Después de algunas horas trajeron a mi hijo y me costó mucho dejar que todos lo cargaron, pero entendía que era parte de la experiencia, así que me acerqué a la cama de Natalie y me quedé de pie observando la escena como lo hacía ella. Se supone que nosotros éramos los protagonistas del momento, pero a nuestras familias no le importó robarse a nuestro hijo, yo no veía la hora en que todo se largara, moría de ganas por echarlos, pero no podía hacerlo, así que después de soportar dos largas horas de intromisión. Los despedí de forma sutil diciendo que Natalie debía descansar, eso los hizo tomar conciencia y dejarnos solos, aunque este no era un momento familiar como cualquier otro, así que tomé a mi hijo en los brazos y me senté en el sofá a consentirlo y observarlo. Era tan indefenso, tan

