La mañana después de la mudanza de los Baker a la mansiòn Crimson, la joven Isabell Baker estaba en su nueva y enorme habitaciòn, la que compartìa con hemana, preparandose paa salir y conocer los alrededores de la mansiòn Crimson. Hogar de esa familia tan misteriosa que habìa decidido tenderles una mano amiga.
- ¿Crees que ese hombre es malo? – Le preguntó Hally a su hermana, muy pensativa minetras que ella arreglaba lo que iba a ponerse para salir ese dìa. Su pequeña hermana la miraba jugando con sus labios de lado a lado.
- ¿Por qué preguntas eso Hally? – interrogó Isa frunciendo el ceño al mirarla por encima de su hombro. El conjunto que habìa elegido hacìa perfecto contraste con su cabello castaño y sus ojos esmeralda.
- Pues… parece como si fuera alguien malo pero su actitud de anoche fue completamente lo contrario – acotó Hally con una mirada inocente y una sonrisa torcida.
- No lo sé Hally, creo que ese chico guarda demasiados misterios - le respondiò su hermana con una mueca torcida en sus labios mientras se medìa frente al espejo su bonita elecciòn de vestimenta. Algo era cierto, ella estaba de acuerdo con su hermana. Para ella William no era tan malo como aparentaba.
- ¿No te gusta o sí? – pregunto Hally quisquillosa para molestar a su hermana quien de inmediato se sonrojo. Abriò los ojos de par en par y puso cara de tragedia combinada con una mirada fulminante al voltear a verla.
- No seas ridícula Hally – regañó Isabell avergonzada, aunque tuvo que admitir lo siguiente sin pena alguna – es un hombre bastante guapo, no lo negarè, pero de ahí a que me guste hay un enorme abismo - se dio la vuelta ofuscada para volver a mirarse al espejo.
- Bien… yo solo decía – respondió Hally burlona, llevando una risa para sus adentros mientras escondìa la mirada y se encogia de hombros con picardìa.
Luego de finalizar su conversaciòn, Isabell invitò a su hermana a volver a visitar ese jardìn tan hermoso que no tuvieron tiempo de admirar por completo la noche anterior. Mientras paseaban por el bonito jardín, ambas hermanas alcanzaron a ver a William adentrándose en el bosque, generando muchas preguntas en ellas que no tendrían respuestas, al menos no por ahora. Por otro lado William se había adentrado en el bosque y conforme caminaba se sentía muchísimo más cómodo al estar completamente rodeado por la naturaleza.
Luego de unos diez minutos de caminata a través del bosque, llegò a una madriguera de lobos en donde se sentó a conversar con aquellos animales salvajes a quienes les guardaba tanto aprecio, tal vez por el hecho de que él era muy parecido a ellos en muchos aspectos. Quizá el mayor era que se podía transformar en uno.
Acariciaba a los lobos con mucha confianza y tranquilidad como si toda su vida hubiera vivido con ellos.
- Saben, ayer conocí a una muchacha. Acaba de mudarse a mi mansiòn con su familia. Su padre es ahora la mano derecha del mìo – les explico a los lobos acomodandose entre dos de ellos. Los màs grandes de aquella pequeña manada. Uno era el alfa, un lobo n***o con ojos amarillos brillantes, tìpicos de un lobo comùn y el otro era la pareja del alfa. Una loba gris moteada de n***o en el pecho y la cara – parece algo torpe y tímida, pero es realmente linda y sus ojos son realmentes hermosos – describiò luego con la mirada perdida en la nada mientras los lobos solo estaban allì con sus cabezas recostadas a un lado de sus piernas y èl les acariciaba el suave pelaje de sus lomos – sus ojos son verdes como las hojas frescas de estos árboles cubiertas de rocío, y tenia el cabello color castaño, lo llevaba recogido hasta la mitad y traía puesto un vestido que le cubría poco más por encima de las rodillas. A decir verdad le encajaba muy bien con su figura delgada pero bien dotada de unos exuberantes atributo.Es chaparra en comparación conmigo, creo que media más o menos un metro sesenta, y su rostro blanco y perfilado le daba una apariencia muy dulce que a decir verdad me resultò bastante atractiva..
Los lobos solo estaban allí como si escucharan y entendieran lo que William les decía y de hecho así era, William había desarrollado la capacidad de poder comunicarse con los animales, sobre todo con los lobos y estos ya lo entendían perfectamente cada vez que hablaba.
