BOSQUE

1377 Palabras
Alessa y Michael: Alessa comenzó a despertar, se desperezó e intentó sentarse en la cama, pero no logró moverse con libertad, como si algo se lo impidiera, sintió calidez, miró detrás de ella y vio a Michael abrazarla con fuerza mientras dormía -¿Michael?- Alessa se asustó al verlo y rápidamente intentó librarse de él, podía estar infectada y podría infectarlo a él, logró sentarse hasta que notó una pequeña luz en la ventana, era el sol, se dio cuenta que habían dormido toda la noche y el sol estaba saliendo, Alessa comenzó a llorar, aquello era una confirmación de que ella estaba bien, Michael comenzó a despertarse al sentir los movimientos de Alessa, en el momento en que recordó que ella podía estar infectada él se sentó rápidamente en la cama, la miró llorar -¿Alessa? Ella lo miró llorando, -Estoy bien. Michael sintió un cosquilleo en su pecho y su rostro, sintió como su visión se hacia borrosa, -Sabía que estarías bien- Murmuró, Alessa lo miró, miró como el comenzó a llorar, la abrazó con fuerza volviéndola a tumbar sobre la cama, en el momento en el que la miró, notó que estaba llorando, que era él quien estaba sobre ella, era él quien no la dejaba ir, ya no podía ocultarlo, al menos en ese momento, no podía ocultar lo que sentía. Al tenerla frente a frente, en una cama solo pensaba en una cosa, Alessa miró la esquina de la cama, -¿Por qué hay una soga allí? -La usaría solo si lo necesitaba- Contestó Michael -¿La usarías?- Alessa miró la habitación, -¿Dónde está tu arma? -No la traje. -¿¡No la trajiste!?, ¿Y si estaba infectada?, ¿Si intentaba atacarte mientras dormías? -Para eso es la soga. -¿Qué? -Si algo así sucedía, solo te ataba a la cama. -¿Y si te mordía? Michael se acercó al oído de Alessa, -No me molesta que seas tú quien muerda mi cuerpo- Ella lo miró avergonzada, hasta que de escuchó un sonido que ambos conocían, era el estómago de Alessa, -Ahora que lo recuerdo, no comimos nada desde ayer. -¿Tenemos algo para comer? -Puedo cazarlo, estamos en un bosque. -Puedo acompañarte y… -No, tu te quedas y cierras todo. -Pero… -No me gusta repetir las cosas- Michael se levantó y fue a la habitación de al lado, dónde estaba su arma. Suspiró, -Claro- Alessa se levantó y sintió una ligera brisa fresca, -Ahora que lo pienso, se acerca el invierno, debería buscar ropa abrigada aquí- Salió de la habitación y notó que Michael ya estaba preparado -Vuelvo en dos horas- Se detuvo, frunció el ceño y miró a Alessa, -Tal vez cuatro- Luego salió por la puerta cerrándola con llave -Cuatro horas es mucho tiempo- Ella caminó por la casa, intentando memorizarla, notó que había marcas en las paredes, marcas de cuadros, como si alguien los sacara, -Puede que este lugar estuviera en remodelación- Murmuró, subió por las escaleras y fue a las habitaciones, buscando ropa de invierno, había encontrado bastante, estaba feliz, hasta que escuchó un pequeño crujido de madera sobre ella, recordó que hay un pequeño tercer piso, el ático, por un momento mantuvo la mirada fija en el techo de la cabaña, su cuerpo se paralizó, su cabeza estaba en blanco y sus manos temblaban, -¿Qué hay allí arriba?- Se preguntó Alessa, es imposible que haya personas aquí, nos hubiesen atacado cuando dormíamos o al menos los pudimos haber sentido en algún momento de la noche, pero no había tiempo de pensar en ello, sea lo que sea, estaba en el ático, Michael tenía las llaves y la puerta estaba cerrada, no podría salir, él volvería en cuatro horas, era ella y esa cosa en la misma cabaña, -Tranquila, no es la primera vez- Se dijo Alessa, -Ya has estado encerrada más de una vez con un infectado, solo que no se si es uno- Respiró profundamente, tomó un gran cuchillo de la cocina y se dirigió al ático lentamente, podía escuchar uno que otro sonido, tenía que bajar la escotilla, extendió la mano y la bajó lentamente sin hacer