Anya.
“Debo aprender a controlar mis emociones” Ese debe ser mi mantra desde el día de hoy.
Cuando recuerdo lo que pasó ayer con JungKook en la cocina, sólo tengo un pensamiento: quiero repetir esa experiencia.
Nunca había sido tan sincera en cuanto a mis anteriores pensamientos hasta que lo conocí a él. Lo sé, suena como a un viejo cliché, pero parece que JungKook espera el momento adecuado para darme más de lo que me ha demostrado, y eso en serio me asusta, tanto, que me quedó pensando en el que podría ser su próximo movimiento, aunque para ser sincera, no tengo modo de saberlo.
Ignoremos lo obvio al admitir que me siento halagada y curiosa al querer saber qué es lo que me ofrece, porque ahora mismo el miedo está consumiéndome de una manera irritante, lo suficiente para hacerme gruñir de vez en cuando, de desviar mi atención de las clases y sonar como tonta cuando me llaman la atención al no contestar algo que me preguntan.
¿Qué es lo que ve en mí que no deja de perseguirme aun cuando corro lo más rápido que puedo?
Por favor, no hablemos de la aparente atracción física porque esto va más allá de eso, lo sé por su forma de mirarme, de hablarme, de tratarme. JungKook ve en mi algo que lo están cautivando, pero está equivocado.
No soy lo que necesita.
No soy esa persona maravillosa que cree.
No soy quien puede darle la felicidad que merece.
Soy un desastre.
Soy oscuridad.
Soy quien echa a perder todo lo bueno.
Mierda, ¿por qué el pensamiento de no ser buena para él duele tanto? ¿Por qué me cuesta aceptarlo? ¿Acaso quiero ver lo que JungKook ve en mí para creerlo y estar a su lado? ¿Qué es lo que quiero realmente?
–¡Anya! –me gritó Yazmin, haciéndome saltar de mi asiento.
–¿Qué quieres? –gruñí, porque odio que me griten.
–Te he estado llamando seis veces, tu comida se está enfriando –señaló hacia mi plato. Suspiré y cerré los ojos, otra vez estaba perdiéndome en mis pensamientos.
–Lo siento, estaba pensando.
–Lo noté. ¿Qué es lo que te preocupa?
–Me preocupa tener un corazón después de todo –murmuré, mordiendo mi labio.
–¿Quién es? –preguntó, tomándome por sorpresa.
–¿Qué?
–Ya me oíste –golpeó mi cabeza con su mano de un modo suave –. ¿Quién es la persona que te está haciendo pensar eso? ¿Quién hace qué pierdas la cabeza? ¿Acaso tiene que ver con esas escapadas misteriosas?
–Tal vez.
–Bueno, en ese caso, te escuchó –mencionó, recargando su mentón en las palmas de sus manos, mirándome fijamente.
–Primero, yo sé que ese chico me gusta mucho, es algo obvio que no negaré.
–¿Pero?
–Pero no puedo estar con él –terminé por decir –. Es una persona maravillosa que merece buenas cosas en su vida, yo no formó parte de esa lista.
–¿Según tú?
–Claro, ese es mi análisis.
–Tú análisis es una mierda.
–¿Disculpa? –pregunté incrédula de sus palabras, nunca fue así de directa.
–Anya, ya no eres la misma chica del pasado, la fría, negativa e indiferente que le valía una mierda su vida, que le importaba poco si su mundo se derrumbaba y que estaba acostumbrada al dolor constante. No negaré que aun conservas esos rasgos, pero he visto que en este último tiempo sonríes más, que gozas de la vida a tu modo y no te dejas caer en la mierda que has acumulado porque crees que mereces sufrir.
››Es cierto, hubo incontables personas que te hirieron y te hicieron de ese modo, pero no dejes que aquellas que tienen buenas intenciones contigo no tengan la oportunidad de darte la felicidad que te has negado a tener por miedo o por creer que mereces lo peor del mundo. Si no funciona no fue tu culpa, no era la persona indicada. No te pido que busques eso, pero tampoco que le cierres la oportunidad a otros.