Al parecer, sentía una especie de fascinación por Isabell quien no tenía ni idea de lo que se ocultaba detrás de ese cuerpo musculoso y ese rostro esbelto, que lo hacían percibirse muy bien parecido y atractivo ante los ojos de las mujeres. Muchas mujeres habían intentado antes capturar la atención de William pero por primera vez en toda su vida, aparentemente una, esta muchcha, consiguió robarse toda su atención, provocando una especie de ilusión en él.
Puede que la mirara con fascinaciòn y pese a lo que su padre le habìa dicho, eso no influìa para nada en su decisiòn de mantenerse al margen respecto a ella. Se trataba aparentemente màs que todo por el conflicto emocional al que se enfrentaba en ese momento. De lo contrario ya habrìa hecho todo lo necesario para seducirla, sabiendo que solo bastaria un mìnimo esfuerzo para conseguirlo. Entendìa perfectamente que podìa tener a la mujer que èl quisiera a sus pies, pero al parecer no sentìa la necesidad de hacer uso de este conocimiento. Isabell por otro lado era demasiado inocente y en toda su vida no habìa tenido nada màs que una especie de novio con quièn compartiò nada màs que un par de besos. Will a diferencia de ella, estaba acostumbrado a que las mujeres intentaran seducirlo por muchas y diferentes razones. Asì que tenìa mucha experiencia en el ligue con mujeres, aunque ninca aceptò salir con nadie.
Pero seducir a esta chica ni siquiera estaba en sus planes por diversas razones. Las màs importantes de ellas eran que no podía acercase demasiado. Eso implicarìa el riesgo de exponerse eso no era opciòn. No querìa tener o meter en problemas a su padre. Suficiente tenìa con lo devastado y molesto que se sentìa por la muerte de su hermano menor y su madre, lo cuàl le provocò problemas con su padre y este con los otros clanes. Esta era la otra razòn màs importante por la que aquello no estaba en sus planes. La ira invadìa sus pensamientos cada vez que recordaa la muerte de su madre y su hermano menor. Ellos eran su vida entera. Allì la razòn de que fuera tan desenfrenado cuando de sus sospechas respecto a los Bertolucci se trataba.
William apretò los dientes con frustraciòn y lleno de ira mientras miraba a los lobos quienes sintieron de una vez su estado de animo y comenzaron a hacerle cariños con sus hocicos para tranquilizarlo. Èl los mirò, suspirò y dejò que su pecho fuera a su ritmo natural, de arriba abajo con suavidad y lentitud. Una vez que se hubo calmado volviò a mirarlos y el fulgor de la ira se prendiò en sus penetrantes ojos azules que ahora se percibìan con un matiz metalizado.
- Harè que los asesinos de mi madre y mi hermano paguen por lo que hicieron – les prometió a los lobos – gracias por escucharme – dijo luego mientras se ponía de pie, sacudiéndose el polvo de sus pantalones con sus manos, y se despedía de los lobos. Entonces se marchò del bosque a paso firme y recio y volvió a la mansiòn donde su hermana lo esperaba.
- ¡Aquí estas! – gesticulò la muchacha tan aliviada como fastidiada de haber tenido que pasar gran parte de su mañana tratando de encontrarlo. Lo mirò con ojos acusadores y los brazos cruzados, aunque aquella dulce hermana no podìa estar demasiado tiempo enojada con su adorado hermano mayor. Èl era su adoraciòn, y ella de èl.
- ¡Si, aquí estoy! – Le confirmó Will confundido, con el ceño fruncido y una ceja enarcada.
- Papá te está buscando, quiere hablar contigo, y supongo que es acerca de lo que sucedió en la última reunión del gremio - le dijo ella poniendo cara de preocupaciòn. No le gustaba el hecho que su hermano mayor estuviera en problemas, sobre todo cuando ella creìa fuertemente y a ciegas en las acusaciones que este mismo habìa hecho hacia los Bertolucci y los Vikovich
- Ya veo, así que era eso – dijo él miràndola con una sonrisa comprensiva. Le guiñò el ojo y le dio un beso en la mejilla – gracias Marie Anne, te veré luego, ahora iré a ver a nuestro padre.
- Se te agradece – le replico su hermana con voz quejumbrosa de niña mimada, cosa que hizo sonreir de lado a lado a William.
