Capítulo 15. Una pequeña propuesta.

3414 Palabras
JungKook. –¡Basta, Tae! ¡Deja de hacer eso! –gritó Anya entre risas, llamando mi atención al mirar por el espejo que tenía al frente, mientras seguía siendo arreglado para las escenas de este día. Ella estaba con Tae en uno de los divanes que habían traído para que descansáramos entre toma en algo más cómodo. Tae parecía estar casi sobre ella, intentando hacerle cosquillas en los costados, mientras que Anya se cubría con fuerza el estómago, pero eso no quería decir que no estuviera riendo por la situación, parecía que en cualquier momento perdería el aire. –Vamos, Anya, sólo son cosquillas –le dijo él con una sonrisa, que conozco como la sonrisa que esboza cuando está siendo travieso. –Tae, habló en serio. Si sigues tratando de hacerlo, te daré un golpe sin ninguna mala intención. –Mejor hazle caso, no queremos verte con un ojo morado –bromeó Yoongi, que estaba en una de las sillas, enfocado en su celular. –¡Oye, JungKook! –me llamó Hobi, quien se estaba acercado a ellos –. Ven con nosotros –asentí ante su invitación, poniéndome de pie para sentarme al lado de Anya, quien dejo de cubrirse el estómago, pues Tae igual se quedó sentado –. Vamos a tomar una foto de recuerdo –me guiñó un ojo. Asentí ante su sugerencia, tomando las piernas de Anya para colocarlos encima de mi regazo, aun cuando sus piernas llegaban hasta Tae, quien pareció reírse y dejarse llevar, mientras que Anya jadeaba ante la sorpresa. –JungKook, ¿qué crees que haces? –me preguntó sorprendida. –Hago que te sientas más cómoda –respondí con una sonrisa. –Hey, volteen y sonrían –nos llamó Namjoon, quien fue el encargado de tomar la foto. Ambos le hicimos caso, colocando una de mis manos encima de sus muslos. Sonreí para la foto, y luego de ser tomada, la observamos a detalle, excepto Anya, quien comenzó a jugar con un mechón de su cabello, sin importarle siquiera ver la fotografía. –Y como siempre, Anya opacándolos con esa hermosa sonrisa y ojos que brillan –señaló Jimin de un modo tierno. –No es mi culpa tener encanto natural –se excusó ella, haciéndonos reír por su falta de modestia. –Oigan, hemos estado un poco inactivos en las redes, ¿se les ocurre algo para hacer que ARMY pierda la cabeza? –preguntó Jin de pronto, acercándose con Namjoon. –De hecho, tengo una idea –dijo Anya, sonriendo de lado –. Namjoon, pásame la máscara, por favor. Namjoon le hizo caso, por lo que Anya se la colocó, acomodándose la capucha para ocultar su cabello en él. De nuevo tomamos la foto, aunque esta vez las piernas de Anya bajaron de mi regazo, para evitar alguna clase de malentendido. Al ser tomada la foto, le pasaron el celular a Anya, quien pareció escribir algo, hasta que al fin nos mostró de que se trataba. “Segundo día y seguimos trabajando duro, todo sea por ARMY #NuevaColaboracionEnProgreso” –Tu eres increíblemente buena en esto –señaló Tae, luego de leer lo que había escrito en Twitter. –Lo tomaré como un cumplido –respondió, quitándose la máscara y bajándose la capucha, colocando de nuevo sus piernas en mi regazo, debido a lo incómodo de la posición. De a poco, los chicos se fueron alejando, dejándonos solos en el diván. Observé a Anya, quien se veía un poco nerviosa y ansiosa, tal vez porque de nuevo puse mi mano en sus piernas, tal vez porque como dijo ayer en su mensaje, no había olvidado el beso, incluso que esté esperando que le dé otro, para averiguar si soy capaz de cumplir mi palabra, y lo confieso, esa última opción me llama más la atención, aunque no soy capaz de hacerlo en público. Aprieto con suavidad su muslo, para llamar su atención, obteniendo una linda imagen de ella, a punto de morder su uña, con ojos brillosos y un poco