CAPÍTULO 6: “RASTREO”

2395 Palabras
AGNES ―Lo hiciste muy bien, Agnes. ―Me felicita Beatriz. Estoy aturdida, la adrenalina recorriendo mi cuerpo me da fuerzas para seguir corriendo. Ya no sé qué hacer, lo sucedido contaba como un ataque, así que sin duda peinarán todo el territorio si es necesario hasta encontrarme. Quiero descansar, pero estando en este territorio será imposible. ―No sé si todo esto está valiendo la pena, terminaré muerta, lo sé ―les digo manteniendo un ritmo moderado para distribuir mi energía, o la que queda de ella. ―Estamos contigo, A. ―Apoya B ante mi desesperanza. ―Puedes regresar al territorio humano ―dice Connor después de un silencio. ―Pero ya estamos lejos del límite ¿no? ―estoy desorientada, no sé si corrió mucho o nos interceptaron rápido, las cosas suceden diferente dentro de “la habitación”. Espero que Connor me guíe. ―Si te diriges a la derecha llegarás al límite del territorio humano, el territorio licántropo tiene forma circular, y no hemos corrido demasiado ―dice dándome la información que quería. Giro hacia donde me dice ―Bien, por ahí, sigue recto ―trata de animarme, no puede salir, mis energías se están agotando, aunque quisiera que él nos saque de aquí sé que no puede. j***r. ―¿Qué hice? Le disparé a hombres lobo, estarán más furiosos, van a atraparme, sé que me encontrarán ―comienzo a divagar por el miedo que se implanta en mi cuerpo, trato de enfocarme en ir recto y coordinar mis pies para que se muevan rápidos entre la vegetación, esquivando los altos árboles. ―Cálmate, Agnes, ellos parecen fuertes pero tú no eres más, y más astuta también, ahora enfócate en llegar al límite ―me reprende C, se escucha enfadado, pero sé que está estresado y frustrado porque no puede manejar la situación él mismo, y también sé que está pidiendo al cielo que los licántropos no me sigan en territorio humano, a ellos no les importa en qué territorio estén, ellos cazarán a quienes vean como una amenaza para su manada, y nosotros les dejamos bien claro eso con nuestro enfrentamiento. ―Bien, ¿y luego qué? ¿Rodearemos está vez? ―pregunto para mantener a mi cerebro enfocado en otra cosa que no sea en que puede que me maten. ―Sí, como debimos haber hecho desde un maldito principio. ―se contiene de gritarme pero igual muestra su enojo, yo me quedo en silencio, pensando que tenía razón. ―No seas tan duro con ella, ya bastante mal la ha pasado estos días ―Escucho que le dice B algo molesta― Todos estamos nerviosos, hasta Darren que es el más tranquilo y sereno de todos, y tampoco es culpa de Agnes el querer irse rápido de su antigua vida ―Ahora estoy segura que está molesta con Connor, suelta la cruda verdad, trato que no me afecte, ya tendré tiempo para lamentarme, debo salir de sus tierras y pedir que no me sigan más allá de sus límites. ―Ya, paren, si no van a intercambiar lugar o a hacer un comentario útil será mejor que se mantengan en silencio ―digo seria, el reproche de C me ha hecho enfadar un poco, pero es él quien se ha llevado la mayoría del daño desde la casa de mis padres, así que me aguanto de responderle de mala gana. ―Lo siento, Agnes, es el estrés de la situación, estamos juntos en esto ―C suaviza su tono para disculparse, creo en sus palabras, no es la primera vez que peleamos, esto no ha sido nada a comparación con cuando apenas nos estábamos conociendo, nos enfadábamos por diferencia de opiniones, él quería hacer todo el trabajo en los entrenamientos, pero yo quería aprender por mi cuenta también, por que lo necesitaría en algún momento, y él estaba muy preocupado porque me pasara algo, que me lastimaran o me lastimara con un mal movimiento. Por fin el momento se ha presentado, y agradezco haberme puesto terca y desafiante con él, aunque también quisiera que esto nunca hubiera pasado. ―Vas bien, no te rindas, Agnes. ―Me anima Beatriz, ella no querrá salir ahora, no es muy habilidosa cuando se trata de enfrentamientos, ella es mejor en cuestión de persuadir, es buena con las palabras y el lenguaje corporal, vaya. MARC ―Reporte ―digo por el dispositivo de comunicación, esta situación me está frustrando, la chica resultó ser más fuerte de lo que pensábamos, ya no sé que pensar, creíamos que al estar con los cazadores en los límites estaban planeando algo, pero es extraño que se detuvieran ahí, a plena vista, después de que la mujer cruzó los límites con mucha