Capítulo 3: Tyler, el bartender.

1141 Palabras
—No quiero hacer ésto. —confesé para Kelly apenas subí a su automóvil. Ella iba de vestido n***o, algo corto y transparente, la música del automóvil a todo volumen y aquel peculiar olor que me hizo entender rápidamente que ella ya habría comenzado a beber. —¡No seas así, Tara, por Dios, debes vivir! —pidió a gritos. —Mira cómo estás, —la acusé. —Ya estás bebida, el automóvil entero huele a alcohol, si nos detiene la policía estaremos en serios, serios problemas. —reclamé. Ella solo subió al máximo la radio, bajando los vidrios y acelerando hasta arrancar rápidamente. —¡Tienes que vivir, Tara Davis, vivir de verdad! —gritó sin más. No pude evitar reír ante aquel acto, terminando por observarla de reojo mientras intentaba bajar mi vestido más allá de mi rodilla; sintiendo finalmente como Kelly golpeaba mi mano levemente, intentando subir aquel mismo vestido que yo simplemente quería llevar más abajo. —¡Te ves bien así! —gritó llevando sus manos de regreso sobre el volante. Pasados los minutos, y una autopista superada, terminó por estacionar frente aquel bar. Estaba repleto de personas entrando y saliendo de él, haciendo suspirar con cansancio al saber que aquella noche sería lo suficientemente larga y tediosa. —Si ibas a llevar esa cara no hubieses venido. —reclamó apenas bajamos del automóvil. —¡Al menos finge alegría! —pidió. —Sonaste cómo mi madre. —confesé riendo. —Soy una versión de tu madre, pero más divertida y sexy. —corrigió al arreglar su pecho. —Ahora vamos, hoy encontraré un chico para ti. Lo mereces. —pidió. —No hagas ésto, Kelly. Prometiste comportarte, iré primero a ver si están solicitando empleados. —recordé. Ella resopló, caminando firme sin siquiera pensar en esperar un lugar en la fila y adelantándose hasta llegar a la puerta, lugar donde el vigilante la reconocería rápidamente. —Señorita Monroe. —avisó sonriente apenas le vió; haciéndose a un lado y dejando el paso para dejarnos entrar. —Veo que esta vez trae compañía. —dijo observándome. —Es mi amiga Tara, ¡vino a buscar un novio sexy! —gritó sin más. —¡Kelly! —reclamé mirándola mientras intentaba no atacarla físicamente. Ella solo rió golpeando el hombro de aquel vigilante. —Es broma, es broma. Es muy obstinada cómo para llevar un novio sexy. —confesó. Así mismo, entre risas y risas, Kelly me tomó de la mano, caminando dentro de aquel bar mientras la atención entera se iba sobre nosotros. —Odio usar vestido. —reclamé sin más. —¡Por Dios deja de quejarte! ¡Te ves muy bien, todos lo notan, ve como te observan! —gritó entre el ruido de la música. Suspiré. —¡Creo que están viendo otra cosa! —dije observando su pecho semidesnudo. Ella solo rió una vez más. —¡Tyler, dos tragos! —pidió apenas se acercó a la barra. —¡Monroe, estás aquí como siempre! —avisó con alegría apenas le vió, inmediatamente noté el brillo en sus ojos. Veía a Kelly como si de una obra se tratara. —¡Ya voy por los tragos! Reí apenas le ví marchar. —¡Ese chico muere por ti! —avisé. —¡Y no está nada mal! —aclaré. Ella rió acercándose a mi oído mientras observaba a un hombre sentado en la oscuridad de aquel bar. —¡Todos mueren por mi, Tata! ¡Pero solo algunos pueden llegar a mi nivel! —gritó intentando alejarse hacia aquel hombre. Inmediatamente la tomé del brazo deteniendo su paso. —¿¡Qué demonios crees que vas a hacer!? ¡No me dejarás sola aquí! —grité. —¡Espera los tragos con Tyler, ya vendré! —gritó arreglando su lápiz labial y alejándose de allí. Sabía que eso iba a pasar. Me senté frente a la barra, recostando mis brazos allí con cansancio, observando cómo Tyler, el bartender, se acercaba hacia mi. Si felicidad rápidamente se esfumó cuando notó que ella ya no estaba allí, e inmediatamente noté la decepción cuando observó a Kelly coqueteando al fondo del bar con aquel completo desconocido. —¡Deberías decírselo! —avisé al recibir los tragos. Él negó rascando su nuca y riendo rápidamente con un poco de nerviosismo. —¡Digamos que ella y yo estamos en rangos diferentes! —intentó explicar. —Mientras ella es un diez, yo apenas podría llegar a un cinco con un par de risas y unos tragos encima. —confesó riendo. Negué al beber aquel trago por completo. Si necesitaba sobrevivir aquella noche, al menos iba a necesitar un poco de alcohol para tener valor. —¡Yo creo que todos somos un diez! —grité causando una risa de su parte. —¿De dónde la conoces? —preguntó acercándose un poco más, así mismo evitando gritar nuevamente. —Es mi mejor amiga, la única que realmente he tenido. —confesé. —Digamos que ella es el frío y yo soy el calor. —dije riendo. Él no dejó de verla. —Viene aquí seguido, siempre alguien diferente, se llena de alcohol y termina yéndose casi arrastrando su cuerpo. Me parece preciosa y totalmente inalcanzable, muchas veces solo he querido defenderla de esos tipos que solo se aprovechan de ella. —confesó. Yo suspiré. —Deberías tener el valor de la menos invitarla a bailar. —susurré. —Pero bien, cambiando rápidamente el tema y abusando del poco tiempo que nos conocemos... Estoy buscando empleo. ¿Sabes si aquí buscan personal? —pregunté. Él rió. —Debes hablarlo con mi jefe, debe estar por venir. Tocará en unas horas, tu solo espera que termine y le hablaré de ti. —dijo. Sonreí, observando como aquel hombre que Kelly recién conocía, se acercaba a ella lo suficiente como pasar sus manos sobre sus piernas de una manera totalmente indecente. Intenté ir, pero rápidamente Tyler me detuvo, tomando del brazo y negando en silencio. —Ella lo resuelve, siempre lo hace. Si está ahí es porque ella lo ha decidido. —avisó. —Ya vendrá. —insistió. —Pero ya veo lo que dices... —confesó. —No solo nunca te he visto, se nota a kilómetros de distancia que no quieres estar aquí, no eres de éste lugar. ¿Te obligó? —cuestionó. Yo reí muy rápido asintiendo. —¿Tan evidente soy? —pregunté. Asintió. —Apenas te conocí y pediste trabajo. —recordó. —Es más que evidente que no viniste por tragos ni hombres. —aclaró. Yo reí. —Eso se lo dejo a Kelly, ella es la buena con los hombres y el baile, yo solo soy buena para estudiar. —Medicina, al igual que Kelly, supongo. —avisó Tyler mirándome. —Efectivamente, medicina.
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