Entonces la dejò allì y cruzò el umbral de la puerta doble. Una vez dentro de la mansiòn, William se dirigió directo al estudio de su padre en donde este último lo esperaba para hablarle sobre algo de lo que él no estaba seguro. Entrò al estudio y su padre inmediatamente notò su presencia y le dijo.
- Toma asiento - lo mirò desde abajo con la cabeza inclinada hacia su escritorio puesto que estaba justo revisando y repasando unos documentos de su empresa.
Will se sentó frente al escritorio de su padre, ese que era color caoba oscuro, bien pulido y organizado con cada cosa en su lugar. Esperando escuchar las palabras que articularían los labios del patriarca de los Crimson. A la derecha del escritorio habìa una ruma de documentos y a la izquierda tenìa algunos adornos como un pèndulo, un metrònomo, y en una esquina junto a su taza de cafe, habìa una fotografia enmarcada de toda la familia Crimson, en la que se apreciaba lo hermosa que era la madre de Will, Yllain, y lo parecido que eran el mencionado y su hermano menor, Shaun. Con la notable diferencia en el color de sus cabellos. Rojos para Will, y negros para Shaun.
- Sé que te estas preguntando qué rayos haces aquí – gesticulò Marcus su padre, tomando la taza de cafe y dando un sorbo a ella mientras ponìa la mirada en la computadora que estaba a su derecha y luego la llevaba de regreso a William para por fin explicar la razòn de su citaciòn – de lo que quiero hablar es acerca de los demás clanes – prosiguiò – primero los Vickovich. Ellos exigen un castigo para ti. Segundo, bajo la promesa de olvidar lo ocurrido en la última reunión, los Bertolucci quieren hacer una especie de tregua permanente con nosotros, a cambio de que casemos a Marie Anne con el hijo mayor del patriarca Bertolucci.
- ¿Estás loco? – Gruñò Will levantando su voz, dejándose oír en cada rincòn de la mansiòn. Acto que a su padre le hirviò la sangre, pero como buen patriarca, calmado y prudente regañò a su hijo.
- No grites Will – regañó su padre con aquella voz serena pero imponente que demostraba porquè èl era el lider del clan Crimson. Entonces el muchacho agachò la cabeza y permaneció en silencio – en primer lugar esto es tu culpa – señalò con el ceño fruncido y la mandibula apretada – y en segundo lugar no me has dejado terminar de hablar aun. No estoy tan loco como para entregarle a mi hija a esa infame familia de buenas a primeras solo porque me ofrecen olvidarse de todo, mucho menos cuando lo que menos deseo es que todo lo ocurrido quede en el pasado puesto que fueron ellos quienes asesinaron a tu madre.
- Lo siento padre, lamento haberte metido en este problema – se disculpó William con cabeza gacha puesto que haber metido a su padre en problemas con el gremio no era un simple juego de niños. No era algo que se pudiera solucionar con una simple plàtica - ¿Qué planeas hacer al respecto? – interrogó luego el muchacho muy intrigado y su padre desviò la mirada y la paseò por todo el lado izquiero de su estudio, casi perdiendose en el vacìo.
- Por ahora lo mejor que tengo es Rodrick, él es mi mejor carta hasta ahora, así que en tanto soluciono todo este embrollo, necesito que seas cauteloso y calmado, no te alteres, no te dejes provocar por nadie, mantente al margen en la próxima reunión y todo estará bien – ordenó su padre – y no te preocupes, entiendo que estas molesto, yo también lo estoy, pero no puedes actuar de esa manera de buenas a primeras, debes tener control – agregó su padre miràndolo comprensivo. Sobre todo porque sabìa lo que se sentìa estar en su posiciòn. Èl tambièn solìa ser joven e inexperto. Ademàs compartìa tanto su dolor como su ira por la muerte de su esposa y su hijo menor.
- Claro padre, no ocurrirá de nuevo – prometió Will levantando la cabeza por primera vez con màs ànimo que antes y aparentemente muy decidido, pero no tenía ni idea de que no podría mantener aquella promesa.
