―¿Pasó algo después? ¿Viste a Robert, Selena?
―Sí, y también vi a Susana que se iba de muy mal humor diciéndome que las visitas no le habían hecho muy bien a Robert ya que estaba insoportable y que le preguntara qué había pasado, que tal vez a mí sí me contaría, pero recalcó la última frase ―contó Selena.
―¿Qué le pasa a esa mujer?
―Lo que pasa es que Robert la siente muy lejana y parece que se lo hace sentir y ella está molesta por eso, además, dice que cuando le den el alta se irá a vivir solo, no con ella.
―Eso la tiene malhumorada entonces ―exclamó Marcela.
―Sí, eso es, él no deja que ella se acerque y le dijo que para él ella es una perfecta desconocida ―comentó Jorge.
―Debe ser difícil para ella esa situación también, si son pareja, ella no quiere separarse de él ―agregó Selena.
―Selena, ya te conté que Robert antes del accidente le iba a decir que se separaran, que él ya no quería vivir con ella.
―No alcanzó a decirle nada entonces ―comentó Marcela.
―Así parece, yo estuve con él unos días antes del accidente y entonces me contó que hablaría con ella, pero la verdad es que no sé si lo hizo ―contó Jorge.
―¿No saben cuánto puede durar la amnesia que tiene?
―No lo sabemos, Marcela, pueden ser días, meses, años incluso.
―Ojalá solo sean unos días ―deseó Jorge.
―Es lo que todos queremos y estamos haciendo todo lo posible para que así sea, por eso lo ve el neurólogo, un psiquiatra y un psicólogo ―contó Selena.
―Eso es muy bueno porque si no tiene ningún daño físico tal vez todo sea psicológico ―observó Marcela.
―Eso es lo que pensamos y por eso estamos esperanzados en que su amnesia dure un corto tiempo.
―Ojalá sea así, debe ser terrible no acordarse de nada, ni siquiera saber cómo te llamas ―comentó Marcela.
―Así es, por eso hay que acompañarlo e irle contando cosas, pero de a poco, mucha información puede ser contraproducente ―explicó Selena.
―Sí, claro, saber muchas cosas de pronto no debe ser bueno.
―No, no es bueno, Marcela; mañana lo verá el psicólogo y luego el psiquiatra y seguramente tratarán el tema de hoy, de ver a sus hermanos, a Jorge, de lo que se enteró hoy, en fin, así es que veremos qué pasa cada día, mañana irá su papá a verlo.
―Sí, Steve dijo que iría su papá, hoy hablarían con él para contarle lo sucedido con Robert.
―Qué bueno, poco a poco va a ir conociendo a su familia otra vez, y ojalá que eso lo ayude a recordar algunas cosas ―exclamó Marcela.
―Sí, ojalá sea así ―respondió Selena.
―Amiga… ¿qué pasará si él recuerda todo estando aún en el hospital? Se va a acordar de ti.
―No lo sé, amiga, solo quiero que recupere la memoria, que pueda irse a su casa y si me recuerda, bueno, entonces veremos qué es lo que pasa.
―Tienes una conversación pendiente con él, Selena.
―Lo sé, Jorge, sé que debo contarle la verdad, solo me da miedo que quiera quitarme a Evans.
―No lo hará, Selena, él no es así, tú lo conoces.
―Sí, Jorge, pero se enfadará mucho cuando se entere de que cuando supe que estaba embarazada salí arrancando sin decirle nada a él.
―Claro que se enfadará, amiga, y está en todo su derecho de hacerlo, pero entonces tú tendrás que contarle porqué huiste sin decirle nada ―exclamó Jorge.
―Creo que fui una estúpida al huir así; ahora veo sus ojos y su mirada es la misma, aunque no recuerde nada, es la mirada que yo recuerdo, Jorge.
―Todavía sientes cosas por él, amiga.
―Nuestra amiga está total y completamente enamorada aún de Robert, Jorge ―comentó Marcela.
―Selena, Robert nunca se olvidó de su Selena, aunque ha vivido con Susana, nunca la ha amado, él no puede olvidarse de ti ―confesó Jorge.
―Jorge, ahora las cosas cambiaron, hay un hijo de por medio, un hijo del cual él no tiene idea que existe, ni siquiera se lo imagina, se pondrá furioso conmigo cuando se lo diga.
―Es un gran problema, amiga, pero debes hablar con él y sabes que nosotros te apoyaremos en todo ―señaló Jorge.
―Así es, amiga, sabes que puedes contar con nosotros, siempre, nunca te dejaremos sola ―repuso Marcela.
―Selena, yo no quiero obligarte a nada, no puedo ni debo hacerlo, pero entiéndeme, estoy entre la espada y la pared, los dos son mis amigos ―comentó Jorge.
―Lo sé, amigo, no tienes que decirme nada, sé que lo correcto es hablar con Robert y decirle toda la verdad y ya llegará ese momento, solo espero que no sea tan terrible.
