mayoría; de esa manera les inculcaría a como diese lugar a todos, la necesidad de un cambio completamente radical. Necesitaban a un salvador y ese sin duda alguna, sería él. Las cagadas continuas del presidente, a quien todo se le salía de las manos, alimentaban más su codicia. En su mente, enferma de poder y de ambición, no había otra meta que no fuese esa y se había jurado, emulando al libertador; no dar descanso a nada y luchar contra todo,con tal de lograr su cometido. Hasta a la naturaleza retaba ese hombre infernal. Por esa razón, poco después de su arribo, las aguas arrasarían con todo un pueblo; matando a mucha gente, como recordatorio divino que con Dios no se juega. Otro combustible que comenzó a avivar aquella pequeña llama,la cual, con el devenir de los tiempos se transformab
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