Corazones y verdades 30 —Aun así, te hubiera entendido. —Volvió a decir con firmeza y seguridad. Estaba logrando convencerme, pero muy dentro mío estaba temerosa de que no lo hiciera. —¿Lo hubieras hecho? ¿Incluso cuando te decía que había visto a tu madre morir? No pude hacer nada por ella, solo vi como su alma se marchaba. Estaba esperando que reaccionara, que se asombrara, o se enojara, o mínimamente que le impactara la noticia. No obstante mantuvo su mirada fija en mí, y no movió ni un solo músculo de su rostro, más que para decir: —Si, incluso sabiendo eso. ¿No me conoces Linn? —Claro que lo hago, y no dejaré de recriminarme por haberte escondido un asunto tan importante. Pero esto no se trata sobre lo que harías o no al saberlo, sino en lo que yo haría primero antes que na

