Recién habíamos llegado a la casa de Tyler, y vimos un tipo de trasteo allí. Parecía que alguien se iba vivir aquí y la respuesta iba a llegar de una vez. Eran la cosas de mi primo. Al parecer el se venía a vivir a este casa, lo cual molesto un poco a su cuñado. El se veía molesto subió al segundo piso de la casa.
No me dijo nada, yo no entendía muy bien la relación entre ellos, ni quería meterme en eso. Me abstuve de involucrarme y solo en senté en la sala esperando que el llegara mi primo, pero en vez de él. Fue Gabriela la hermana de Tyler, la cual se parecía mucho a él. Era como una versión femenina. Apoye era más baja. Yo me quedé en silencio cunado la ví llegar a ese sitio, pero ella decidió sentarse a mi lado y comenzó a hablar conmigo.
—Hola, como haz estado.
—Eh...bien...
—Solo quería hablarte de lo que pasó. Bueno, yo y tu primo nos casaremos, en unos meses, pero a mí hermano no le gusta la idea, no me agrada mucho eso. Son celos de hermano, se siente desplazado. Ya que lo más probable es que en algún momento yo me vaya de aquí.
Este chico era muy inmaduro, a pesar de su edad se comportaba como un niño, no lo entendía. Quise hablar, pero ella me interrumpió antes de decir algo.
—Con respecto a este lugar. Yo no me puedo ir de esta municipio.
Decidí interrumpirla, me pareció que era un poco difícil para ella hablar de eso.
—No te preocupes, mi primo me explico más o menos lo que sucede aquí. No te tienes que esforzarte
—El no te dijo todo—agrego ella—Las habitantes aquí usualmente olvidan a las personas que alguna vez conocieron, no sabemos que lo causa, pero yo soy la única que se eso. Ni mi hermano puede recordarlo, ese es el motivo por el cual no puedo irme de este lugar.
Todo parecía un cuento de fantasía, pero podía tener razón. Ellos vivían alejados del resto, y con lo que vivió Tyler hace unos años no podía dudar.
Tan solo me senté un poco confundida esperando que ella me contara un poco más de la historia.
[...]
El tiempo se fue rápido y llegó el día en que tenía que ir a la escuela, mi primo me había conseguido un uniforme. Era azul oscuro, era un saco, una camisa, una corbata y unos pantalones, todos de mi talla. Lastimosamente para mí, me quedaba bien.
Tuve que arreglar mi cabello un poco, a pesar de ser corto como el de un chico debi ir peinado, me miraba al espejo y no reconocía a la persona que estaba al frente de mi.
Mi piel morena y mis ojos negros, parecían de otra persona, tal vez ella tenía razón este lugar era extraño. Yo quería que no me sucediera lo mismo que ala gente de acá. Yo no quería olvidar nada de lo que viví en este lugar.
Mientras me miraba y no dejaba de pensar en lo que podía pasar. Tyler toco la puerta.
Toc...toc..
—Pasa...
—Eh.....Rey, vámonos llegaremos tarde si nos demoramos tanto.
El ya estaba arreglado, traía su uniforme completo, además llevaba un maletín rojo y un cuaderno.
—Eh...no se que harán conmigo, pero bueno.
—Yo creo que te hagan un examen para saber tu nivel educativo y así te asignaran a un salón.
Yo no quería ir a esa escuela, después de ese incidente con Tyler en el baño, era un poco vergonzoso, además no entendía al insistencia para que me llevarán a esa escuela. Era algo molesto, pero no podía hacer nada, solo seguir la órdenes.
[...]
Tyler y yo salimos temprano de la casa, en medio de una oscuridad, porque eran casi las cinco y media. Nos llevamos dos linternas para iluminar nuestro camino.
La salida a este hora era un poco aterradora, me preocupaba un poco que a él y a su hermana, los fueran exiliado de el resto del municipio. Lo cual era raro, pero aqui nadie podía protestar por lo que veía.
El caminamos por ese sendero y faltaba mucho para llegar, pero lo peor es que ayer había llovido un poco y el lugar estaba algo encharcado. Tyler me ayudó a pasar, él ya estaba acostumbrado a vivir una situación así.
Cuando por fin cruzamos el camino, nos vimos a varios estudiantes en este lugar. Todos al igual que nosotros iban a la escuela. Esto me traía recuerdos de la ciudad. Era casi los mismos que aquí. Solo que allá había muchos vehículos y formas de ir hasta la escuela, aquí la mejor opción era llegar caminando como si nada.
Las casas eran tipo colonial, las habituales tejas naranjas y estructuras pintadas de blanco y puertas de todos los colores. Solo las más nuevas tenían un estilo más actual con colores diferentes como quisieran ser un poco más llamativas a las demás.
[...]
Tal vez pasamos una hora en el trayecto de la casa de Tyler a esta escuela. Que parecía más un convento, por la forma tan cerrada de algunas personas, las faldas de las chicas eran más abajo de la rodilla y no se permitían vestir de forma muy extravagantes. Los hombres estaban en un salón y las mujeres en otro. Me dejó un poco preocupada ese tema tendría que estar entre chicos desde ahora.
Tyler me llevo hasta la oficina donde me ayudarían en este proceso para que asignaran a un grupo. El se despidió con la mano y se fue.
