Amistad

1797 Palabras
Después de disculparme con Tyler quedamos en volver a salir hacia la feria, pero con objetivos claro íbamos a distraernos y evitaríamos problemas, aunque no era una cita. Solo una salida de amigos. Yo estaba tranquila, ya que el me había dejado las cosas claras y no iba a ser tan tonta para enamorarme de él, o ese momento pensé. Nos fuimos en la tarde a ver con más tranquilidad hacía las casetas dónde se realizaban diferentes actividades. Fuimos a la típica caseta dónde se practicaba tiró al blanco con una pistola de juguete. Solo teníamos que darle a unos vasos rojos y blancos que había allí. Los premios eran ositos y juguete para regalar. Yo dudaba que fuera tan fácil. Ya que había uno que otro truco en sitios como estos. Tyler se ofreció a darle primero. Recibió la pistola y empezó a dispararle a los vasos. Hasta que le dio a cada uno de ellos y todos se derrumbaron de un momento a otro, me sorprendió, tenía una gran puntería. De un solo tiro tumbó los vasos. Se ganó un osito, tal vez se lo regalaría a su hermana. No le dije nada, yo iba a ganar mi propio premio. Cuando me tocó a mí, no me gusto mucho, ahora tenía que superarlo. No quería verme débil. Tome la pistola y le apunte a unos de los vasos del medio. Fue un poco frustrante para mí. Yo debía estar tranquila por un rato y dispararle a el vaso, para mí mala suerte llevaron esos cuatro locos. Uno de ellos se paró a mi lado y decidí no disparar. Tenía una gorra roja y una mascara de payaso. Era el disfraz representativo. Habían muchos que se vistieron igual que el por algún motivo. —Tyler y su amigo….rojito, te dije que no te quería ver por estos lugares, ¿Por qué insistes en esto. Seguro sigue molestando a Lucia, no me dejas otra alternativa que volver a humillarte públicamente. El trato de pegarle en la cara a Tyler, pero yo lo evite. Puse mi mano cerca al frente de el. Así evite que le diera en el rostro. Esa persona se enojo y trato de golpearme a mi. Yo me pude quitar y el se quedó un poco confundido. —¡Quédate quieto! El resto de sus amigos vino ayudarlo, iba a ser otra pelea, pero los adultos se quedaron mirándonos. Y ellos decidieron no hacer nada por miedo a que les llamaran la atención por eso. Tyler se acerco a mi me tocó el hombro. —Nos salvamos de esto, pero en la escuela nos seguirán molestando, debemos evitarlos. Me sentí mal por Tyler, el debía soportar esta situación casi que a diario, y nadie lo ayudaba. Quise que el se tranquilizara un poco y le hable. —Tyler vamos a los carritos chocones… —Ah…si…. Obviamente tenía otras intenciones, yo era un poco odiosa me gustaba los carros. El me siguió como si nada, no estaba feliz, solo lo hacía para no hacerme sentir mal. […] Cuando llegamos a los carritos chocones habían como 10 carritos de varios colores, y cuatro personas montadas en ellos conmigo y Tyler éramos seis. Los dos nos montamos a los carritos sentía una gran ansia en moverme y empezar a hacer todo tipo de movimientos. Yo tenía el carro de color rojo y mi amigo el axul. Cuando por fin nos pudimos mover yo empecé a chocar a Tyler con toda la mala intención. El se empezó va reír y me empezó a seguir para cobrar venganza yo me aleje lo más que pude. Hasta que por fin me alcanzó y me chocó, reímos un poco, y cerca a nosotros estaba Lucia, ella había chocado con otra persona. Tyler se quedó algo sorprendido, y yo lo volvía a chocar para que se olvidara de ella un poco. El se concentro un poco en mi, y seguimos jugando en los carritos, pero mientras nosotros seguíamos allí. Ella me choco a mi. —Lo siento… Tyler, ni se molestó, y la choco también, y se nos unieron las otras personas que estaban con ellas. Todas eran chicas de su edad. Empezamos a jugar entre nosotros mientras pasaba el tiempo. […] Pasamos como media hora allí jugando. Hasta que se nos acabó el tiempo y decidimos ir hasta otro lugar a pasar el tiempo. Tyler y Lucia se despidieron con la mirada. Fue un poco triste ninguno de los dos se quería alejarse del otro, pero no podían estar mucho tiempo juntos. Estábamos cerca a un lugar donde se hacían dulces de azúcar yo compro dos, uno para el y otro para mí. El se veía feliz por eso. Lo entendía y decidí ayudarlo a acercarse un poco más a ella. Comencé a hablarle de algunas cosas. —Eh…podemos seguirlas hasta donde ellas se dirigen. Y podrán hablar. —Ah…eso…bueno, no puedo, todos se darían cuenta. Los adultos son los únicos que saben lo que pasó. Debo evitar que me ven mucho tiempo con ella. Es eso solamente, no te preocupes. El se veía un poco serio cuando yo le dije eso. Solo se comió su dulce de azúcar cuando nos alejamos un poco de ellas. , […] Caminamos lejos de ellas, y nos fuimos a probar la fuerza en el usual jueguito dónde con un martillo podíamos