CABAÑA

1948 Palabras
Michael intentó correr hacia las escaleras, pero aquel infectado bloqueaba el camino. Tomó un trozo de hierro que se encontraba a un lado, escuchó los gritos y golpes de Alessa -¡Abre la puerta!, ¡Abre la puerta!- Los gritos de Alessa comenzaron a desesperarlo, aquel infectado corrió hacia él, lo pateó alejándolo y comenzó a golpear al infectado hasta destrozarle la cabeza, luego corrió hacia el segundo piso. Alessa: Estaba sentada esperando a que volviera Michael, llevaba varios minutos esperándolo -No lo entiendo, simplemente se aleja, no me habla, me trata mal y ahora…- Hasta que escuchó la puerta abrirse, -Ya es de noche- Escucho pasos en la escalera, -Michae…- Era un infectado el cual tenía restos putrefactos y partes faltantes en el cuerpo, de su boca brotaba saliva y sangre, pero su mirada solo estaba fija en ella, Alessa dio varios pasos atrás, -Catalina- Murmuró, la joven abrió la puerta Catalina apenas abrió la puerta, -¿Qué sucede?- Alesa la miró, -Déjame entrar- Catalina asomó la cabeza y vio a un infectado, rápidamente cerro la puerta impidiendo que Alessa pudiera entrar, -¡Abre la puerta!- Miró al infectado quien comenzó a correr hacia ella, -¡Abre la puerta!- Ella comenzó a correr, pero aquel infectado era más rápido, Alessa tomo el bisturí de su bolsillo y le quitó la tapa de seguridad, el infectado la arrojó al suelo, estaba sobre ella intentando morderla, Alessa clavo el bisturí en el ojo del infectado dejando caer sangre sobre ella, lo empujó a un lado, ella intentó arrastrarse lejos de él, pero la tomó de la pierna intentando morderla, Alessa pateó la cara del infectado una y otra vez hasta destrozarle la cara, al mirar delante de ella observó su reflejo en un trozo de vidrio que encontró en el suelo y notó que su cara tenía un poco de sangre, pero no era suya, ella entro en pánico, estaba llorando -¡Alessa!- Gritó Michael, la vio manchada de sangre, extendió su mano hacia ella, pero Alessa se alejó rápidamente de él, corrió lo más rápido que pudo y se encerró en un armario bajo las escaleras, aseguró la puerta por dentro, Michael corrió tras ella, pero no logró llegar a tiempo, -¡Abre la puerta!, ¡Alessa, abre la maldita puerta! -N-no- Michael la escucho llorar, -No se si estoy infectada. En ese momento a Michael le costó respirar, sentía un fuerte peso en su pecho, -A-abre la puerta, por favor. -Creo que entró sangre en mi boca, n-no estoy segura, solo vete. -N… -¡Vete! -¿Ella esta Infectada?- Preguntó Catrina, asustada detrás de Michael -Lárgate- Contestó Michael, pero en ese momento Michael recordó lo que Alessa le había dicho sobre la marca en la puerta, sobre aquellos jóvenes que la habían abandonado y los gritos de Alessa, -Abre la puerta- Murmuró Michael, miró la ventana en la que había estado Catalina y notó unas pequeñas marcas en ella, pequeñas, pero suficientemente llamativas para quienes observaran con atención -¿Qué?- Catalina se acercó a él, -¿Estás bien?- Ella tomó las manos de Michael, -Te lastimaste las manos matando al infectado, déjame curarte- Se dirigió al segundo piso y tomó el botiquín de Alessa, bajó y comenzó a curar su herida mientras Michael seguía en la misma posición, -Podemos irnos- Él la miró, -Podemos irnos lejos, dejemos todo esto y vámonos, no tenemos porque ir a esa base militar, podemos irnos a otro lugar solo tu y yo. -¿De qué hablas? -Me importas Michael y no quiero que te suceda nada, ella está infectada, ya no podemos hacer nada- Tomó sus manos y lo miró fijamente, -Vámonos lejos de la ciudad, vivamos en el bosque, tengo una cabaña allí, solía ser de mis abuelos, podemos quedarnos allí el tiempo que queramos, se aproxima el invierno y necesitaremos un lugar cálido- Catalina se acercó a Michael, -Solo tu y yo- Dijo sonriendo Miró la puerta de Alessa serio, cerró los ojos por un momento -Si, ya no hay nada que hacer- Michael se levantó y fue por sus cosas -Lo lamento, ¿Quieres algo?