Estaba al frente de la puerta un poco tímida y sin la mínima idea de que hacer. Toque la puerta y alguien me hablo.
—Pase..
Yo entre a esa oficina y Vi a aquel hombre de ayer. Del cual le huyó Tyler.
—Ah...eres tú...el amiguito de ese chico. Dicen que tú vives allí con el y su hermana Gabriela la loca, solo te puedo recomendar que te abstengas de buscar problema y seguirle los pasos a él.....
Sentí que el me estaba amenazando, y empecé a hablar de Tyler.
—Hablando de eso, ¿Porque no hacen nada por Tyler? A él lo molestan y le hacen la vida imposible aquí. No tienen nadie que ponga el orden.
El se mantuvo serio y me respondió de forma respetuosa.
—Es algo en lo cual no podemos intervenir. Usted es nuevo y no sabe nada, eso es parte del castigo que se le impuso a él.
Parecía un robo diciendo eso, al ver su punto de vista. No quise hablar más con esa persona y solo pregunte por mi salón.
—Entonces, ¿a qué salón me enviaran?.
El alzo la mirada un poco y me respondió.
—Usted hará un examen y se le asignara un grado al cual va a pertenecer desde ahora. En el salón de refuerzo. Ese lugar tiene un letrero, no creo que usted se pierda y no pueda encontrarlo. Eso es todo. Puede retirarse.
El me miró como si yo fuera una cucaracha y no dijo nada más.
Yo me levanté de esa silla y me fui a buscar el dichoso salón.
[...]
Los pasillos en este lugar eran solitarios se veía la disciplina que tenían en este escuela, pero esto era realmente aburrido. Está parte estaba pintada de blanco con algunos anuncios coloridos de las actividades que se realizarían en los próximos días. Estábamos en julio, a días de que terminara el mes, y llegábamos a agosto, en algunas ciudades se había perdido las tradiciones, pero aquí no. En unos días se haría un concurso de comentas y la mejor ganaría un premio.
Ese el anuncio que más me llamo la atención, fue algo bastante llamativo, hasta quise participar. Cuando menso me di cuenta llegue a ese salón. La puerta era de madera con un cerradura metálica.
Allí habían varios estudiantes en diferentes lugares del salón. Todos empezaron hacían exámenes o cosas así por el estilo, frente a ellos varios profesores, con sus respectivas mesas. Me llamaba la atención que eran todos hombres.
Cuando llegue a él único lugar vacío vi una silla vacía y una profesora de edad, con gafas negras, cabello castaño, y gorda. Tenía en su escritorio un montón de libros. Yo me senté frente a ella.
—Eh...yo soy rey, me mandaron a este lugar.
—Mmmm, ya veo, entonces tú eres el nuevo, tu tienes que resolver estás preguntas, son doscientas cincuenta. Tienes tres horas para responderlas.
Yo mire las cartilla la hoja donde estaban todas las preguntas. Todo ya lo había visto en mi colegio, así que no tenía ningún problema ahora resolver todo en menos de dos horas. Frente a ella empecé a responderla una por una. Jamás mire a la profesora. Solo me concentre en las preguntas.
[...]
Pasaron casi dos horas y ya había terminado todo. Ya me sentía cansada de tanto pasar hojas y me empezó a doler la cabeza por las preguntas de matemáticas. Trate mantenerme tranquila me faltaban unas diez más o menos.
Mire a mi alrededor y los otros estudiantes que estaban hace un rato ya se habían ido, y los profesores que estaban con ellos también.
Pensé en resolver esas últimas preguntas a la suerte. La profesora que estaba al frente mío. Estás ocupada calificando algo. Yo no le quise decir nada, se veía muy ocupada. Solo me enfoque en mi examen.
De pronto alguien abrió la puerta, era ese mismo hombre que me mandó a este lugar. Tenía un montón de papeles, no se que tanto hacían en lugar como este. Yo estaba tranquila, seguí enfocándome en mi exámenes. Pude ver cómo se acerco a ella y empezaron una conversación.
—Hubo un problema con tu estudiante favorito, necesito que vayas a verlo. Yo me quedo aquí con el nuevo estudiante.
La mujer no dijo nada, se quedó en silencio y obedeció, camino lentamente y salió de este salón.
Yo quedé terminando mi examen, pero el me empezó a hablar.
—Asi que fue usted el que golpeó a los cuatro estudiantes.
Obviamente yo no sé lo iba a confirmar, le contesté de la forma mar relajada posible.
—No se de qué habla usted, pero yo estoy haciendo buen examen, no me distraiga.
—Estas apunto de terminar, y solo son dos preguntas. Además tu amigo en este momento se está haciendo una investigación sobre lo que pasó el día que llegaste y solo tu cumples con las características de la persona que estamos buscando.
El siguió molestando con ese tema. Yo no quería hablar de eso, pero está persona en esta estaba insistiendo. Quería irme de este lugar lo antes posible, en un simple impulso pude verlo a los ojos y hacer un contacto visual con el.
Se veía serio, no estaba jugando, ni tratando de buscar alguna debilidad en mi. Parece que estaba dispuesto a todo estás vez, pero yo me mantenía tranquila. Sabia que por la pintura que tenía encima en ese momento en que ocurrió eso y lo rápido que sucedió todo. No tenía las suficiente pruebas para demostrar que era yo.