presionado por la alta dirigencia del partido por una parte; y por otra parte, tratando con ese “regalito”, de disimular un poco el desastre que había hecho. Quería tapar la mierda con un poquito de tierra,como los gatos. Los motivos de su insistente rechazo acerca dela elección de gobernadores, y por ende de los alcaldes,sería, según sus propias palabras;porque consideraba eso comouna locura, un peligro. No sólo porque sentía que se le restaba un alto grado de protagonismo al presidente, quien ya no lograríacomplacer a sus amistades más cercanas, para pagar algún favor, o favorecer a algún familiar mandándolos a gobernar aquí y allá, sino por algo también muy significativo; porque podían salir elegidosgobernantes, tanto regionales como locales, de un partido inverso. Tendrían que correr e

