William comenzó a caminar en dirección a la obscuridad del bosque, acompañado únicamente por el tenue brillo de la luz de la luna. Apenas puso un pie en las sombras del bosque se vio rodeado de centenares de ruidos de toda clase de animales nocturnos que habitaban aquellos bosques. Grillos y todo tipo de insectos, ranas, avecillas e incluso búhos. La tenebrosa penumbra que cubría el bosque, provocada por las ramas de los árboles que bloqueaban la tenue luz de una hermosa luna cuarto menguante hubiera sido agobiante y sofocante para cualquiera. No para Will. Él estaba acostumbrado a merodear por estos bosques durante la noche, sobre todo después de la muerte de su madre y su hermano menor. Se sentía cómodo y caminando por aquella penumbra. Aquellos bosques eran su territorio y los conocía m

