El consejo de Hanna no me había ayudado nada, más bien me había dejado confundido, no sabía qué hacer ahora. Joder, yo tenía mi decisión tomada, la enviaría al campo y allá permanecería por lo menos un año o dos, hasta que yo decidiera que hacer con ella, por un lado, quería alejarla y por otro quería ver si realmente ella era capaz de darle un giro a su vida como lo hizo Hanna. Me gustaría verla, resurgir, luchar, pelear, enfrentarme, ganarse su lugar y quizás hasta darle una oportunidad a este matrimonio, pero no confiaba en ella, todo se resumía a una cosa, ¡la traición! Si bien ella no era culpable de nada de lo que había sucedido y le había tocado enfrentar las consecuencias de sus actos en contra de su voluntad. La realidad era que con la misma fuerza que hizo todo eso había destrui

