PRISIÓN: TERCERA PARTE

1528 Palabras
-Tenemos dos armas, dos chalecos y varias porras- Dijo Alex -¿Por qué las armas son para ellos?- Pregunto Mateo -Porque si- Contesto Michael, miro el cargador estaba lleno, luego caminando hacia Alessa, -¿Sabes dónde está la salida? -Tenemos que bajar, cuando estaba abajo vi un par de guardias armados, no se si seguirán ahí después de soltar a los infectados- Alessa camino hacia la escalera, -Puede que ellos vengan aquí. -Si es así entonces tenemos que salir ahora- Dijo Alex -Aun no podemos, ellos se llevaron a Bruno,-Dijo Michael, -Tenemos que ir por él. -Puede que Bueno ya esté muerto- Dijo Ariel, -Tenemos que salir de aquí o seremos los próximos. -Buscaremos a Bruno en el camino, por ahora el objetivo es salir- Dijo Dylan, reviso el cargador Michael miro a Dylan -Dylan no podemos dejarlo atrás, él… -Ni tú, ni nadie aquí va a contradecirme- Dylan tomo el brazo de Michael, -No volveré a perderte, más te vale que te quedes a mi lado- Dylan miro por la ventana, -Bien, bajamos, mirando las celdas del camino y buscamos a Bruno, si no está nos largamos. Varios guardias-cárceles entraron y apuntaron sus armas, -Mierda- Dijo Alex Michael tomo el brazo de Alessa y la atrajo con fuerza hacia él, -Quédate atrás- Dijo Michael, colocando a Alessa detrás de él Mateo miro a los guardia-cárceles, -No creo que podamos contra ellos, tienen armas, ellos van a matarnos y…- En ese momento uno de los guardia-cárceles abrió una de las puertas en la planta baja, estaba corriendo, intentando escapar de un infectado que no dejaba de gritar, repleto de sangre y detrás de él había más -¡No!, ¡No!- Grito Ariel, -Esas cosas van a matarnos son demasiada- Miro a Alessa, -¡Todo esto es tu culpa!-Camino hacia ella levantando la porra para golpearla, pero varios infectados comenzaron a subir las escaleras mientras que los guardia-cárceles les disparaban -Hay una puerta que puede llevarnos a la planta baja- Dijo Alessa buscando entre las llaves la que abriría la cerradura, corrieron hacia una de las puertas mientras varios infectados se empujaban entre ellos y gritaban intentando subir, Alessa llegó a una de las puertas y la abrió, era un corredor que llevaba a varios pabellones de celdas los infectados los estaban alcanzando, todos lograron cruzar la puerta y la cerraron, pero sabían que aquella cerradura no resistiría, -En uno de estos pabellones hay una habitación en especial que al abrir la puerta, tendrá escaleras que nos llevarán a la plata baja- Dijo Alessa, -Solo debemos encontrar la puerta antes que ellos nos alcancen. -¿Cómo sabes todo eso?- Pregunto Casandra asustada -Escuche a los guardias hablar, decían que la celda donde habían encerrado a los infectados algún día caerá- Alessa miraba el pabellón buscando una puerta entre las celdas, -Y esa puerta trasera es la única salida si eso llegara a suceder. -¿Te guías por lo que hablaron?, Entonces ¿Ni siquiera sabes dónde está la salida o si vamos por buen camino?- Pregunto Sara -No, no lo se- Contesto Alessa apretando los labios Todos permanecieron en silencio, -Solo necesitamos encontrar la salida- Dijo Leo -No sabemos dónde está- Dijo Mateo -No te largaste, porque no sabias donde estaba la salida, ¿Verdad?- Pregunto Ariel -¿Qué?- Alessa lo miro -Me escuchaste bien, tú no… -Cierra la boca- Dijo Leo, -Ella nos saco de ese agujero de mierda, nos dio Información de como escapar y lo mejor de todo es que tiene las llaves del lugar- Se acerca a Ariel, Leo era más alto y su cuerpo era más fornido, -Hazte un favor y cierra la boca o lo haré yo- Leo miro a Alessa y le sonrió, -Busquemos la salida antes de que me arrepienta y lo mate- Todos se acercaban a sigilosamente a cada puerta, el lugar era oscuro y el eco de los disparos y gritos de los infectados ponía nerviosos a todos, pero lo peor era escuchar los golpes metálicos en aquella puerta la cual tenía un sonido que le era familiar a todos, cada vez resistía menos -No veo nada- Dijo Leila -Sigue buscando- Dijo Pablo, quien apenas podía caminos debido al disparo de hace una semana -No se ve un carajo- Dijo Luis, camino en la oscuridad rodando las paredes, apenas podía verse algo gracias a luz de la luna la cual pasaba apenas por las ventanas de la prisión, pero mientras más avanzaba más húmeda se sentía aquella pared, -¿Qué mierda es esto?