Alan Fox: El rugido del motor del auto se pierde en el aire cuando veo a Victoria partir hacia el hospital. Observo su silueta alejarse, un suspiro escapa de mis labios antes de poder evitarlo. ¿A quién intento engañar? Besarla fue una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. O, al menos, en los últimos años. Una sonrisa involuntaria se dibuja en mi rostro al recordar la manera en que me despertó esta mañana… Solo ella sería capaz de semejante atrocidad. Ese pensamiento me arrastra a otro, a una época lejana, cuando Victoria era solo una niña de coletas, risueña y traviesa, y cuando Neil aún estaba aquí. Un torbellino de emociones se agita en mi pecho. No puedo evitarlo. Así que, sin pensarlo demasiado, pongo en marcha el auto y conduzco hacia el cementerio, con la necesidad de

