Alexander Gil. Alexander Gil. Miedo. Mucho miedo diría yo. Viajar para mí nunca había sido un placer, al contrario, siempre había sido una tortura. Ver como estábamos tan alto, tan arriba, me daba miedo, sin duda me daba mucho miedo, siempre fui de las personas que iban en medio, nunca en la ventanilla. Y supongo que eso no lo entendía Sofía, en cualquier momento me podría miar. Me daba pánico ver como todos reían, como todos hablaban, mientras yo me cagaba del miedo, esto era vergonzoso. — Cámbiame de lugar— le hablo a Sofí, pero ella solo sigue leyendo en su teléfono—, Sofía Sanz, te estoy hablando, me voy a hacer pipí. Sigue ignorándome, le quito el teléfono de las manos y ella me observa con molestia, pero cuando capta la indirecta, suelta una carcajada. Yo no le veo nada de dive

