-Alex- La lasagna llegó y olía fantástico. Nico se acomodó junto a mi y a coro los tres le dimos las gracias al señor Marcello quien con ánimo atendía mesas a la par de sus nueras y nietos. Era un lindo sitio y entendía el apego de los comensales a un lugar tan cálido. -Hoy no hice mucho realmente- lo miré sin entender. -Pero dijiste que estarías ocupado todo el día- le recordé con sorna mirándolo precavida. -Sí, quiero decir, acompañé a mis padres todo el día, básicamente mi hermana se dio un día libre con sus amigas y no me pareció adecuado dejarlos más preocupados de lo que ya estaban- mastiqué mientras le escuchaba hablar, la comida no engañó, sabía justo como olía. Antes de que dijera nada, Tony habló. -¿Cómo está ella?- me sorprendió ver el interés de mi hermano en la salud de m