más grandes debido a la sorpresa de mi toque, haciéndome sonreír de inmediato por lo dulce y tierna que se veía. –Ahora, sólo quedamos tu y yo –señalé divertido. –Eso parece, del mismo modo en que estas cómodo acariciando y sosteniendo mis piernas –respondió, quitando su dedo de su boca, para sonreírme con ligereza. –No voy a negarlo –aclaré, sacando mi celular del bolsillo de la chaqueta –. Tomate una foto conmigo. –¿Mas fotos? Porque tenemos fotos con los chicos, de nosotros, y por supuesto, no olvidemos esas fotos que me tomas cuando “no me doy cuenta” –señaló con una sonrisa, dejándome con la boca abierta. –¿Cómo te disté cuenta? –pregunté, estaba seguro que había sido bastante cauteloso para hacerlo. –Al igual que tú, suelo ser muy observadora. –Eso quiere decir, ¿que también estas observándome? –le cuestioné, acercándome un poco a su rostro, para intentar avergonzarla un poco. –Eso jamás te lo diré –respondió, dando un ligero toque a mi labio inferior, alejándose de mí, bajando sus piernas para irse del lugar. Me eché a reír, acariciando mi labio inferior con el pulgar, justo en el lugar donde lo tocó. No creo que se diera cuenta del modo en que bajó sus defensas hacia mí, tampoco de que, por un momento, siguió mi coqueteó. Puede que la mejor manera de obtener una reacción en ella, sea sorprendiéndola y haciendo de modo tan sutil mis movimientos, que casi no sé de cuenta de cuando me responde. Me levanté del diván y fui hacia el set de grabación, pensando en las maneras más sutiles de acercarme a ella, atento ante cualquier cosa que Anya pudiera hacer hacia mi o contra mí, nunca se sabe, es mejor estar preparado. ♫♫♫♫♫ –¿Entendieron cómo será la escena? –nos preguntó el director a Anya y a mí. –Si –respondimos al unísono. –Genial, comencemos con la grabación –dio la orden, por lo que nos alejamos de ellos, para ir a nuestros lugares. Fui hacia una de las esquinas, una especialmente oscura para que no se notara de inmediato mi llegada, mientras Anya repetía la última escena de su baile, dando una vuelta antes de caer de rodillas, balanceándose un poco, para luego, dejarse caer al suelo cuando la música finalizaba, quedándose inmóvil. Respiré hindi, caminando lentamente hacia donde estaba, escuchándose mis pasos únicamente. Quedé frente a Anya, mirándola mientras me hincaba en una rodilla, ladeando el rostro mientras extendía mi mano hacia ella. Su mascará estaba rota del lado derecho, como si una de sus piezas quisiera dejarse ir, pero no lo permitiera. De sus ojos se podía observar la desconfianza y agresividad, sin embargo, también estaba presente el miedo. Su mano se acercó lentamente a la mía, tomándola con duda y temor, por lo que la sostuve con firmeza, mientras le sonreía, como si entendiera sus temores. La miré a los ojos, esperando que observara todo lo que sería capaz de darle, si me ofrecía una oportunidad de demostrárselo, de dejar que experimentáramos algo que, sin duda, seria hermoso. La manera en la que sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron me hizo saber el momento exacto en que se dio cuenta de mis intenciones, sentí que su mano quería huir de la mía, así que la sostuve con más fuerza, quitando el pedazo de mascara que quería caerse, acariciando con suavidad su mejilla, deleitándome con su calidez en la yema de mis dedos. –¡Corte! –gritó el director, paralizándome de pies a cabeza. No puede ser, había olvidado que estábamos grabando, me dejé llevar tanto por mis sentimientos, los demostré en público, eso me hizo sentir avergonzado. Ayudé a Anya a levantarse, quien parecía igual de avergonzada que yo, quitando su mano de la mía, para evitar perderme más en esas sensaciones. –¡Eso fue increíble! Ustedes