destreza, “literalmente hizo una acrobacia de circo”, me informaron, los hombres se alejaron sin más, no intentaron cruzar y no había rastro de más que los seis hombres. Me dijeron que esperaron para analizar los movimientos y el rumbo que la chica tomaba, advirtieron que era rápida, que no se dirigía directamente al centro de la manada, que iba casi por el borde del territorio. ―Acercándonos a los límites, estamos siguiendo el rastro de sus pasos y su olor ―responden al instante, hay una pausa donde puedo escuchar que olfatean―, el olor se hace más fuerte, estamos cerca, si no respondemos es que estamos luchando ―lo último es casi innecesario pero visto lo visto es bueno que avise porque no quiero estar preocupado delante del dispositivo pensando si los han matado. ―Bien, comuníquense si hay problemas, o simplemente aúllen, el Alfa dio permiso de atacar si es necesario, pero sin heridas de gravedad, la quiere viva. ―Les advierto de nuevo, de por si el Alfa está furioso por el problema, porque ha herido a tres de los nuestros y porque no la han atrapado, se vuelve insoportable cuando está enojado, la agarra contra todos. ―Sin matarla, entendido, nos acercamos al objetivo ―indica que entiende la orden, sé que los demás lo han escuchado―, fuera ―se despide, sólo espero que no hayan más heridos, ya han enviado un equipo de rescate para los que les ha disparado, malditas balas de plata, deben actuar rápido ante esas cosas, espero que su explicación sea razonable si quiere seguir viviendo, al Alfa no le gustan los juegos, y mucho menos de cazadores. Me siento en mi silla, mi despacho está en silencio, el dolor de cabeza comienza a hacerse presente, masajeo mis sienes en un intento por apaciguar la presión, las amenazas indirectas me están matando, no sé si en cualquier aviso de movimiento en la frontera va a ser el día de enfrentamiento entre los cazadores del sur y nuestra manada, llevan años sin atacarnos, pero la actividad es sospechosa, ya no sé que esperar de esos malditos. Siento que me estreso más que el mismo Alfa, pero como siempre me culpa cuando se trata de aspectos de seguridad casi que tengo que meterme en su cabeza para entender lo que quiere. En fin, mi deber es obedecer sus órdenes y yo debo encargarme de que los hombres estén perfectamente entrenados y preparados siempre. Mi agobio se ve interrumpido por unos golpes en la puerta, suspiro tratando de ahuyentar algo de mi estrés, necesito una aspirina. ―Adelante ―doy aviso de que pase quien quiera que fuera, pero oliendo un poco me doy cuenta que se trata de William, nuestro beta, me relajo un poco al saber que se trata de él, no es tan duro o severo como el Alfa, siento que somos más amigos, o eso me gustaría pensar. ―¿Cómo va el segundo equipo de rastreo? ―me pregunta cuando se adentra en la habitación, se deja caer en el asiento delante del escritorio, también se le ve algo cansado, lo oculta muy bien con algo de cachondeo. ―Me acaba de decir que se acercan al objetivo, que estaban muy cerca ya ―le digo sin más, ha sido una mañana pesada debido a este tema. Me paso una mano por el cabello, me recargo por un momento en mi silla cerrando mis ojos tratando de calmar mi mente. ―Me enteré que la chica misteriosa ha herido a tres hombres, que por cierto, y esto te interesa ―se incorpora, alza un poco la voz para llamar mi atención, abro los ojos cooperando en su objetivo―, han dicho que no ha disparado en áreas mortales, vaya, que ha herido a uno en una pierna y a los otros dos en un hombro, lo cual resulta raro si su misión, suponiendo, hubiera sido atacar ―lo que me dice sí que llama mi atención, ahora tengo curiosidad por esa chica, pero sus acciones igual tendrán consecuencias, el Alfa no perdona a nadie. ―¿A cuánto tiempo estaban los heridos de llegar al centro médico? ―pregunto menos preocupado, si no ha disparado a matar ellos estarán bien. ―A quince minutos, claro que ya pasaron cómo… ―mira el reloj de su muñeca― siete minutos, así que no tardan en llegar ―responde algo indiferente, no sé si por confianza en su manada o porque le importa un bledo, espero que sea lo primero. El sonido del dispositivo de comunicación interrumpe nuestra conversación, guardo silencio esperando el mensaje que se oirá. ―Ha cruzado hacia territorio humano, esperando ordenes ―no son las noticias que esperaba, tendré que consultarlo con el Alfa, él debería estar a