- Murmuró -¿Qué cosa?- Pregunto Leila -La pared…- Pablo deslizo su mano, -Aquí hay algo. Leo abrió una puerta, pero solo era una pequeña habitación que contenía varias cosas entre ellas una linterna, él sonrió y la tomo, encendió aquella linterna e iluminó las partes más oscuras entre ellas donde estaba Pablo, -Que asco- Dijo Leo, -Quita tu mano de ahí imbécil- Pablo miro rápidamente su mano y noto que estaba manchada con sangre fresca, dio un pequeño grito y un paso hacia atrás -¿Qué sucede?- Alex camino rápidamente hacia ellos, pero permaneció inmóvil al ver aquel lugar, detrás de él estaban los demás, Michael comenzó a buscar a Alessa, mientras Dylan observaba hasta donde llegaba aquel rastro, pero aquellas manchas desaparecía a mitad de camino, Dylan solo miro a su alrededor pero no logro ver nada -Sera mejor que nos apresuremos- Dijo Leo, -Puede que aun siga aquí. Michael encontró Alessa y la tomo de la muñeca, -Quédate cerca. -¿Qué sucede?- Alessa miro a los demás, quienes se estaban dispersando solo para ver por un momento antes de que la luz deje de iluminar, era una pared llena de manchas de sangre como si lo que mancho aquella pared se hubiera arrastrado hasta lo más oscuro de aquel enorme pabellón, dejando en el camino restos de carne, Alessa tomo con fuerza la mano de Michael, él la miro y también tomo con fuerza su mano, ambos buscaron la puerta mientras Dylan estaba con Alex buscando -¿Crees que ese sujeto es seguro?- Pregunto Alex refiriéndose a Leo, quien estaba acompañado por sus hombres -No- Contesto Dylan -¿Y porque Alessa lo libero? -Ella es así- Contesto Dylan mientras se adelantaba -No siquiera la conoces- Dijo Alex mirándolo, miro a Leo y se acerco a él, pero uno de los hombres de Leo lo detuvo -¿Qué demonios haces idiota?- Dijo Brandon -Tranquilo- Dijo Alex sonriendo, miro a Leo, -Solo quiero hablar con él es todo. Leo miro a Alex y camino hacia él, -No te preocupes, ve con los demás y busquen la puerta- Leo miro a Alex, -¿Qué quieres?- Pregunto mientras ambos caminaban y buscaban la salida -Solo quiero asegurarme de que no vas a jodernos. -¿Por qué lo haría? -No digo que lo aras, solo quiero asegurarme, después de todo eres un soldado como nosotros así que asumo que conoces las reglas del juego. -Las reglas dejaron de ser relevantes cuando esta mierda paso, los altos mandos nos dejaron solos y muchos murieron. Alex abrió una puerta pero vio a varios infectados la cerro rápidamente sin que aquellos seres de dieran cuenta, -Sabes, nosotros aún seguimos siendo soldados y Dylan es capitán, aún respetamos eso. -También soy el capitán de mi unidad, aunque a diferencia de ustedes no incorporamos mujer, incorporamos hombres. -¿No ayudan a las mujeres? Leo lo miro y camino hacia él, -Mira a esos sujetos- Señalando a sus soldados quienes miraban de reojo a las mujeres, -Más de la mitad no son del ejército, son sobrevivientes que necesitan un grupo para seguir viviendo un día más, créeme cuando digo que no tener mujeres es lo mejor, la mayoría de ellos no podrán controlarse. -Ellos pueden controlarse- Dijo Alex refiriéndose a su grupo -¿Control?, Creo que ese sujeto amenazo Alessa unas tres veces en el día y casi la golpea- Dijo Leo refiriéndose a Ariel Alex solo lo miro y rio levemente se detuvo y suspiro, -Bien, tienes razón somos un asco, aún así el punto de todo esto es una alianza con el fin de salir todos vivos. -Jamás pensé en traicionarlos. Alex lo miro, -Sabes que no puedo confiar en ti por decir eso idiota. -Esa chica es la garantía de que no lo haré- Leo apunto a Alessa, -Ella nos saco de ese lugar, no pienso traiciónala- Leo miro como Michael y Alessa buscaban una salida de la mano, -¿Él es su pareja? -No, solo es un posesivo de mierda- Dijo Alex -¿Posesivo? -Ya lo verás. Mateo caminaba junto a Carlo uno de los hombres de Leo, ambos caminaban en silencio, pero por un momento Carlo se detuvo al escuchar sonidos como si alguien se estuviera ahogando, -¿Lo…- Murmuró Carlo, -Escuchas?- Pregunto Mateo lo miro, -¿Escuchar que?, ni siquiera puedo ver aquí. -Ese sonido, ¿No lo escu…- Pero en ese momento desde la oscuridad un infectado corrió hacia Carlo y mordió su brazo, comenzó a gritar y todos lo miraron -¿Carlo?- Murmuró Leo
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