—¿¡Explicar qué!? ¡El cómo me has visto la cara de idiota! ¡El cómo te burlaste de mi! —Las cosas no son así, estás malinterpretando todo. —¿¡Estás tratando de burlarte de mí, de nuevo!? ¡Basta, Emily! Los gritos se empezaron a oír por todo el piso y terminaron llamando la atención del acompañante de cama de mi esposa. Un hombre promedio salió de la habitación sólo con unos panteones y sin camisa, eso sólo hizo que comenzar a ver rojo. Me abalance sobre de él, con cada puñetazo en su rostro desquitaba la furia que sentía por este engaño no paré a pesar de los innumerables gritos de Emily pidiéndome que lo dejara. —¡Landon, basta! ¡Eso es un error, las cosas no son cómo las imaginas! Me separe del bastardo hasta que estuve satisfecho, ella corriendo fue a su rescate —¿Estas bien, Cha

