Después que todo terminó observé a Natalie, no como la niña tonta engendra, sino como la mujer destrozada que estaba frente a mí, en ese momento supe que las cosas habían cambiado, me había vengado de todo lo que me habían hecho. Pero eso no quería decir que nuestra relación se arreglará, aunque tampoco la dejaría hacer lo que se le viniera en gana, ya que para bien o para mal era mi esposa y la madre de mi hijo— ¡vamos! *** Me dejé guiar por João y ¿qué no podía hacer? Nada, ya no sabía qué pasaría conmigo, pensé que me iba a dejar tirada en la calle, pero no, me hizo subir al asiento de copiloto de su camioneta, luego le quitó las llaves al chofer y manejó. Esta era la primera vez que estábamos solos en un espacio tan pequeño, aunque se sentía un abismo entre él y yo, era como si hubié