Reflexioné un poco en sus palabras. Tenía un punto, un buen punto, pero eso no quiere decir, que me convenza de que merezca más de lo que creo. Es difícil tener un pensamiento diferente, una perspectiva diferente. Las cosas malas son más fáciles de asimilar, las buenas no tanto. No crees en la suerte, no crees en los milagros. Soy tan realista y pesimista que a veces me caigo mal, pero, ¿está mal que, por primera vez, tenga algo de fe, aunque sé que puede ser un error?
–Es más fácil que las cosas salgan mal, pero… supongo que lo puedo intentar –terminé por decir, algo que la hizo sonreír.
–Espero que, si lo hagas y te comas eso, porque yo aún tengo hambre –dijo ella haciéndome reír.
Aun cuando Yazmin era una infantil todo el tiempo, sus momentos de madurez reflexiva como hace unos momentos me han ayudado mucho, así que supongo que pensaré más en su consejo, así como en muchos que me han dado en todo este tiempo, que, si me lo dicen, debe ser por algo, ¿no es así?
Tal vez ya sea hora de cambiar mi modo de vivir.
♫♫♫♫♫
–No se preocupen, les mandaré el trabajo más tarde para que puedan estudiar –avisé a mis compañeras, acomodándome la correa de la mochila.
–¿Y no puede ser hoy? –preguntó Cintia.
–No, tengo algunas cosas que hacer y no sé a qué hora me desocupé –respondí, sintiendo un peso sobre mis hombros muy diferente al de la mochila.
Rápidamente encaré al culpable para golpearlo, pero la persona sujeto mi mano antes de que pudiera hacer otra cosa, quedando cara a cara, con mi mano muy cerca de su rostro.
–Ten cuidado, no queremos provocar un accidente –dijo Jimin con una sonrisa usando un gorro n***o y lentes oscuros, supongo que para no ser identificado.
–¿Qué haces aquí?
–Vine por ti, te llevare a un lugar especial.
–Está bien –respondí dudosa –. Los veré el viernes para la exposición –me despedí de mis compañeras.
–Claro, porque tienes tiempo para ir a otros lados y no mandarnos la información, ¿verdad? –insinuó Laura con algo de fastidio en su voz.
Rodé los ojos, ignorándola para darme vuelta e irme con Jimin, antes de mandarla al carajo por sus contestaciones de mierda. Me choca cuando las personas insinúan que no soy responsable, tampoco que no me tomó en serio mis estudios, es algo que me fastidia y me hace querer decirles por dónde meterse su actitud.
–¿A dónde vamos? –le pregunté a Jimin para desviar mi enojo.
–Ya te dije que es una sorpresa.
–No me gustan las sorpresas.
–Yo sé que esta te encantara.
–Lo dudo mucho, pero confiaré en ti –le di el voto de confianza, subiendo a la camioneta donde supongo vino.
Se supone que hoy íbamos a empezar con la grabación tanto del video, como del tráiler para la canción. No sé dónde será ni como comenzaremos, pero tengo la esperanza de que ellos ya hayan resuelto todo, y de ese modo, sólo llegué a conocer las instrucciones para saber qué hacer. Me acomodé de mejor manera en el asiento, observando como Jimin buscaba algo en su maleta.
–Toma, necesito que te cubras los ojos –dijo él, entregándome una bufanda.
–Te tomas muy en serio eso de las sorpresas –señalé, arqueando una ceja.
Tomé mis lentes y los guardé en su estuche, uno que siempre llevaba por si acaso, colocándome la bufanda con su ayuda, y de ese modo, me privaron de mi derecho de ver a mis alrededores, genial. Estuve a ciegas no sé por cuanto tiempo, confieso que sentí que fueron horas, hasta que sentí la mano de Jimin tomar la mía con delicadeza, como si temiera lastimarme accidentalmente, lo que me hizo sonreír ante lo cuidadoso que era.
–Vamos a bajar, así que ten mucho cuidado –me avisó, ayudándome a bajar.
Asentí, tomando mi mochila como pude y bajando con su ayuda. Jimin fue guiándome hacia no sé dónde, pero he de admitir que era bueno guiando. Nunca tropeamos ni nada, lo único que podía escuchar eran nuestros pasos y su voz dándome las instrucciones para caminar, hasta que finalmente me pidió detenerme.