en serio nacieron para actores –nos felicitó Namjoon eufórico. –Creo que están exagerando –intento decir Anya. –Oh, no, esta vez no podrás engañarnos, pequeña –la interrumpió Yoongi con una sonrisa –. Todos sentimos la atmosfera llena de amor, calidez y cariño, perfecta para esta escena. –¿Qué es lo que sigue? –desvié la atención, esperando que dejaran de decir eso ante tanta gente. –A nosotros aún nos quedan algunas escenas en solitario, así que pueden descansar en lo que nosotros terminamos –respondió Jimin, caminando con el resto del equipo al otro set, dejándonos solos de nuevo. –Ellos no saben ser sutiles –murmuró Anya con una sonrisa. –No, para nada, pero, eso me da la oportunidad de mostrarte algo –aproveché el momento, tomando su mano para llevarla a un ventanal, donde se veía a la perfección una hermosa fuente rodeada de algunas flores llamativas y coloridas –. ¿Alguna vez tuviste una vista así de hermosa? –No, es de verdad preciosa. –Lo sé, es una de las tantas cosas que llamó mi atención de este lugar. Sus lugares, el arte, su manera de complementarse con lo que lo rodea –suspiré, absorbiendo la escena con la mirada –Supe que era el lugar ideal para el video, cuando lo vi por internet. Y no mentía. Fue un poco difícil elegir la locación, pues el país tenía muchos escenarios hermosos que podíamos usar, pero necesitábamos algo más privado, así que este fue el espacio ideal. Espero algún día poder observar los lugares que llamaron mi atención en mi búsqueda, eso sería algo maravilloso para mí, podría tomar muchas fotos de ello. –No han podido dar un paseo por los alrededores desde que llegaron, ¿verdad? –preguntó Anya de pronto, llamando mi atención. –No, temíamos perdernos o que alguna ARMY nos reconociera. –Bueno, eso siempre se puede arreglar. ¿Qué te parece si hoy salimos a dar una vuelta? –¿Todos juntos? –pregunté, a lo que ella rio divertida. –No. Si vamos todos, llamaremos mucho la atención. Pensaba más en salir primero contigo, y después, llevar a los demás de a dos, para que no sea muy llamativo. –¿Cómo una cita? –intente convencerla. –¡No! –exclamó rápido, pareciendo un poco asustada, para luego, sonrojarse un poco –Q-quiero decir, sólo saldremos como amigos. –Está bien, no tienes por qué asustarte. –De acuerdo… Ya todo aclarado, te veré al final del día –se despidió, saliendo apresuradamente de la habitación. Me quedé otro poco en ella, pensando en lo que acababa de pasar. El rechazo que Anya me dio dolía un poco, a nadie le gusta sentirse rechazado por la chica que le gusta, sin embargo, me di cuenta que había algo más ahí, algo que me hacía entender que no era por completo su culpa.  Espero averiguarlo cuando salgamos a pasear, eso me ayudará a entenderla un poco más. Quiero respuestas, respuestas claras y concretas acerca de su actuar, eso ayudara a que mi emocionado y acelerado corazón no acabe lastimado por alguna impulsividad o mala impresión mía. Suspiré un poco, regresando la mirada a esa hermosa vista en la ventana, calmando un poco las emociones en mi pecho que de a poco, amenazaban con desbordarse. ♫♫♫♫♫ –Este helado está muy delicioso –murmuré, saboreando en mis labios el dulce sabor del helado que habíamos comprado. –Me alegra que te guste, aunque fuiste demasiado indeciso a la hora de escoger –se burló Anya, probando un poco del suyo. –Es que todos se veían deliciosos –fue mi respuesta, a lo que ella se rio. Luego de lo que fue como hora y media paseando por los alrededores de la ciudad, logramos ir a los centros turísticos, comprando algunas cosas que llamaban mi atención o me parecían bonitas, de hecho, agradezco que Anya haya traído una mochila que está ahora en mi espalda, eso me ayudó a comprar varias