Holland traga saliva y baja la cabeza mientras que se acerca hacia egan. Él mismo se remueve incómodo en cuánto por supuesto siente su presencia y por sobre todas las cosas aquel olor a menta que lo hace dar una gran bocanada para poder ingresar el aire poco a poco a sus pulmones. Parecía completamente una locura absolutamente completa que ella fuera la responsable de poder darle de vuelta el respirar y por sobre todas las cosas de traerlo a la realidad, cuándo también había sido la culpable de quitarle ese aire. Pero ahora mismo el castaño no se preocupaba y menos que menos pensaba en aquello porque en lo único que podía concentrarse era en los ojos de ella observándolo de aquella manera perspicaz. Holland seguía absolutamente quieta y de pie con toda aquella información en su mente q