–Ahora te quitare la venda –anunció, desatando el nudo detrás de mi cabeza –. Ten cuidado al abrir los ojos –asentí, sintiendo la bufanda aflojarse, bajándola por mi cuello y abriendo un poco mis ojos.
Enceguecí por unos instantes a causa del sol, cerrándolos de nuevo, para calmar el ardor en ellos. Volví a intentarlo de a poco, parpadeando un par de veces hasta que me sentí cómoda, observando a detalle el lugar donde estábamos.
–Este… este es… el… el Palacio de Bellas Artes –tartamudeé sorprendida –. ¿Cómo fue…?
–Hablamos con los directores y nos dieron un permiso de tres días para usar las instalaciones y grabar –me respondió emocionado.
–Eso es una maravilla.
–Lo sé, es un lugar hermoso –concordó, tomando mi mano –. Ahora ven conmigo para que te arreglen –dijo, llevándome a una especie de cuarto donde había ropa, personas buscando ropa y otras cosas, además de los chicos siendo arreglados.
–Hola Anya, ¿qué te parece el lugar? –me preguntó Yoongi al verme entrar con Jimin.
–Es realmente hermoso.
–Nos alegra que te guste, aunque tenemos que darnos prisa para que te cambies –me dijo Hoseok, guiándome a una esquina privada del demás caos.
Me senté en una silla, mientras Hoseok tomaba mi mochila, murmurando algo de que iba a ponerla con sus cosas. Luego de que se fue, de inmediato vino una chica y comenzó a arreglar mi cabello. Me sentí algo incómoda, mi cabello es algo que en realidad amo y me molesta que lo toquen, aunque por esta vez lo permití, no sin dejar de apretar mis manos en los reposabrazos de la silla.
Al parecer me hizo ondas, pintando algunos mechones con pintura roja, asegurando que se caería al lavar mi cabello. Balbuceó algo de que tenía un bonito cabello al que le daría volumen. Luego, vino otra chica, encargada de maquillarme. No había un espejo por el cual mirar lo que hacían, así que tuve que confiar en que estas personas sabían lo que hacían.
Estaba algo ansiosa y quería huir, mi pierna delataba mi nerviosismo, y aun con eso, todos fueron muy amables. Cuando notaban que estaba irritada, preguntaban si quería un descanso, a lo que yo les pedía que siguiera. Por un momento estuve rodeada de muchas personas, fue intenso. Al final, se quedó otra chica ayudándome a vestir, y aunque sabía hacerlo sola, no me quejé.
–¿Cómo van las cosas por aquí? –preguntó Taehyung del otro lado de la cortina.
–Van bien, ya casi acabó –respondí, acomodando el pantalón a la altura de mis caderas.
–¿Así está bien o está muy ajustado? –me preguntó la chica al ajustar mi blusa.
–Está perfecto, muchas gracias –respondí.
Ella asintió, saliendo de nuestro pequeño escondite, mientras me inclinaba a colocarme las botas, atando fuertemente los cordones para evitar algún accidente, no quería tropezar de un modo vergonzoso.
–¿Ya estás lista? –preguntó Namjoon.
–Eso creo –canturreé, estirándome un poco.
–Sal entonces, queremos verte –pidió Jin emocionado. Inhalé hondo y salí del vestidor para verlos frente a frente.
–¿Y bien? ¿Cómo me veo? –pregunté al ver su cara de asombro.
–Anya… tú… Dios… te ves hermosa –respondió Hoseok casi sin aliento.
–No sólo hermosa, también te ves sexy –aportó Jimin.
Un poco escéptica de su opinión, decidí verme en un espejo, sorprendiéndome ante mi reflejo. Mi cabello tenia ligeras ondas y mechas de color rojo que lo hacían ver más abundante de lo que era, mi maquillaje era algo asombroso, destacaron mis ojos marrones al delinearlos con n***o y ponerles una tenue sombra de rojo, mis labios tenían un tenue color rosa y mi piel parecía de porcelana.