cosas. Ahora, estábamos en una especie de parque, sentados en una banca donde un árbol le hacía sombra, refrescándonos un poco con ayuda de un helado delicioso. Nos quedamos en silencio por unos momentos, disfrutando del helado, la compañía y los momentos, o al menos, ese era mi caso, no estoy seguro de cómo se sentirá Anya ahora. –Fue bastante graciosa la expresión de esa chica cuando me hablabas en coreano, estoy segura de que creyó que la estábamos insultando –recordó Anya, haciéndome reír. –Lo sé, fue bastante graciosa –coincidí, mirándola un poco antes de soltar la siguiente pregunta que rondaba en mi cabeza –. Por cierto, ¿qué es lo que tienes en contra de las citas? –¿A qué te refieres? –Algo en tu tono de voz me hizo notarlo –respondí, observándola bajar la mirada al suelo, como si se sintiera avergonzada, generándome más curiosidad. –Yo… es que yo… nunca he tenido una cita –murmuró en voz baja. –¿Qué? –No me hagas repetirlo –gruñó. –No, si te escuché, pero, no lo entiendo, has tenido novio antes –le recordé, porque no me parecía lógico lo que me decía. –Los tuve, pero eso no quiere decir que haya tenido citas con ellos, sólo sucedió. –Sigo sin entenderlo. –Cuando salí con Axel, al principio fue de amigos, no era nada serio. Me pidió ser su novia y acepté, y aunque no teníamos algo así como una cita, si nos veíamos de manera más o menos frecuente hasta que terminamos. Con Alexander fue casi lo mismo, es por eso que digo que nuca tuve citas, así fue. ››Rechacé tu propuesta de cita, porque nunca he ido a una, no sé cómo actuar, no quería echarlo a perder con algo equivocado… No sé cómo actuar ante algo que no conozco, me pierdo, enloquezco y me vuelvo algo hostil, por eso lo negué, lo siento –admitió avergonzada. Desvié la mirada al frente, pensando en todo lo que ella me acababa de confesar. No podía creer como esos chicos no aprovecharon de darle a Anya algo tan especial como una cita, ese momento romántico donde dejas en claro lo mucho que te gusta la persona con una cena, un paseo, una película, incluso con comprarle algún ramo de flores con los cuales comparar su belleza. Por sus historias, sabía que esos chicos no la trataron con el respeto y amor que merece, eso me hizo odiarlos más. Lo único bueno que podía sacar de todo esto, es el hecho de que ahora tenía la oportunidad de darle lo que esos chicos le negaron, de hacerla feliz y darle la experiencia. Me esforzare en que sea algo que ella recuerde siempre de manera feliz, de que sea de sus mejores recuerdos. –No puedo creer que ellos no te dieran algo así de especial –dije en voz alta, luego de unos momentos de silencio. –Será una de las tantas cosas que no experimentare, así que no te preocupes por eso –respondió en un tono de conformidad que no me gusto. –No tiene por qué ser así. –¿De verdad? –Sí, de hecho, tengo algo que decirte –comencé, sintiéndome un poco nervioso. –Dímelo, te escuchó –suspiré un poco, tomando una de sus manos, para luego, mirarla directamente a los ojos. –Quiero que salgas conmigo, Anya. –Pero, ya estamos saliendo ahora… –No, no quiero que salgamos como amigos, quiero que salgamos como algo más que eso –aclaré, sorprendiéndola por mis palabras. –¿Por qué? –En serio quiero conocerte, quiero que tú me conozcas y que ambos podamos tener algo más especial que sólo una amistad. Tengo que admitir que desde que te conocí, causante una impresión muy fuerte en mí, una que muy pronto se convirtió en atracción, y no sé si a ti te suceda lo mismo, porque son esos sentimientos los que me hacen querer hacer una que otra locura, como haberte besado ese día. ››No me arrepiento de eso y jamás lo haré, a pesar de que me siento un cobarde al haberte robado semejante caricia, una