cargo de esto pero tiene otros asuntos pendientes que resolver, pero creo conveniente que también se involucre en esto. Me levanto de un salto para ir hacia su despacho e informarle de lo sucedido. ―Un momento ―pido que esperen, abro la puerta y salgo a paso acelerado. ―Esa mujer está en serios problemas, pero debo admitir que me sorprende su resistencia―Will también ha escuchado el reporte, me sigue de cerca por el pasillo. ―Aún no la han atrapado, ya puedo oír los gritos del Alfa ―sé que me toca aguantar la furia de nuestro líder. DESCONOCIDO Me quedo parado esperando lo que tiene que decirme el líder del equipo que he enviado a inspeccionar la casa en territorio humano. Anoche han recibido una señal de movimiento dentro de la construcción, por la mañana organicé a un equipo para que fuera a investigar; a medio día me informan que vienen de regreso a la comunidad, me dijeron como resumen que se trataba de una mujer quien se internó en la casa pero que escapó de ellos. Ahora tengo delante a quien asigné como líder de la operación ―Cuando llegamos a la casa pensamos que estaba vacía, pero uno del equipo encontró al intruso, se trataba de una joven, evidentemente es una cazadora, encontraron su ropa en la casa, tiene una insignia bordada ―indica con la cabeza un conjunto sobre la mesa, parece ser un uniforme de entrenamiento; lo tomo para inspeccionarlo, está manchada con sangre seca, supongo que se ha manchado hace horas; busco la insignia que ha mencionado y me quedo helado. No puede ser, ¿cómo alguien de esa comunidad sabe de la existencia de esa casa e ir ahí?―. Pertenece a la comunidad “Guardianes Plateados”. ―¿Les ha dicho algo? ―intento recuperar mi compostura, pensando en las posibilidades. ―Nos atacó antes de poder hablar con ella, pero considero que eso es normal, si no conoces a alguien, y dada su posición… ―Lo miro y él capta el mensaje de que se está desviando de lo que he preguntado―, la perseguimos hasta el límite del territorio licántropo, supongo que se dio cuenta que éramos cazadores también ya que ha preguntado si los de su comunidad nos había enviado a buscarla, le dije que querías verle pero no le dije tu nombre ni nada más, simplemente pensé que podía persuadirla, pero es evidente que no lo logré ―se recarga en el respaldo de la silla, cruzando sus brazos, mostrando neutralidad. En cambio yo estoy un poco preocupado por la presencia de alguien perteneciente a mi antigua comunidad en un lugar que ninguno de ellos conocía. ―¿Cruzó los límites? ―pregunto extrañado, debe estar huyendo de algo muy malo como para adentrarse en territorio enemigo. ―Sí, y lo hizo muy segura, presumió su destreza y todo. ―Forma una media sonrisa junto a una mueca de burla en su rostro recordando lo sucedido. ―Quiero encontrarla, quiero hablar con ella ―digo contemplando la insignia de mi antigua comunidad, pensando en quién es esa joven. ―¿Que quieres qué? ―pregunta incrédulo el hombre que tengo delante, me mira con las cejas levantadas ―No le miro la relevancia, si es una cazadora puede cuidarse sola, de eso no tenemos duda, no es nuestra incumbencia. ―¿No te parece sospechoso que ande sola por ahí? ―intento usar mi persuasión con él, tratando de darle una razón que sólo el “quiero hablar con ella”. ―Un poco sí, pero mientras no represente una amenaza verdadera, no es nuestro deber cuidarla o retenerla por nada, si perteneciera a nuestra comunidad igual y sí deberíamos preocuparnos, ―se incorpora chasqueando sus dedos, dándose cuenta de una cosa― hablando de eso, deberíamos avisar a su comunidad que uno de sus miembros cruzó los límites. ―¡No!, ―Reacciono en cuanto escucho su idea, el me mira confundido por mi repentina respuesta―, no somos aliados de esa comunidad, y quiero mantener la distancia de ella. Está decidido, quiero que la busquen y la traigan aquí con vida ―Me mira incrédulo, me mantengo de pie, mirándolo decidido. ―¿Estás seguro? ―cuestiona para confirmar mi decisión, se levanta mirándome fijamente, analizando mi comportamiento. ―Sí, te dejo a cargo para armar a un equipo de rastreo, cuanto antes mejor ―doy mi orden firme, quiero saber cómo supo de esa ubicación y qué hace fuera de su comunidad sola. ―Bien, le daré aviso cuando estemos listos ―dice volviendo a su tono serio, con un asentimiento de cabeza doy por terminada la conversación.
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