En cuanto a la vestimenta, estaba usando una blusa roja que me llegaba arriba del vientre pero que tenía dos especies de lazos que rodeaban mi abdomen en una X que lo cubría un poco. Llevaba pantalones negros ajustados y rotos de los muslos juntos a unas botas negras de cordones que llegaban un poco más arriba de mi pantorrilla. De accesorios sólo llevaba un anillo plateado que me gustaban mucho, no soy de usar anillos.
–Joder, tienen razón, me veo espectacular –murmuré, tocando casi todo mi cuerpo, sin creer el cómo me veía.
–Dale las gracias a JungKook, él escogió tu ropa –compartió Jin con una sonrisa.
–Gracias, JungKook –le agradecí, sonriéndole emocionada.
–No fue nada –murmuró avergonzado, de hecho, sus mejillas estaban un poco rojas.
–Vamos a comenzar –anunció Namjoon, tomándome de los hombros –. Primero, haremos el baile grupal, luego te grabaremos a ti sola y seguirán nuestras escenas –explicó, guiándome fuera de la habitación para la que supongo, sería la locación para el primer inicio del video.
♫♫♫♫♫
–Excelente, sólo necesitamos dos tomas para que quedara perfecto –celebró Hoseok animado.
–Practicamos mucho y eso se nota –apoyé su emoción, tomando un sorbo de agua de una botella que me dieron.
–Vamos al otro set para que grabes tu parte, y mientras nos cambiamos de ropa para la siguiente escena, tu harás la sesión de fotos –comentó Jimin, quitándose la chaqueta que traía.
–¿Sesión de fotos? –pregunté curiosa.
–Claro, nosotros siempre hacemos una –me respondió Taehyung, que estaba dándome la espalda al ir frente a mí.
–Vaya, me están dando el paquete completo –bromeé, dejándolos detrás de cámaras, para iniciar con mi rutina ya ensayada.
Apenas comenzó la música, no dude en bailar mientras experimentaba una sensación increíble en mi pecho. No sabía si era porque tenía el apoyo y cariño de ellos o porque estaba haciendo algo que me apasionaba, pero he de admitir que me gustaba esa sensación, incluso, tenía el deseo de conservarla por siempre, que fuera lo primero que sintiera al despertar y lo último al ir a dormir, es una especie de paz que se expande en mi cuerpo.
Tal vez todos tenían razón, tal vez ya era tiempo de que fuera feliz, pero ¿cómo no tener miedo de echar todo a perder de nuevo? ¿Cómo podría superar eso? No sabía, no tenía una respuesta concreta para ello, ninguna seguridad, sin embargo, supongo que podía intentarlo, al menos así tendría la seguridad de haber hecho algo a tiempo y no arrepentirme de no haberlo hecho.
Los gritos emocionados de los chicos me sacaron de mi trance. Tarde me di cuenta de que había terminado de bailar, tan pérdida estaba que dejé que mi cuerpo se moviera solo, ejecutando una coreografía perfecta o al menos eso balbuceaban ellos al abrazarme, casi no entendía porque parecían eufóricos, era algo bastante sorpresivo.
–¡Espectacular! ¡Eso fue espectacular! –exclamó Taehyung emocionado, sin dejar de aplaudir y saltar.
–Gracias, di mi máximo esfuerzo.
–Cada vez que haces eso creas algo mágico –me halagó Namjoon, y por un momento, me sonroje.
–Puedo jurar que tu pasión y entrega se sentían en el aire –señaló Yoongi, sonriéndome un poco.
–Pues muchas gracias, es bueno saberlo –agradecí, siendo muy poco esperaba como siempre, pero admito, que mi corazón latía muy rápido por esas palabras tan bonitas.
–Vamos por algo de comer, tengo hambre –dijo Jimin, casi corriendo al buffet.
Los seguí a otra habitación y tomé un sándwich antes de escabullirme e ir a una ventana que había llamado mi atención desde el primer momento. Me senté en el suelo, comiéndome el sándwich mientras observaba el hermoso paisaje que este nos daba desde la distancia, absorbiendo toda la paz que me daba, era algo muy mágico.
–¿Qué haces aquí sola? –preguntó JungKook, llamando mi atención a un lado, mirándolo caminar hacia mí.
–Veía el paisaje, es algo inspirador –fue mi respuesta, volviendo mi vista al notar que se sentaba a mi lado.
–Es cierto, es algo muy bonito de ver.
