Emma. Pasaron tres días desde que Christian salió de viaje, constantemente estábamos en comunicación, lo extrañaba tanto, tenía tantas ganas de verlo y abrazarlo, necesitaba tanto su calor, sentir su cuerpo junto al mío. Me encontraba en la recepción del hotel verificando algunas habitaciones libres cuando sentí que alguien cubrió mis ojos con sus manos, una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro cuando percibí el delicioso aroma del perfume de Christian. —Hermosa dama, te extrañe tanto— me susurro al oído. —Mi amor, me alegra que estés aquí — gire mi rostro para quedar frente a él y darle un beso en los labios —¿Qué tal el viaje? —Pues... —torció un poco la boca — No fue un viaje de vacaciones, así que no lo disfrute tanto. —Te extrañe tanto, Christian— me puse de puntitas y lo abrac

