JungKook. –¡JungKook! –me llamó una voz que sabía reconocer, era Hoseok. Lo escuché de manera lejana, pero decidí ignorarlo por completo, sólo quería descansar, sobre todo porque anoche no pude dormir bien –. Maldita sea JungKook, levántate ya –me volvió a decir, al mismo tiempo que me empujaba, gruñéndole un poco. –¿Qué quieres y por qué estas molestándome, Hoseok? –murmuré, abriendo un poco los ojos. –Ni siquiera se te ocurra hacerte el digno ahora, no estoy de humor para eso. –El único con mal humor aquí soy yo, así que déjame en paz y vete –siseé, dándome la vuelta y volviéndome a acostar. Pocas son las veces en que en serio me he enojado con Hoseok. Hoy fue una de ellas, luego de que me echará un vaso de agua fría en la cara, empapando mi rostro y cama al instante, saltando asust