ruido, subió las escaleras y podía ver unos sutiles movimientos, apretó el mango del cuchillo con fuerza y corrió hacia aquel ser dispuesta a matarlo, pero al momento de llegar y levantar el cuchillo, vio un gato que solo buscaba comida, ella se detuvo rápidamente cayendo al suelo y tumbando varias cajas, el gato saltó por la ventana hacia la rama de un árbol huyendo del lugar, Alessa lo miró sorprendida y luego comenzó a reír, estaba feliz de que solo fuera un gato, miró las cajas que había tirado para acomodarlas y notó que eran los cuadros que faltaban en la cabaña -Así que aquí están los cuadros- Murmuró Alessa, al levantar los y mirarlos notó una pequeña niña que le era familiar, -¿Dónde te he visto antes?- Se preguntó Alessa, al ver los demás cuadros lo comprendió, aquella foto era vieja, la niña había crecido, miró un cuadro familiar un largo rato, entre todos los adultos y jóvenes destacaba una joven muchacha, -Catalina- Susurró Alessa, muchos cuadros eran fotos de ella y sus hermanos o primos, Alessa comenzó a desconfiar de lo que le había dicho Michael, -Él dijo que ella volvió con los suyos, está cabaña le pertenece, nadie dejaría esto por los caníbales, ella quería ser libre- Recordó que al no tener noción de cuánto tiempo había pasado, ordenó todo rápidamente y bajó, no quería que Michael se diera cuenta Michael: Caminaba por el bosque buscando signos de animales cerca, logró ver excremento de un animal, -Parece que es de un venado- Pensó, escuchó varias ramas romperse, como si algo caminara hacia él, rápidamente levantó su rifle, pero aquellos pasos se detuvieron, era un venado, Michael rápidamente disparó, el venado era rápido por lo que la bala rozó la pata del animal, corría rápidamente, aunque no tanto con la herida, Michael lo siguió, estaba cerca de el, -Solo un poco más- Pensó, apuntó el arma a la cabeza del animal dispuesto a disparar, hasta que otro venado atacó al que Michael seguía, él se detuvo rápidamente admirando aquel escenario, no podía creerlo, el venado que lo estaba atacando tenía el cuerpo lleno de tumores, sus ojos eran blancos y de su boca emanaba espuma y de su nariz sangre, -Está infectado- Murmuró Michael, mientras observaba como aquel ser le arrancó un pedazo de carne al venado que él seguía, los gritos de agonía del animal eran callados poco a poco al devorar su cuello, comenzó a escuchar pisadas acercándose muy rápido, corrió alejándose de aquella escena, estaba cansado, pero quería ver qué sucedería una vez lejos uso la mira del rifle para observar al venado, las pisadas que había escuchado era una manada de venados infectados, todos fueron hacia el cuerpo del venado que era devorado para alimentarse, -¡Mierda!- Michael estaba furioso, tenía un venado sano ante él y lo perdió de un momento al otro, siguió buscando alguno que estuviera sano u otro animal Ya había pasado más de cuatro horas, y Michael aún no volvía, Alessa se acercó a la ventana, movió un poco las cortinas esperando verlo, pero no había nada, había pasado varias horas en las que ella se durmió esperándolo, al poco tiempo la puerta se abrió y Michael entró con varios conejos atados en una soga, -¿Ale…- Bajo la mirada y la vio, estaba durmiendo en el piso a un lado de la puerta, ella lo había estado esperando, Michael miró el paisaje y notó que estaba atardeciendo, -Debí tardar más de la cuenta- Dejó los conejos sobre la mesa y cargó a Alessa hasta la habitación, la recostó sobre la cama y la miró un largo tiempo, recordando todo lo que había visto en ese bosque, besó la frente de Alessa, -No saldrás por un largo tiempo, no dejaré que esas cosas te dañen- Luego bajó Mientras Michael despellejaba a los conejos, miraba por la ventana de vez en cuando, aquel bosque era extraño, sabía que era peligroso, un peligro que no dejaría que llegara a Alessa
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