- Preguntó Catalina -¿Porqué no me ayudaste?- Preguntó Alessa Catalina miró las escaleras y notó que Michael seguía arriba, -Solo tenía miedo, quiero sobrevivir como todos y… -Uno de los sujetos con los que estabas me dijo que tuviera cuidado, se que se refería a ti- Alessa miró a un lado, -¿Lo lastimaras? -No tienes que preocuparte por él, estará bien, además él decidió irse conmigo- Alessa permaneció en silencio, -De verdad lo lamento, pero puedes ponernos en peligro y luché demasiado para llegar hasta aquí, escapé del mismo infierno para poder vivir, no permitiré que me infectes. -Aun no se si estoy in… -Solo déjanos ir- Catalina se acercó a la puerta, -Te prometo que cuidaré de él- Alessa ya no contestó, Michael bajo las escaleras con su arma y la mochila de Catalina -Vámonos- Michael le entregó la mochila, miró la puerta, esperó a que Catalina saliera primero, aseguró la puerta donde estaba Alessa con una silla, miró la puerta por un momento y se marchó, había pasado media hora, -¿Conoces la ciudad? -Digamos que si, venía de vacaciones, pero siempre me quedaba con mis abuelos en la cabaña. -¿Dónde está la cabaña? -Está a las afueras de la ciudad, debemos cruzar el puente y siguiendo un camino que apenas se ve, encontraremos la cabaña, cuando salgamos te mostraré el camino. Michael miraba hacia atrás cada minuto, -¿Está muy lejos? -Solo un poco, pero no será difícil encontrarla- Catalina tomó la mano de Michael y le sonrió Alessa: Escuchó como bloquearon la puerta, ella quitó el seguro e intentó abrir la puerta, pero no podía, -No, no- Intentó abrirla a la fuerza, pero era imposible, esperó, había pasado una hora hasta que escuchó varios sonidos, miró por la cerradura de la puerta y observó a unas tres personas -Ella debería estar aquí- Dijo uno de ellos mientras subía las escaleras, los tres estaban armados -¡Te lo dije!, las mujeres no son de fiar en estas cosas, se enamoran con facilidad y dejan todo- Dijo otro -Aun así, solo las mujeres pueden hacerlo, no confiarán tan rápido en hombres, además ellas los pueden seducir- Dijo otro con una sonrisa -Había otra mujer, no es posible que escaparan los tres de dos infectados- Mirando al infectado que había matado Michael -No lo creo- Dijo otro desde el segundo piso observando el infectado que había matado Alessa, -Puede que si se uniera a ellos y nos dejara -Esa perra. -Debimos saberlo- Miró a un lado y notó la silla que atrancaba la puerta, Alessa vio como extendía su brazo para quitar la silla y abrir la puerta, Alessa podía verlo todo, estaba asustada, hasta que uno de los hombres que estaba allí lo detuvo, tomó la muñeca de aquel hombre con fuerza, -¿Qué sucede? -La puerta está asegurada desde afuera- Dijo mirando la silla, -Sera mejor no abrirla, no sabemos que hay allí dentro. -Si, mejor déjalo, la última vez que tentamos al destino y forzamos una puerta- Miró a un lado, -Los infectados que estaban dentro mataron a Josh. -Supongo que tienen razón- Dijo aquel joven alejando su mano de la puerta, Alessa dio un suspiro de alivio y se relajó solo un poco, aquellos jóvenes se alejaron de aquella casa y ella espero a que se alejaran lo suficiente, intentó abrir la puerta, pero no podía hacerlo, aquella silla la bloqueaba bien, había pasado unas seis horas sentada en la oscuridad esperando a pesar de que ya era de día, volvió a asegurar la puerta -Aun no conozco bien los síntomas, algunas personas sangran por los orificios y otras convulsionan y de su boca sale espuma, algunas se transforman al poco tiempo y otras tardan más- Alessa cubrió su rostro y comenzó a llorar, -Las extraño tanto, solo quiero verlas al menos una última vez- En ese momento comenzó a escucharse pasos, como si alguien estuviera corriendo, -¿Un infectado?