-Alex- -¡No puedes seguir así!- no dije nada mientras Adrián se alejaba de mi furioso, llevaba la taza de sopa en la mano intacta, aún no quería comer nada- ¡Alex, no puedes vivir sólo de suero endovenoso!- lo miré sin reacción. -Estoy bien, Adrián, déjame sola. -¡No!- fruncí el ceño- ¿Qué no ves? Estoy aquí porque Anthoy me llamó asustado, no puedes seguir así y pretender que estás apta para cuidar de él- eso me hizo pestañear y una sensación de angustia atravesó mi cuerpo con el terror de que lo apartara de mi. -¡No puedes llevarte a Tony!- grite sollozando en una crisis- ¡No me dejes sin él, Adrián, te lo suplico, por favor!- caminó hasta mí y tomó mis manos entre las suyas. No estaba molesto, en cambio sus ojos ámbar iguales a los míos mostraban preocupación. -¡No quiero quitártel

