Minerva Mi cabeza sigue dando vueltas. No más del dolor que sentía anteriormente. Sigue dando vueltas por la respuesta de mi destino y la preocupación por lo que le pueda pasar a José. Los guardias me llevaron primero al baño para limpiarme la sangre de las manos y la cara, luego a la habitación de Roco, que es donde me encuentro actualmente. Su habitación no tiene baño privado como la de Ariana. Si fuera así, me habría bañado para quitarme el olor a muerto. Ese mero lavado que me permitieron no fue suficiente. Lo peor es que la habitación huele a Roco y, aunque está muerto, su presencia autoritaria aún perdura en el aire, acechando en el lugar. Puedo olerlo en el aire, y la esencia de su sangre aún se adhiere a mí. En realidad, nunca he estado aquí dent

