que te las daremos, que te daré esa felicidad –prometí, antes de abrazarla. Lentamente, sentí sus brazos rodear mi cintura, como si aceptara mi petición en silencio. Me hizo sentir un poco aliviado, porque quería verla feliz, quería que sonriera todo el tiempo, aun si eso significara sacrificar mi felicidad. Quería hacer tantas cosas por y para ella, quería que tuviera lo que siempre deseó, y fue ahí, cuando me di cuenta: Me enamoré. Me enamoré profundamente de Anya. Como si alguna clase de cámara lenta se reprodujera en mi cabeza, observé cada momento que pasé con Anya, las risas, sonrisas y complicidad, los sonrojos, nerviosismos y miradas curiosas. Ella me necesitaba, me necesitaba, aunque no lo dijera ni se diera cuenta, pero está bien, estoy dispuesto a estar para ella, estoy dispuesto a luchar por ella. Ahora todo era más difícil que antes. No sólo tenía que romper las barreras entre nosotros, también debía demostrarle que mi amor era puro y sincero, sin ninguna clase de trampa o engaño. Sonaba difícil, pero ni eso me hizo desistir, quería continuar, quería conseguir su amor, sé que soy li suficientemente fuerte para lograrlo, sé que lo lograré. ♫♫♫♫♫ –¿Qué te sucede, JungKook? –preguntó Jin, desde el marco de la puerta de mi habitación –. Te noté raro en la comida. –Acabo de darme cuenta de algo, Hyung, algo que en realidad estaba esperando desde el primer día –suspiré, aun acostado en mi cama. –¿Qué cosa? –preguntó, entrando y sentándose a mi lado. –Que iba a enamorarme de Anya –confesé. –Para serte sincero, todos lo notamos –dejó en claro –. ¿Eso es lo que te preocupa? –No, pero eso hará más difíciles las cosas, porque tengo que demostrar varias cosas al mismo tiempo, y puede que ella se cierre más en si misma que aceptar el riesgo. –¿Y vas a rendirte? –No, sólo estoy elaborando un nuevo plan. –No creo que necesites un plan, lo que debes hacer, es dejarte llevar por tus sentimientos –señaló, llamando mi atención –. Anya es una chica que cree llevar todo bajo control, pero háblale de emociones y pierde la cabeza, así que deberías de mostrare que dejarse llevar por ellos no es tan catastrófico como cree, que incluso puede disfrutarlo. ››Te he visto crecer y convertirte en este gran hombre que eres, pienso que Anya podría ayudarte a encontrar la felicidad que deseas, que ambos se harían bien el uno al otro y maduraran juntos sin importar nada, sin embargo, no quiero que la asustes con tus boberías y actitudes de niño llorón. –¡Jin Hyung! –exclamé, haciéndolo reír mientras alborotaba mi cabello. –Era broma, sólo quería decirte que tienes mi apoyo. –Gracias. –De nada. Ahora descansa, necesitaras energía para todo lo que se viene –se despidió, saliendo de mi habitación. Volví a acostarme en la cama, pensando en lo que Jin me dijo, las cosas que tenía que hacer y lo que iba a hacer: Demostrarle a Anya que la amo y quiero estar con ella. ¿Cómo voy a logarlo? Todavía no lo sé, pero bien puedo segur el consejo que mi Hyung me dio, sobre demostrarle que un poco de caos no iba a hacerle daño. Tengo una ligera idea de cómo es ella en una relación, al menos por lo que nos ha contado, puede dejarse llevar, pero le da miedo, así que lo primero seria, que comenzara a aceptar que el hecho de que le guste no es algo tan malo, si le gusto, claro está. Confirmado eso, demostrarle que voy con las mejores intenciones. Planes, planes, planes. Hay que dar un paso a la vez, con paciencia y cuidado lo lograré, no dudo de ello.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR