NARRA VALENTINA. Corté la llamada, tenía muchas ganas de romperme. De llorar por largo periodo de tiempo pero no podía permitirme aquello. Sé que mi decisión le había causado dolor, y eso me dolía a mí también, jamás hubiera querido ser yo la causante de su sufrimiento pero lo era. Sentía haber tomado esta decisión, pero lo hacía por ella. Y por su felicidad. Miré hacia la mochila, tenía las armas, la granada y mi plan inicial era entrar disparando, matando a todo lo que se me atravesará en el camino. Así hacerme camino hasta llegar al Alacrán y matarlo también, claro que era algo muy estúpido, ya que este lugar estaba lleno de hombres y seguridad. Jamás llegaría al Alacrán, pero no seria yo quien le confiese eso a mi espíritu. La realidad era que estaba cansada de matar, cansada de

