Las manos me temblaban. Todo mi cuerpo temblaba, mi corazón se había roto una vez más. Aria sabría que algo andaba mal, me conocía y quizás sospecharía un poco. Me dolía mentirle pero era por su bien. Dejé el celular en mi regazo y me limité a observar por la ventana, guardándome el dolor. —¿Está todo bien?—inquiere Matt. —La verdad es que no—respondo afligida—, me duele mentirle. Jamás lo había hecho. —Siempre hay una primera vez para todo, bonita—murmura y me hace soltar una risa seca. —Supongo que tienes razón. Todo se envuelve en un silencio. El camino a la mansión, se hace corto. Matt estaciona el auto cerca, y me ayuda a bajar las bolsas. Meto mi celular en mi bolsillo trasero, y termino por agarrar las últimas dos bolsas. Matt ya había entrado, así que me apresuré para guardar

