El joven Crimson admiraba maravillado a su joven criada desnuda frente a él, la que relucía hermosa con los rayos del sol matutino que daban contra su prominente figura mientras ella le dedicaba un “buenos días” que puso a William en un trance hipnótico, perdido entre la dulce voz de la muchacha y su atractivo cuerpo. - Bue… buenos días Elizabeth – le respondió el muchacho titubeante, ahogado entre suspiros y fantasías mientras que su penetrante mirada no se separaba del hermoso cuerpo de la muchacha, y tragando saliva luego con dificultad. Elizabeth sonrió coqueta y alegre, dejándose venir hacia su joven amo mientras él aún estaba cautivado por ella, perdido entre sus curvas, pero en el momento en que se acercó a Will y se dio cuenta de con quién estaba, la situación se tornó incomoda y