darle a un tipo de campana y bajar un osito, me parecío un poco más para parejas y no quise ir hasta allá, pero el insistió. —Vamos, solo quisiera saber que fuerte eres. Esas palabras me hicieron sentir algo incómoda, solo seguí caminando como si nada. Hacía el lugar donde estaba ese juego. Era el típico juego donde había un metro dónde se media la fuerza. Este era de color amarillo y rojo en los números rojos. Había un hombre algo barbudo en el juego, el nos miró de arriba abajo, y sobre todo a mi por mi aspecto físico. Yo me veía aún muy femenina. Mi ropa y cabello eran los que me hacían ver un como chico, pero mis brazos y mis rasgos físicos eran de una mujer. Me preocupaba que alguien lo notara y más en este juego. Tyler tomo el martillo como si nada y empezó a hacer maromas con el. Al parecer era de juguete y toda la fuerza dependía de la persona. No sé si así era en todos los juegos de esta modalidad i solo en este. El tomo un poco de impulso y golpeo la campana. Lastimosamente llego solo hasta la mitad del metro. Se tomó la cabeza de una forma un poco pensativo. Tal vez no pensó que sería tan débil. —Lo siento rey no soy tan fuerte como pensé…creo que debería hacer más ejercicio, la próxima vez me llevaré ese premió. No te preocupes, yo entrenare El sonrió un poco mientras lo decía yo lo tome de la cabeza y empezamos a perder un poco el tiempo, pero el hombre que estaba encargado de ese puesto, no se quedó callado. Se dirigió a mi. —¿Usted no va a hacer algún intento?. La risa se me quito un momento. El tenía dudas sobre mi. Yo me agache un poco y tome el martillo. Tyler me miraba algo nervioso, a pesar de la edad que tenía. Yo debía mostrar cierta fuerza, para que esa persona no dudara de mi. Mire la campana y tomo cierto impulso. Golpeé la campana y por suerte subió cerca a la Tyler, no era tan débil como pensé, pero de todas maneras tenía que tener algo de cuidado. Tyler me tocó la cabeza un poco, los dos nos sentimos más tranquilos, pero de la nada un hombre se acerco a nosotros. El tenía una especie de traje y gafas negras, un cabello rubio y una barba en forma de candado. Alto y algo acuerpado, tía vez unos cincuenta o cuarenta años, traía un cigarro en la mano, además tenía un reloj de marca. A mí me llamo un poco la atención. —¿Sucede algo?—dijo con una voz bastante gruesa y impotente. —No pasa nada—respondió el encargado del juego. Sin embargo, Tyler se veía muy asustado por lo que pasó. Le temblaban las manos. Me tomo del brazo para que nos fuéramos de allí. Yo no me opuse, lo seguí sin mirar atrás, lentamente como su fuera algo que se nos ocurrió de la nada. Debíamos hacer como si no hubiera pasado nada. Que todo fuera natural, y que el hombre no sospechara que nos íbamos por el. Empecé a notar que era raro que hiciéramos eso, yo parecía una chico, y para algunos fue extraño, pero no lo iba a soltar, se encontraba muy mal en ese momento. […] Lentamente nos fuimos de ese lugar, aún un sitio un poco más alejado de aquel hombre hasta que el se tranquilizara un poco. Seguimos caminando, pero decidimos irnos de la zona de las ferias. Nos dirigimos hacía su casa. Hasta que llegamos a la salida de la zona más poblada de esta parte de este municipio. Cerca a unos árboles de manzana. El estaba aún nervioso y comenzó a explicarme lo que pasó, ya que nadie podía escucharnos. —Ese hombre, es peligroso…debemos evitarlos a todas costa, cuando lo veas solo poco a poco aléjate de el, por suerte no le dio la gana de perseguirnos, el trabajo también en la escuela. Trate de seguirle la conversación y empecé a hablar. —No te preocupes, yo lo evitaré solo cálmate, volvamos a casa… mañana tengo que ir a mi primer día de clases a esa escuela. Bueno ¿y tú porque no fuiste hoy?. —Me suspendieron por entrar al baño de la chicas con un amigo. Me dio algo de risa. El se refería a mi, el también tuvo la culpa, no debía obligarme a entrar a ese lugar con el. Aunque la mayoría de la culpa fue de los que hicieron esa entrada secreta. Lo ví un poco más calmado y dispuesto a seguir. —Bueno, regresemos a casa, tu hermana nos debe estar esperando… vámonos… El se recompuso un poco y empezó a caminar conmigo en esa zona boscosa dónde vivía el. Solo nos molestábamos mutuamente, era algo gracioso el castigo que le dieron por una situación que se genero por otra persona. Tan solo podíamos reír sobre eso. Tanto Tyler como yo, nos habíamos hecho un poco más cercano, después de esos pocos días en que despartíamos juntos, nos teníamos mucha confianza. En ese momento me empecé a sentir que debía distanciarme un poco de el. Ya que estábamos muy cerca y eso era malo, muchas cosas podrían ocurrir. Los dos seguimos nuestro camino hacia su casa.
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