Una vez salí de allí, caminé hasta mi puerta, terminando por ver a Julio, el conserje del edificio en la lejanía, saludándolo con alegría y caminando hacia él para preguntar. —¿Fue fácil? —pregunté haciendo referencia a la manilla de Zack. Él me miró confundido, sin siquiera comprender que era aquello de lo cual yo hablaba. —No entiendo señorita, Tara. ¿Sobre qué está hablando? Reí con un poco de nerviosismo al sentirme completamente estúpida de no especificar sobre que hablaba. —La puerta de Zack, la manilla del nuevo vecino. —señalé. Frunció su frente una vez más. —No se de que me está hablando, señorita. No he arreglado ninguna manilla, siquiera conozco al nuevo vecino. -—informó. Yo tragué en seco. Habían solo dos opciones, Zack había mentido o él mismo lo habia arreglado, cos