–Tengo una duda –solté de repente –. ¿Por qué parece que siempre que estoy sola tú apareces de pronto?
–Algo me dice que a ti no te gusta la soledad.
–¿Por qué crees eso?
–Intuición.
–O que sigues observándome –lo contrarié, haciéndolo reír.
–Sí, eso también puede ser.
–¿Por qué sigues haciéndolo?
–Porque quiero conocer todo de ti, Anya –respondió, llamando mi atención de tal como, que me quedé mirándolo al rostro.
–Eso suena aterrador –confesé en voz baja sin dejar de mirarlo.
–¿En realidad piensas eso?
–No lo sé –suspiré –. Antes lo pensaba, ahora ya no lo sé –admití bajando la mirada, pero su mano tomó mi mentón, alzando mi cabeza y chocando con sus ojos.
¿Qué tienen sus ojos que parece que una maldita galaxia entera brilla en ellos? Hay tantas cosas por observar en esos ojos, hay tantos secretos, tantas verdades, tantos retos, que, en lugar de sentirme cohibida, mareada y huir, estoy mirándolos sin miedo, sin restricciones y con deseos de descubrir el brillo de cada una de esas diminutas estrellas en sus ojos. Quiero tanto, que, por un momento, pienso que lo tengo.
–¿Por qué no dejas de pensar y te dejas llevar por tus sentimientos?
–Dudo tener sentimientos –respondí burlona, porque era algo que siempre decía.
–¿Quieres que te cuente un secreto? –me preguntó con una sonrisa traviesa.
–Si confías en mí para hacerlo, está bien –me encogí de hombros, mientras JungKook se inclinó hacia mi oído, creo que para contarme ese secreto.
–Eres más de lo que piensas –susurró, erizándome la piel –. Tienes hermosos sentimientos, Anya, sólo que no ha llegado la persona indicada que los haga salir y exponerse del modo en que son realmente.
Joder.
No puede ser.
Su voz sonó tan intensa, cálida y rasposa, que me hizo estremecer ante la sensación y olvidar las palabras dulces que me dijo. Mi corazón latía demasiado rápido, mis manos comenzaron a sudar y mis mejillas sentirse calientes. Mierda, soy un caos ahora mismo, no sé de lo que podría ser capaz.
–J-JungKook, tú no puedes decirme eso –susurré con voz titubeante, bajando la mirada.
Sentí su mano ir hacia mi cuello y tomarlo con delicadeza, haciendo que mi piel se erizara ante su tacto cálido y cerrará los ojos ante la sensación dulce y sensual. Dios mío, me está destruyendo, está aniquilando cada una de mis barreras, está enloqueciéndome, está logrando que pierda el control, pero, ¿qué pasara cuando en definitiva lo pierda?
–Puedo y quiero hacerlo, lo diré hasta que te lo creas –volvió a susurrar, ocasionando de nuevo ese estremecimiento.
–JungKook… –volví a susurrar antes de sentirlo alejarse y juntar nuestras frentes.
Curiosa o intrigada, abrí los ojos, observando la siguiente escena. Él tenía los ojos entrecerrados y nuestras respiraciones se mezclaban. Podía verlo a la perfección, podía detallar cada una de sus facciones a mi antojo, podía disfrutar de la calidez que emanaba. No pregunten porque mi mirada bajo a sus labios. Eran sonrosados, suaves, daban ganas de besarlos para probar su sabor y ver qué tan hábiles eran.
Mordí mi labio ante el pensamiento y casi en automático me acerqué a ellos. Quería besarlos. Deseaba besarlos. Probablemente mañana me diera de golpes por ello, pero no podía parar, no quería parar sobre todo porque tomé la solapa de su chaqueta para acercarlo más a mí y besarlo. En definitiva, perdí el control, lo hice y ahora hago algo que deseo tanto, que anhelo tanto, que sé que una sola oportunidad no será suficiente.
Nunca será suficiente un solo beso.
–¡Anya! ¡JungKook! ¡Regresamos a grabar en dos minutos! –gritó Namjoon a la distancia.
Centímetros. Quedamos a centímetros de besarnos y Namjoon lo arruinó de una manera espectacular. Espero se haya notado el sarcasmo, porque no lo repetiré de nuevo.
