Todo por amor 9 Sentía mi cuerpo lejos de sí mismo. Los sonidos, los olores y las texturas bajo mi cuerpo estaban distorsionadas, flotando y remolineando como si nada fuera real. Los movimientos que hacía, tan suaves y contradictoriamente arrolladores, se reducían a ecos. Mi mente estaba descansando en una hipnotizante paz que había extrañado sentir. Abrí los ojos, desde mi casi ausencia las cosas se percibían bellas y buenas, haciéndome preguntar si incluso la muerte era de esa manera. Sin embargo, así como lo hermoso envejece y dura poco, mi ensoñación se desvaneció a gotas cuál hielo en un día caluroso. Lo que encontraba bello se convirtió en dolor, polvo y angustia, y lo bueno en una nube oscura que cegó la habitación. No había luz, ni colores brillantes, ni mucho menos sonidos me

