CAPÍTULO XXX

1572 Palabras

— ¿El señor de cabello rojizo y bigote largo?. — Massismo Rossi. — tomó una dona y la llevó a su boca. Un nuevo día daba inicio y lo mejor que podía existir de cada mañana, era el desayuno. Después de enviar a alguien del restaurante por ropa más cómoda y darle una propina, que era más de la mitad de mi sueldo, habíamos bajado al restaurante del hotel a comer algo y de paso, a disculparnos con algunos de los invitados del evento de la noche anterior. Era costumbre según Andrew, que los invitados también se quedarán a un desayuno especial de parte de la fundación, como una forma de agradecimiento por asistir al evento. No todos se quedaban, puesto que sus propios negocios los obligaban a marcharse nomás la gala y cena de caridad, terminaran, pero la mayoría decidía esperar hasta el día s

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