Los chicos no querían nada en concreto, sólo organizarnos porque ya íbamos a pasar al salón para cenar. Nadie excepto Saúl sabía de la existencia de Desi en mi vida. Tenía que presentársela, quería que Saúl la conociese. Pero sobre todo quería hablar con ella a solas, abrazarla y volver a bailar con ella como aquel día cuando me despedí de ella. Si la vida nos había vuelto a juntar, tenía que ser por algo. Pero mi alegría y emoción por verla estaba un poco opacada por un pensamiento, ¿alguno de aquellos chicos sería su pareja además de compañero de clase? No los había visto a ninguno besarla ni tomarla de la mano, pero sí que se les veía con gran confianza.
Pasamos al salón a disfrutar de la cena. Cayeron algunas copas de vino, la ocasión lo requería y me apetecía. De vez en cuando buscaba a Desi con mi mirada, pero estaba inmerso en las conversaciones y bromas que teníamos en el grupo de compañeros que estábamos en la misma mesa. Mientras servían los cafés y licores, decidí que era el momento de presentar a Desi y a Saúl, tenía que hacerlo antes de que alguien bebiese más de la cuenta. Me acerqué a la mesa donde estaba Desi con sus compañeros y según había escuchado también con algunos amigos de Inma y José que no eran del ejército. Apoyé mi mano en su hombro y ella se giró para mirarme.
- Hola chicos, ¿puedo robaros a Desi un momento? – ella sonrió y se retiró de la mesa para poder levantarse.
- Ahora vuelvo – comentó a sus amigos.
- Quiero que conozcas a alguien – dije poniendo mi mano en su espalda para dirigir el camino hacia mis compañeros. La noté nerviosa mientras caminábamos por la sala y me paré un segundo. – Desi, ¿estás bien?
- Sí, sí…
- Sigues mintiendo fatal… te han subido los colores – sonreí tiernamente.
- ¿Ves cómo sigo siendo la misma? – se rio ella – sigo poniéndome nerviosa al conocer gente nueva.
- No te preocupes, es el único al que alguna vez le hablé de ti antes de hoy – seguimos avanzando hacia la mesa donde estaban mis compañeros y amigos. - ¡Saúl! – llamé a mi amigo y al girarse y vernos, enseguida se acercó. – Ella es Desiré. – dije presumiendo de ella con mi amigo mientras la miraba a los ojos – Desi, él es Saúl, nos conocimos en la academia y desde entonces ha sido mi mejor amigo.
- ¿Desiré? ¿Desiré, la chica del…? – su amigo estaba sorprendido.
- Sí – le interrumpí sin saber qué iba a decir él, pero ya había bebido un poco y me podía imaginar cualquier cosa – del instituto. Resulta que es amiga de la mujer del Teniente Díaz.
- ¡Oh! Vaya… encantado, señorita – se acercó a ella y le dio dos besos.
- Igualmente – sonrió ella de vuelta.
- El teniente y yo hemos sido amigos desde la academia, me habló de usted allí.
- Nada malo… espero – volvió a sonreír, pero esa vez hacia mí.
- Nunca diría nada malo de ti – le respondí.
- Bueno, les dejo para que disfruten de la fiesta. Teniente, – me saludó firme con su mano en la frente – Desiré – inclinó la cabeza hacia ella, y se retiró a la mesa.
Desi se sorprendió de aquel formalismo y yo intenté quitarle importancia. Hablamos un par de minutos, y luego ella volvió a la mesa con sus amigos, pero prometió que bailaríamos juntos.
Estaba muy hermosa aquella noche. Poder mirarnos a los ojos mientras hablábamos, aunque fuese unos breves minutos, me llenaba de tranquilidad, me daba algo de paz y me hacía pensar que no tenía rencor hacia mí por todo lo que habíamos vivido de adolescentes.
Terminé mi café que se había quedado frío cuando fui a buscar a Desi y continué con las bromas y charlas con mis amigos mientras tomábamos unos licores. Después de un rato, cuando iba a comenzar el baile de los novios, nos fuimos acercando todos a la pista de baile que habían preparado retirando un poco algunas mesas. El baile de los novios no se podía interrumpir, había que respetarlo, pero en cuanto comenzó a sonar la segunda canción busqué a Desi y me acerqué a ella con mi mano extendida pidiéndole un baile sin ninguna palabra. Ella me miró a los ojos y tomó mi mano aceptando el baile, y en apenas unos segundos estábamos con las manos entrelazadas moviéndonos por la pista de baile.
