Beth: Optaría por ignorarlo, y vería por cuenta tiempo funcionaria aquello, mientras tanto había prioridades por estos lados, frente a nosotros, estaba la carta que nos daría unas noticias que podían ser desalentadoras y desgarradoras o un motivo de celebración al cien por ciento. –Estoy demasiado ansioso –declaro él. –Lo noto, –dije– yo también lo estoy –reconocí. –¿Y si es malo? –pregunto. –No lo será –inste. –¿Cómo lo sabes? –interrogo más ansioso, –Pues no lo sabré mientras no abras la estúpida carta –apunte a la carta que reposaba entre nosotros, encima de la mesa. Yacob hizo ademan de abrirla, la tomo entre sus manos temblorosas, y con sus dedos parecía que iba a por fin abrirla, pero en el último momento se arrepintió y dejo la carta de nuevo sobre la mesa. –No, no puedo –d