en la que debí de haber pedido tu permiso. Lo estuve pensando y quiero que ambos salgamos, quiero que tengamos esos momentos y tal vez más adelante podamos ser algo más formal... siempre y cuando tú lo quieras –confesé, sintiendo mis mejillas cálidas, debido al sonrojo que de seguro ahora estaba esparciéndose en ellas. –Jeon JungKook, ¿te das cuenta de lo que me estás diciendo? –preguntó ella en voz baja, como si no tuviera voz o la hubiera perdido a causa de mi confesión. –Sí, estoy consciente de que estoy dejando expuestos mis sentimientos hacia ti y de que me arriesgo a que me rechaces, pero eso no me importa porque no puedo seguir negándolo u ocultándolo, no puedo seguir así Anya, por eso te estoy pidiendo esto... tal vez... tal vez yo pueda hacerte feliz, solo... dame una oportunidad –supliqué sin dejar de mirarla a los ojos, de hecho, ahora me había tomado el atrevimiento de acariciar suavemente su mejilla. Podía observar el miedo en su mirada, como quería huir de mí, de ella, de todo. No pude evitar sentirme más nervioso al ver eso, de hecho, temía que rechazara mis sentimientos, que se cerrara a la posibilidad de lo que podría ser una gran aventura para nosotros. Estoy seguro que ahora lucia seguro y sereno, pero no es así, por dentro estoy temblando. Era la primera vez que me le confesaba a una chica, que le decía de manera directa lo que sentía por ella, lo que causaba en mí. No podía andar con indirectas, porque Anya tiende a perderse en ellas, divaga y pierde el punto principal, no quería arriesgarme a que entendiera mal todo y pedirlo dos veces, no sé si soy tan valiente para atreverme a exponerme así de nuevo. –¿Puedo pensarlo unos días? –preguntó ella de pronto. –No, aquí se trata de un sí o no –dejé en claro –. Tienes cinco segundos para decidir. –Que malvado. –Te quedan tres segundos –le recordé. Ella me frunció el ceño, cerró los ojos y respiro hondo, para luego, abrirlos de nuevo. –Bueno... una parte de mi piensa que es mala idea, pero creo que puedo intentarlo. –¿Eso es un sí? –pregunté casi incrédulo, necesitaba una respuesta clara. –Sí JungKook, acepto salir contigo. Lo admito, fue la misma euforia la que causo que la soltará, gritará emocionado y comenzará a correr alrededor del árbol, incluso daba algunos saltos, mientras escuchaba su risa divertida.  –JungKook, ¿qué estás haciendo? –preguntó ella cuando me detuve. –¡Dijo que sí! ¡En serio lo dijo! –exclamé, ante de tomarla de la mano, alzarla y abrazarla con mucha fuerza por sobre los hombros, hundiendo mi cabeza en el lateral de su cuello –. Te prometo que haré que pases la mejor temporada de tu vida... y también de que jamás te lastimaré –susurré mientras cerraba los ojos. Pasados unos segundos, sentí como Anya enredaba sus manos alrededor de mi cintura, dejando las palmas de sus manos en mi espalda, un gesto que me conmovió, ya que ella siempre cerraba los puños cuando nos abrazaba, como si quisiera evitar estar muy cerca, era como si aceptara de una manera silenciosa la promesa que le acabó de hacer, como si accediera a abrir su corazón ante mí. Ahora, estaba un paso más cerca de estar a su lado, tenía la oportunidad d de demostrarle que podía tener la felicidad que tanto anhelaba en silencio, y tal vez, que, pasado el tiempo, ella lograría amarme como yo ya la amaba a ella, con todo el corazón y el alma. Considerando su historia, no sería algo sencillo, requiere de mucha paciencia. El amor no es algo que se puede producir de la noche a la mañana, menos, aquel que podría durar para siempre, que es lo que quería causar en ella, porque en mi corazón sabia, que Anya sería la única chica a la que amaría por siempre.
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