–Vamos o vendrán a buscarnos –murmuré, separándome de él para levantarme, arrastrando mis pies al caminar sin darle otra mirada.
Estaba tan enojada por no obtener ese beso, estaba tan cerca y se arruinó, pero ya nada podía hacer. Gruñí internamente, pero no di ni tres pasos cuando sentí un agarre en mi muñeca que me hizo girar y confrontar al culpable. Lo último que vi fue a JungKook bajando su rostro hacia mí, tomar mi nuca y juntar mis labios con los suyos.
Esto no era un beso tímido, no, era un beso apasionado, un beso que parece que te exige todo. Mi espalda impactó contra una pared y fue ahí cuando correspondí con la misma fuerza e intensidad a su beso. Zafé mi mano de su agarre y tomé ambos lados de su chaqueta para acercarlo y besarlo aún más intensamente. Sus labios eran demandantes, pero eso no me importaba cuando también quería acabar con ese deseo del mismo modo que él.
Sus labios eran tan suaves, cálidos y dulces, hacia un excelente contraste con el modo rudo y lento en que movía sus labios, como incluso se atrevió a lamer mi labio inferior y posterior a eso, profundizar más el beso al introducir su lengua en mi boca. No soy inexperta en estos besos, he tenido algunos, así que no dude en jugar con ella, en hacerlo delirar del mismo modo en que me hacía delirar a mí.
Para nuestra mala suerte, necesitamos oxígeno, así que nos separamos jadeantes para recuperar el aire que perdimos en semejante beso salvaje que parecía que aun quemaba en mis labios, a pesar de que sabía que ya no me estaba besando. Ese es el efecto de un buen beso, te deja los labios hinchados, hormigueantes, pero con las ganas de repetirlo de nuevo, aunque pueda llegar a ser doloroso.
–No vuelvas a irte así –me advirtió con voz firme.
–¿Por qué? –pregunté aun recuperando el aire.
–Eso hará que te bese de nuevo, pero no prometo que sea sólo un beso, quiero más –respondió, fijándome en sus ojos que reflejaban determinación y provocación, aunque había un destello de ternura que me hizo temblar –. Ya que te lo he advertido, podemos irnos.
No me dejó responder, sólo me tomó de la mano y me sacó de la habitación. No sabía cuál era mi expresión en ese momento, de hecho, evité mirar a los chicos, por miedo a que adivinaran lo que sucedió, dándome una ligera bofetada cuando nadie me vio. ¿Qué peor evidencia son mis labios rojos, hinchados y con labial corrido?
Estoy peor de tonta que siempre, culparé a JungKook por ello, sin embargo, ¿es justo culparlo por algo en lo que también contribuí? Quiero gritar de la frustración, lo locos de mis pensamientos y esta embarazosa necesidad de besarlo de nuevo, aun enfrente de todos. Me toma mucho esfuerzo dejar de pensar en esto, sólo cuando me llevan a casa es que me relajó un poco, porque mi tentación está lejos de mí, eso me ayudará a pensar.
♫♫♫♫♫
Me equivoque en cuanto a estar relajada en mi propia casa, eso no pasó. Caos, mi cabeza era un maldito caos en este mismo momento. No podía concentrarme en hacer mis deberes, así que me excusé y fingí irme a dormir para que evitaran ver mi conmoción, pero, ¿cómo no estar sorprendida e impactada cuando el chico que te gusta te besa de ese modo?
j***r, juro que aun siento sus labios en los míos, aun siento que estuviéramos besándonos y eso me está enloqueciendo. Tengo este absurdo momento en que toco mis labios, ya no tan hinchados como antes, pero que parecen hormiguear al recordar la sensación de ese beso. Giré en mi cama una vez más, esta vez, pasando la lengua por ellos, recordando el modo en que JungKook lo hizo.
Necesito distraerme, pero no puedo. Él está en mi constante pensamiento, jamás pensé que me besaría así y de haberlo pensado, la realidad supero a la fantasía. JungKook debería ser declarado como un campeón en cuanto a los besos, deberían reconocerle ese talento, aunque eso significa que todos lo sabrían, y siendo sincera, no sé si me sienta cómoda con ello, como que me da algo de irritación el pensar que otra persona podría experimentar ese talento suyo.