Al igual que hacía seis años, no pude soltarla con un único baile, así que bailamos varias canciones seguidas. No hablamos, sólo nos miramos. Estaba perdido en su mirada, y ella en la mía. Me sentía feliz. Desapareció todo el mundo a nuestro alrededor, y desaparecieron los años de ausencia. Mi mente y mi corazón se perdieron en ella, en sus ojos, en el calor de sus manos, de la misma manera que en aquel baile de instituto.
Ella me pidió parar para descansar un poco y nos fuimos a la barra a por unas bebidas.
- ¿Podemos sentarnos un rato y hablamos? – preguntó.
- Claro… deberíamos ponernos al día, ha sido mucho tiempo sin vernos – intenté sonar relajado, aunque su pregunta me hizo sentir un poco angustiado por qué estaría pensando ella, y además la noté sorprendida por mi respuesta.
La dejé guiarme hasta la mesa donde había estado cenando ella, estaba más alejada de la pista de baile, así que habría menos ruido, y además sus amigos se estaban levantando para irse a bailar. Nos sentamos uno junto al otro, pero mirándonos. Ella propuso hablar, pero no decía nada, así que aunque me estuviesen comiendo los nervios, intenté mantener la calma y seguí sonriendo.
- ¿No vas a decir nada? – pregunté curioso.
- ¡Ay, lo siento! – otra vez puso roja y me reí – Es que aún no me creo que seas tú, que estemos aquí…
- Soy yo, Desi… - dije casi en un susurro, y cambié el tono para abrir la conversación. – Bueno… cuéntame… ¿qué tal la universidad? ¿Química, entonces?
- No exactamente… - ella sonrió – Bioquímica. Hice los tres primeros cursos de Biología y después me cambié a Bioquímica. Ya termino, bueno, me ha quedado una asignatura para septiembre, pero es la última y pretendo sacarla con buena nota.
- Y ¿hace mucho que conoces a Inma?
- Los dos años de Bioquímica, pero nos hemos hecho muy buenas amigas. – La vi tomar aire y supuse que ahora preguntaría ella. – Y tú… ¿qué tal todos estos años? Teniente suena importante…
- La verdad es que he tenido que trabajar muy duro y estudiar mucho – sonrió.
- Me sorprende que digas eso con lo poco que te gustaba estudiar… de verdad te gusta mucho el ejército ¿no?
- Sí. He encontrado mi sitio. Además, me ofrecieron la posibilidad de estudiar y elegí Enfermería, así también pude subir de rango un poco más rápido. Ha sido duro, pero creo que ha merecido la pena.
- ¡Cuánto me alegro! ¡Tienes que estar muy orgulloso! – celebró mis logros y parecía orgullosa de ellos. – Así que teniente y enfermero… ya no eres el chico que conocí.
- No del todo… pero aún queda parte de ese chico – me reí otra vez – con un par de copas más seguro que puedes llegar a verle de nuevo.
- Aquel chico me gustaba – hizo una breve pausa y agachó la mirada – aunque creo que este chico me gusta más – lo dijo en apenas un susurro, pero la escuché perfectamente, y mi corazón se aceleró mucho más, así que puse un dedo bajo su barbilla para poder mirarnos a los ojos.
- Me sigue gustando cuando te sonrojas – unas ganas de abrazarla y besarla me invadieron, pero ella aparto su mirada y tomó un sorbo de su copa.
- Checo… lloré mucho y durante mucho tiempo después de aquel baile… - sus ojos se volvieron tristes y parecía que fuese a llorar. Mi corazón se estrujó con algo de dolor recordando lo que hice y cómo lo hice.
- Lo siento mucho, Desi… me costó mucho tomar aquella decisión, no me sentía capaz de alejarme de ti, pero tampoco me sentía capaz de hacerte feliz y tú merecías ser feliz… - confesé.
- A mí también me costó mucho, pero con el tiempo entendí tus motivos… dejémoslo ahí – puso una media sonrisa. – La vida sigue y tenemos que seguir adelante.
- Y lo has hecho muy bien, mírate, terminando la universidad… pronto encontrarás un trabajo para desarrollar tu carrera profesional y estoy seguro de que serás la mejor.
- Gracias… hasta ahora sólo me he dedicado a estudiar, la verdad es que el mundo laboral me aterra, pero es un paso más… al menos tengo el apoyo de mi familia.
- Si me dejas… - me atreví a pedir – yo también puedo ser un apoyo… volví a Madrid hace casi un año y pretendo quedarme aquí, cerca de los míos.
- Claro, podemos quedar de vez en cuando – sacó su teléfono del bolso – Si quieres, dame tu número y así estamos en contacto. – Intercambiamos números de teléfono.