AGNES
Cuando llegamos a la cerca de división me detengo un momento para recuperar el aliento, a pesar de la casi orden de Connor que cruce primero y me recupere después, pero es que ya no aguanto más, nunca en mi vida he sentido este cansancio, es verdad que cuando los alters cambian, es decir, dan el paso al frente y toman el control del cuerpo, el alter que está al mando usa parte de su energía, pero al fin y al cabo la forma física es quien se lleva los golpes; estoy un poco sorprendida de que los fuertes ataques de los hombres no me hayan dejado inconsciente, si me quisieran muerta lo hubieran hecho ahí mismo, pero, al igual que los cazadores desconocidos, por una extraña razón me quieren mantener viva.
Alejando la información y suposiciones a raíz de lo que ha pasado, comienzo a trepar la cerca, yo no soy tan habilidosa como Connor como para hacer un mortal sobre el cercado, me tomo mi tiempo haciendo un poco más de esfuerzo, mis piernas están cansadas, mis nudillos arden cuando rozan con el alambre con el que está hecha la división. Connor ha dejado la mochila con las provisiones en algún punto de la huida, por suerte he podido recuperar el cinturón con las armas. De un salto por fin estoy en territorio humano, me alejo del límite para adentrarme un poco entre los árboles y la vegetación.
―Mierda, estoy muy cansada ―susurro. Me dejo caer en la tierra, arrastrándome hacia un árbol y recargando mi espalda en este, un suspiro sale mostrando mostrando mi desesperación, por culpa de mi cabezota estoy aquí, pidiendo que no me atrape nadie, pudimos haber seguido por alrededor de la manada de hombres lobo pero mi curiosidad por explorar el mundo más allá de los límites de la comunidad fue más fuerte, no pensé que iba a salir tan mal.
―Levántate, Agnes ―dice Connor, detecto su firmeza disfrazada con suavidad.
―Tenías razón, Connor, siempre tienes razón, ―Siento que mi cabeza da vueltas, lo único que quiero hacer es dormir y olvidarme de todo. Cierro mis ojos queriendo descansar un poco, sin poder evitarlo una lágrima rueda por mi mejilla, más lágrimas vienen detrás― lo siento, debí haberte escuchado ―por reflejo mantengo el volumen de mi voz bajo, mi respiración se vuelve irregular debido a los sollozos. Ni me esfuerzo en limpiar mis ojos, me siento con muy poca energía y el mareo me hace pensar que me desmayaré.
―No es tu culpa, ―comienza en un tono abrumado― ¡no te duermas, abre los ojos, por favor! ―me sorprende su ruego, intento cumplir su orden, siento los párpados pesados pero consigo abrir mis ojos un poco.
―Quiero… dormir ―murmuro media ida, siento mi alrededor moverse, no sabiendo cuánto tiempo ha pasado, siento que ha pasado mucho tiempo, siento una sensación por todo el cuerpo, como una sacudida de energía― ¿Qué-? ―consigo murmurar confundida, abro un poco más mis ojos, logro ver los árboles a mi alrededor.
―Voy a salir ―avisa Beatriz, firmeza en su voz, me sorprende que quiera salir ahora, pero no le digo nada―. Si salgo podría usar mi energía para continuar nuestro camino. ―Su idea no suena como una mala idea.
―¿Qué? ―responde C algo desorientado― ¿Estás segura? ―dice lo que pensé, no mostrando desacuerdo en la idea que ha planteado.
―Que sí, que sí, debo salir ya antes de que se desmaye la pobre ―dice ya muy segura de hacerlo, mientras yo lucho por no irme, supongo que lo ha intentado antes y por eso he sentido esa sacudida.
―Bien, hazlo ―murmuro dando el permiso por costumbre. Cierro por completo mis ojos debido a las luces que aparecen en mi visión. Siento que me tocan el hombro, abro de golpe los ojos sobresaltada pensando que me han atrapado, pero me encuentro con que se trata de Connor, sentado a mi lado me mira preocupado, reacción rara de su parte.