El tono de mensaje de mi celular llamó mi atención, así que giré al lado contrario y lo tomé, observando que tenía un mensaje de JungKook. Por un momento, o más bien varios, mi corazón latió con fuerza, incluso sentí mis mejillas calientes. Sacudí la cabeza y desbloqueé el celular para leer el mensaje, tal vez ya se había arrepentido y quisiera disculparse.
“Quería saludarte y decirte que mañana nos reuniremos a las 11 am, te veremos en el hotel para irnos juntos.
Te diría que me arrepiento de haberte besado, pero la verdad es que no es así, lo disfrute mucho. Linda nocheJ”
Wow. Wow. Wow. ¿Qué? ¿No se arrepiente? No, yo necesito oír esto de su boca o juro que voy a enloquecer de una manera jodida. Rápidamente lo llamé para preguntárselo sin importar lo estúpida que podía escucharme, alzándome de la cama para recostar mi espalda del cabecero, esperando unos tonos hasta que pareció tomar la llamada.
–¿Cómo que no te arrepientes? –le pregunté sin dejarlo hablar siquiera.
–Creí que había sido claro en mis palabras, sé que lo leíste bien, Anya –respondió divertido, pero no en un tono de burla, era como si le causará ternura mis acciones.
–JungKook, tú no puedes decirme eso.
–¿Vamos a iniciar otra vez esa discusión? ¿Quieres que te recuerde en que acabó? –me interrumpió en un tono travieso, haciéndome sonrojar un poco más.
–No, lo recuerdo bien.
–Oh, aun no lo olvidas igual que yo, es algo muy interesante…
–¡Jeon JungKook, deja de sonrojarme! –le grité cubriendo una mano con mi boca al notar lo que solté.
Mierda, no debí de hacer eso.
–¿Te estoy sonrojando? Vaya, debo haber causado algo muy fuerte en ti para hacer eso.
–Oh, por Dios, ¿dónde quedo ese JungKook tierno? –murmuré, tocando mi frente levemente caliente, tal vez por los nervios.
–Sigue aquí, pero me he dado cuenta que te llama la atención esta faceta de mí.
–Estás loco.
–Tal vez, pero he de suponer que ese beso te gustó.
–Claro que me gustó, ¿por qué no lo haría? –cuestione, como si quisiera contrariarme y sacarme la verdad. Jodida sinceridad de mierda, no me traiciones ahora.
–Me pregunto si así será tu reacción si volviera a besarte –murmuró él, como si lo pensara por un momento.
–Tendría que haber otro beso primero, pero ni aun así te aseguro una reacción que esperes –fue mi respuesta, haciéndolo reír.
–Ya veremos eso –aseguró, y si, le creí totalmente, aunque eso me ponía nerviosa –. Ve a acostarte, ya es tarde.
–Claro, buenas noches.
–Buenas noches Anya, que sueñes bien y trata de no pensar tanto en mí y en ti besándonos.
–¡JungKook! –lo llamé conmocionada, escuchando su risa y la llamada siendo colgada.
Dejé caer el celular en la cama mientras suspiraba y trataba de calmar mi corazón. Si él sigue con esa actitud va a hacer que caiga por él de una manera rápida y tortuosa, o lenta y placentera… ¿Cuál de los dos será? Ni idea, supongo que debo averiguarlo sin morir en el intento, después de todo, el escenario parece ser el mismo:
Yo cayendo por JungKook.
Yo admitiendo que JungKook me gusta mucho.
Si, necesito que alguien me aviente un spoiler para saber si esto saldrá bien, aunque, la verdad, ¿cómo podría alguien como él hacerme daño? Creo que es más que yo pudiera lastimarlo, pero, ¿lo haría? ¿Sería capaz de romper su corazón? No, no lo creo, no sería capaz porque romper ese corazón sería un caos inmenso y un pecado muy grande.
Bueno, ahora que he dejado en claro que no lo lastimaré ni nada, al menos de modo intencional, puedo averiguar que podría suceder entre nosotros, después de todo, lo peor que puedo perder es la dignidad, ¿no es así?