- Escuchó cómo entró a la casa y corría directamente a ella, quitó la silla y comenzó a forzar la puerta, la pequeña cerradura que Alessa había puesto no resistió rompiéndose, estaba asustada, allí afuera era de día y la podrían ver más fácil mente, Alessa cubrió sus ojos asustada, pero al poco tiempo sintió unas cálidas manos tomando las suyas, estaba sorprendida era Michael, quien estaba empapado en sudor, su respiración estaba agitada y parecía estar cansado, -¿Mich…- Antes de que pudiera decir algo, él la abrazó con fuerza -Vamos- Tomó la mano de Alessa Alessa intentó soltarse, -Yo podría estar inf… -¡No lo digas!- Tomó con más fuerza la mano de Alessa, -Hay una cabaña a las afueras, estaremos bien allí- Alessa no dijo nada, solo lo siguió, pero aún seguía insegura y asustada, -Los infectados suelen ser más activos de noche, en unas horas atardecerá así que tenemos que apresurarnos. -Michael. -¿Qué? -¿Donde está Catalina? -Ella decidió volver con los suyos. -¿Los suyos? -Parece ser que se sintió culpable y volvió con los demás- Michael frunció el seño, -Ella estaba con los caníbales, no importa a que casa fuéramos, ella dejaba una señal para ellos, tú tenías razón. -Pero creí que ella quería- Alessa recordó las palabras de Catalina, “Escapé del mismo infierno”, -Se refería a los caníbales- Miró a Michael, -Tenemos que volver por ella y… -¡Ya basta!, ¿¡Qué demonios te pasa!? -Ella estaba escapando de los caníbales, ella solo quería vivir. -No puedes ayudar a todo el mundo, no puedes estar para todos, déjala, decidió irse en el momento en que volví por ti. -¿Qué? -Le dije que volvería por ti, no le gusto la idea y simplemente se fue, no me importa, mientras tú estés a mi lado, no me importan los demás- Michael estaba furioso, -Ahora deja de hablar de ello. -Supongo que tiene sentido- Pensó Alessa, -Ella solo quería estar con él, que Michael decidiera volver por mi debió molestarla- Alessa lo miró, -Aunque algo no concuerda- Decidió mantenerse al margen de aquel tema, Michael parecía estar furioso e irritado, sabía que era mejor no volver a hablar de ello, -¿A dónde vamos? -Hay un lugar a las afueras de la ciudad, nos quedaremos allí unos días y luego nos reubicaremos. -¿Cómo lo sabes? -Ya lo vi y estuve allí- Habían caminado por un par de horas, en las que ambos se mantuvieron en silencio, Alessa solo miraba como Michael no soltaba su mano -Solo faltan unas horas- Pensó Alessa, -Suelen ser doce, en esas doce horas una personas se puede convertir, solo me faltan tres horas- Se habían adentrado a un bosque siguiendo un camino que la yerba había cubierto, pero en los árboles había ciertas marcas hechas por un objeto filoso, eso ayudó a Michael a encontrar el lugar, estaba atardeciendo y el sol comenzaba a ocultarse lentamente. -Llegamos- Dijo Michael, Alessa estaba sorprendida, era una cabaña de tres pisos, era enorme y muy bonita a pesar del tiempo que había pasado, ambos se acercaron a ella, él sacó la llave de su bolsillo y abrió la puerta, -Tomaremos la habitación de arriba, la que está cerca del ático. -Prefiero dormir sola- Tomó ambas manos con fuerza, -No quiero infectarte si algo sale mal, solo faltan tres horas. Él la miró, -Haz lo que quieras- Ella tomó su mochila y se dirigió al segundo piso.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR