Marcos Desde ese día en casa de sus padres, Mel no se ve bien, esta deprimida, triste, enojada, ni siquiera parece la misma persona. Le pedí a Alex que viniera a mi oficina, adelanté nuestro viaje, pero primero necesitaba pedirle que consiguiera algunas cosas para cuando regresara. – Dime, ¿qué quieres de mí ahora? – Entró sin hacer ninguna ceremonia. – Te advierto que no te saldrá barato, por lo menos una semana de vacaciones. ¿Crees que solo tú puedes salir así? ¡Qué abuso! – ¡Que bueno que hayas venido rápido! – Yo trabajo para ti… aquí mismo… ¿cuánto tiempo tomaría? – respondió sonriendo. – Como soy el mejor, obtuve lo que pediste, no fue fácil… Pagué a algunas personas aquí y allá, pero ya está en tu correo personal, ¡de nada! – Perfecto, temía no diera tiempo para antes del vi

