ACTUALIDAD —¿Te sientes bien?. Le di la espalda, dejando el vaso vacío en el lavatrastos. —¿no debería estarlo?. —inquerí molesto. Por el reflejo de la puerta de la alacena vi como arrugó su ceño y formó una mueca. Esa era ella, haciendo pataletas cada vez que algo no le agradaba o formando pucheros cuando quería encontrar una explicación a algo y simplemente no la hallaba. Cruzó su brazos. —¿Seguro? Pareces molesto. —¿Debería estar molesto? —¡Ay, por todos los cielos, Andrew! ¡Eres imposible!. Su comentario me hizo dar la vuelta para mirarla de lleno a los ojos. ¡Carajo, sí, estaba molesto! ¡¿No podía?! Sé que no debía, pero verla últimamente tan cerca de David me molestaba un poco, y no hubiera sido así, pero esta semana habían estado casi pegados, en especial desde