―¿Estás bien? ―pregunta sobando mi espalda, miro rápidamente la habitación para asentir en su dirección, suspiro confundida por la ausencia de cansancio que sentía anteriormente.
―Bien ―dice Beatriz con su voz suave característica, sacudiendo sus manos sucias para luego limpiarse la cara con la parte interior de la playera―, ¿hacia donde? ―Vemos cómo se incorpora de golpe, sacudiendo su cuerpo preparándose para obedecer.
―¿Aún quieres ir a la ciudad? ―me consulta C antes de tomar una decisión siguiendo su instinto protector. Me pregunto lo mismo.
―¿Qué otras opciones hay? ―le pregunto, esperando que me guíe un poco.
―Volver a la comunidad o rodear la manada ―responde mirándome con su rostro algo relajado, supongo que no quiere mostrarse duro conmigo después de mi colapso.
―Volver a la comunidad no ―respondo rápido, no he llegado hasta aquí para volver a encerrarme en la comunidad, por fin puedo ser libre y soy libre de decidir qué camino voy a tomar ahora.
―Rodear la manada entonces, ―dice la opción restante― vamos, B, alejate un poco de la cerca y rodeala, vamos hacia el norte ―le dice a Beatriz para que se ponga en marcha.
―Bien, ¿hacia allá? ―pregunta apuntando hacia la dirección de donde venimos.
―Sí, hacia allá ―responde tratando de ser tolerante con ella. A todos nos ha dañado en cierta forma lo que he decidido hacer desde la huida del cuarto de “interrogaciones”, pero estoy aprendiendo, debo ser fuerte para ayudarnos.
―Ok ―dice, pero sospecho que se lo dice a sí misma para comenzar a trotar, haciendo lo que C le ha pedido, alejándose de la cerca. Primero corre alejándose de ella hasta casi no poder verla y después comienza a correr paralela a esta, la usa como guía.
―Perdón por el primer disparo ―Connor comienza a disculparse, lo miro y asiento con la cabeza―, para que estés más tranquila, no he disparado en una zona vital, sobrevivirá, ―Forma una media sonrisa mientras toca mi hombro amistosamente―, y miré que tú también evitaste esas zonas, así que todos sobrevivirán, lo hiciste bien.
―Gracias, ―Le regreso una sonrisa, ―nos dieron buenos golpes, sí que son fuertes ―digo en tono burlón, sabía que ellos son fuertes pero, como nunca me había enfrentado a ningún licántropo, no tenía ni idea de cuán fuerte son.
―Tu cuerpo es fuerte, aguantaste como toda una campeona. ―Escucho hablar a B―. Eres fuerte pero el dolor está presente ―dice B aguantando el dolor muscular conforme se mueven y se contraen los músculos.
―Supongo que así es la vida fuera de la comunidad ―digo poniéndome reflexiva después de las bromas con el propósito de relajar un poco el ambiente―, severo y peligroso.
ZEV
―¡¿Cómo ha sucedido esto?! ―grito hacia Marc, golpeando mi escritorio con el puño tan fuerte que creo que la voy a romper pero resiste los impactos, estoy muy enojado, con la intrusa, con las amenazas de ataque, con Marc―, ¡Tres heridos, yo autoricé el permiso de atacar si era necesario, y ahora está en territorio humano!
Marc ha venido a informarme que la mujer ha regresado a territorio humano, Will venía con él así que los hice pasar a los dos. Ellos se mantienen en silencio ante mi arrebato de rabia, no puedo creer que una chiquilla está burlándose de nosotros así.
―Sí atacaron, Alfa ―se apresura a responder ante mis gritos, tratando de sonar respetuoso ante mi―, ha podido contra tres de los nuestros, uno ha dado el primer aviso de herido, después se escucharon aullidos de advertencia ―me informa seguro de sus palabras― es obvio que está perfectamente entrenada ―agrega a la defensa de los hombres encargados de proteger el perímetro.
―Si la hubieran atacado más fuerte, incluso noquearla, ya estaría frente a mí y no fuera de nuestro alcance ahora mismo ―le reprendo entre dientes, como si él tuviera la culpa, es tanto mi enojo que quiero salir corriendo y cazarla yo mismo.