―Me gustaría ayudarte, Selena, pero eso es algo que debes hablarlo tú con él, si hay que intervenir, igual yo lo haré y te apoyaré, amiga, eso no lo dudes nunca ―expresó Jorge.
―Gracias, amigo.
―Y no creas, yo también tendré un gran problema con mi amigo por no haberle dicho quién eras tú, así es que no te creas que me las llevaré muy limpias.
―Eso es verdad, pero una información así no le haría nada de bien; querría saber por qué me fui así y decirle ahora que hay un hijo del que él no tiene idea, no, sería terrible, Jorge, ya estará bien y entonces será el momento de hablar ―explicó Selena.
―Lo sé, Selena, por eso no le he dicho nada, ya me las arreglaré yo para explicarle por qué no le dije nada ―explicó Jorge.
―En un buen lío están metidos ustedes dos ―exclamó Marcela con una sonrisa―, pero ninguno de los dos ha actuado de mala fe, así es que las cosas se arreglarán y todo saldrá bien, solo hay que esperar.
―Ojalá sea así, amiga, y que Robert pueda entenderme ―deseó Selena.
―Trataremos de que así sea, Selena, yo puedo explicarle también algunas cosas ―expresó Jorge.
―Esperemos a que llegue el momento y tratemos de estar tranquilos, es lo mejor para todos.
―Así es Selena, tú sabes que siempre estaremos contigo ―expresó Marcela.
―Lo sé, amiga, gracias por todo, ahora me voy ya que los niños están cansados.
―Sí, jugaron mucho en el parque hoy, estaban tan contentos.
―Gracias, Marcela, no podría estar tranquila si no fueras tú quien cuida a Evans.
―Y yo estoy feliz de hacerlo, amiga.
―Gracias, amiga, nos vemos mañana, chao, Jorge.
―Chao, Selena, mañana nos vemos en el hospital.
―Está bien, Jorge, ojalá mañana esté todo bien.
―Así será, a Robert le hará muy bien hablar con su padre, Selena, eso lo reconfortará.
―Sí, creo que así será, bien, nos vemos mañana, gracias por todo.
―Chao, amiga.
―Chao Selena.
Susana estaba con Ana, su mejor amiga.
―Susana, pero ustedes ya venían mal desde hace un tiempo, es solo cuestión de tiempo para que él recupere la memoria y… tal vez termine todo entre ustedes.
―No quiero que recupere la memoria, Ana, si se queda así entonces yo puedo hacerle creer que él está enamorado de mí.
―Pero eso no está bien, Susana, no puedes tenerlo en una mentira así.
―No quiero que me deje, Ana, yo lo amo y quiero seguir viviendo con él, no, no quiero que me deje y voy a luchar para que siga conmigo.
―¿Por qué le dijiste que eras su esposa? Y más todavía, ¿por qué le dijiste que hace un año que se casaron? ¿Tú crees que su familia no le contará la verdad?
―Bueno, ya inventaré algo, algo se me tiene que ocurrir.
―Susana, yo creo que estás jugando con fuego y puedes quemarte, piensa bien en lo que haces.
―Hago todo esto porque lo amo, Ana.
―Susana, no le dijiste a Robert que su mamá había sufrido un infarto, él se enteró por su papá que lo llamó, y tú ya lo sabías, por eso sufrió el accidente, porque salió como un loco a ver a su mamá.
―Se me olvidó decirle.
―¡Cómo se te puede olvidar algo así, Susana! Después le dijiste a su familia que Robert estaba en Escocia cuando estaba en el hospital, eso no te lo perdonarán jamás.
―Ya veré que hago, puedo decir cualquier cosa, total Robert no sabrá si es verdad o no.
―No, Susana, estás actuando muy mal, así no se hacen las cosas, con mentiras no se consiguen las cosas.
―Es la manera en que yo sé conseguirlas, Ana, es mi forma de ser, cada uno es como quiere.
―Estás equivocada, uno no anda por el mundo mintiéndole a toda la gente.
―Estoy tratando de arreglar las cosas con Robert, Ana.
―¿Con mentiras, Susana?
―¿Y él? ¿Él no me miente acaso? ¿Qué es esa foto de la doctora que tiene en su celular? Seguramente es su amante.
―No sabes, Susana, yo creo que cuando él recupere la memoria debieras preguntarle quién es ella.
―Robert perdió la memoria no esa doctora y actúa como si nada. ¿Qué oculta? ¿Por qué no dice que lo conoce?
―No sé, Susana, eso no lo sé.
―Hablaré con ella y la enfrentaré; le preguntaré en su cara si es la amante de Robert.
―Piensa bien en lo que vas a hacer, Susana, no sea que te arrepientas después.
―Necesito saber, Ana, necesito saber quién es ella, si es algo en la vida de Robert y por qué él tiene una foto de ella.
―Te consejo que esperes y hables con él primero, Susana.
―¡Necesito saber ahora!