―Esperando orden, Alfa, el equipo de rescate ha llegado, van hacia la sección médica, el nuevo equipo ya está en la frontera esperando indicaciones ―me informa presionando un poco para tomar una decisión rápido.
―Que estén atentos en todo el perímetro Sur, Sureste y Este, si la ven cerca del perímetro doy permiso para cruzarlo y atraparla, sean discretos ―Me siento tratando de controlar mi furia, dando órdenes precisas, debemos ser más inteligente que esa chiquilla, voy a mostrarle que con mi manada no se juega.
―Sí, Alfa ―Marc asiente sin contradecirme, sabe que si opina ahora que he tomado una decisión lo mandaré al carajo― ¿Quiere que le traiga el informe de lo que los heridos tiene que explicar sobre lo sucedido? ―pregunta antes de retirarse de mi despacho.
―Sí ―digo pensando―, déjalo con Will, tengo que salir inmediatamente hacia una reunión con una manada vecina, intentan convencerme de que hagamos alianza con ellos, veré qué me dicen y proponen ―le informo un poco más tranquilo pensando en la carta que me han enviado con la invitación.
―Ah, sí, lo había olvidado ―por fin habla mi Beta― ¿quieres que vaya contigo? ―se dirige a mí con confianza, al fin y al cabo somos mejores amigos, por lo que sólo a él le paso que me hable así.
―No, te quedarás a cargo mientras no estoy ―mi furia se apacigua debido al nuevo asunto que tengo presente.
―Necesitará seguridad entonces, déjeme encargarme de eso ―menciona Marc, interesado en lo que he dicho, le queda bien el puesto de líder de seguridad, siempre se preocupa por mi seguridad aunque sabe que sé cuidarme sólo y que nadie se atrevería a tener una confrontación conmigo.
―Sólo necesitaré un par de ellos, no serán necesarios tantos, además los necesitamos aquí, ―y de otra vez vuelvo a la cuestión que aporta a mi estrés.
―Está bien, me encargaré de todo―dice firme―, Alfa, ―Da un asentimiento hacia mí como despedida―, Beta ―Le da uno a Will también dirigiéndose a la salida y saliendo sin dudar.
En cuanto se cierra la puerta llevo mis manos a mi rostro, dirigiendo mis dedos hasta mis sienes y masajeando los puntos tratando que el dolor que siento ahí disminuya.
―¿Estresado? ―dice Will burlón, sentándose delante de mí, a diferencia de mí, él se ve muy relajado a pesar de todo.
―¿Tú qué crees? Deberías estar ayudándome ―le digo con recelo, sí me ayuda con problemas menores, pero los que representan una toma de decisión mayor los tengo yo, que no son pocos en estos días, entre peticiones de firmar tratados, problemas en los perímetros, lobos solitarios, papeleo vario, y ahora lo de la joven cazadora me tienen machacado.
―Claro que te ayudo ―me reprocha de regreso, frunciendo el ceño―, ¿sabes todo lo que he tenido que leer, firmar y sellar? ―dice esperando una respuesta de mi parte que no llega, sólo lo miro, esperando yo que continúe― pues muchos documentos, demasiados, diría yo ―dice dejándose caer, mostrando cansancio que sé que no siente.
―Pues si le pusieras más empeño terminarías más rápido ―le digo molesto ―y no quiero ningún error con respecto a ningún tipo de documento, ¿oíste? ―le advierto― quiero que sepas a qué das acceso y qué peticiones aceptas ―sabiendo todas las sugerencias que la manada pueden hacer, y viendo que a mi Beta no le gusta mucho leer, me preocupa qué ha aceptado, deberé revisarlos también yo. Mierda, qué estrés.
―Sí le pongo empeño a mi trabajo, Alfa ―finge estar asustado, burlándose de aquellos de mi propia manada que me temen, así debe de ser si quiero que me respeten―, si quieres hacerle un filtro más, por mi bien ―alza sus hombros mirándome tranquilo, asiento con la cabeza como respuesta.
Si quiero que las cosas salgan bien, debo hacerlas yo mismo.