- Bien, dicho eso – prosiguiò Marcus causando una reacciòn confundida en William – quiero que sepas estoy muy orgulloso de ti hijo – le dijo el patriarca Crimson dejando a Will màs confundido que antes – eres mucho más fuerte de lo que yo esperaba, hasta ahora eres el hombre lobo más fuerte de entre todas las familias y eso me llena de orgullo – explicó con el pecho inflado y una sonrisa campante en su rostro – incluso eres más fuerte que el primogénito de los Vickovich y aunque no comparto el que actuaras de esa manera tan descontrolada, me alegra que humillaras a ese traidor y tramposo chupa sangre y a esos estúpidos perros falderos que asesinaron a nuestra Yllain y a nuestro Shaun – aunque era cierto que no estaba para nada de acuerdo con su reacciòn, su padre no podìa estar menos orgulloso de ver lo fuerte que era William. Eso por encima de cualquier molestia que pudiera tener respecto a su comportamiento, lo hacìa sonreir ampliamente.
- Solo estaba cegado por la ira – replicó Will. Pues aunque era cierto que tenìa sus razones para hacerlo y que ciertamente le alegraba haber podido darles una paliza a quienes consideraba los perpetradores del asesinato de su madre y hermano, su acttud le habìa traìdo problemas a su padre y a su clan y esto no le enorgullecìa para nada.
- Eso es lo más impresionante - siguiò alabando su padre con un fulgor en sus ojos que los hacìa parecer encendidos en llamas - conforme más agresivo te volviste, tu pelaje se teñía de un rojo mucho más intenso como si tu sangre hirviendo tiñera todo tu pelaje – explicò su padre muy emocionado – ahora todos te llaman el Crimson Snow, y ese hijo mìo, es un apodo que está haciendo temblar a muchos.
- No es algo que me produzca orgullo papa – volviò a reprochar William esta vez levantando la mirada para encarar a su padre por la verguenza que sentìa – por mi culpa nuestro clan está envuelto en un embrollo en el que nunca habíamos estado antes – alegó luego, y su padre, comprendiendo que Will en verdad se sentía muy responsable de lo que estaba ocurriendo quiso tranquilizarlo.
- No te preocupes hijo, los clanes siempre hemos tenido problemas unos con otros y solucionarlos es parte de ser el alfa o el patriarca de tu clan.
- ¿Cómo se supone que seré el alfa si ni siquiera puedo controlar mis impulsos por querer matar a esos imbéciles traidores? - Reprochò agobiado por aquellos sentimientos de culpa que lo inundaban.
- En primer lugar tendrás que encontrar la manera de controlarte, y en segundo lugar, tú mismo lo acabas de decir, esos imbéciles son un montón de traidores y este conflicto tiene mucho más tiempo del que tú llevas viviendo.
- ¿A qué te refieres? – le preguntó William frunciendo el ceño y enarcando una ceja.
- Los Bertolucci siempre han querido nuestro territorio, y los Vickovich siempre nos han visto como una amenaza – explicó Marcus – así que ambos se unieron para conspirar contra nosotros en una lucha por nuestro territorio cuando tu abuelo era el alfa del clan.
William observo a su padre sorprendido y disgustado antes de poder hablar.
– ¿Entonces quiere decir que todo esto es porque quieren nuestro territorio? - Cuestionò tan irritado que casi salìa corriendo de aquel estudio a buscar a los imbeciles que lo habìan retado. Solo para terminar el trabajo que entonces no pudo debido a la intervenciòn de los demàs patriarcas, incluido su padre.
- Nuestro territorio posee unas cuevas en donde crecen unas plantas especiales, las mismas que nos dieron el poder que es nuestro don y nuestra maldición, y los Crimson hemos sido los protectores de dichas plantas durante siglos.
- ¿De verdad existen? – interrogó Will sorprendido de que aquellas historias que su madre le contaba fueran màs que eso.
Su madre solìa hablarle de una muy vieja leyenda de una flor que crecía en las cuevas a las orillas de la montaña del lobo, que les daba a los hombres el poder de transformarse en Huargos. Lobos de enormes proporciones relatado en los mitos y leyendas nacidos en Rumania y esparcidos por todo el mundo.
- ¡Así es! – Le respondió Marcus con la mirada muy seria y su menton recargado sobre sus manos entrelazadas mientras recargaba sus codos sobre la orilla de su escritorio.Mientras Marcus y William discutían acerca de la problemática que estaba atacando a su clan, sus agudizados y muy desarrollados olfatos de hombre lobo, percibieron un olor ya conocido para ellos y para nada agradable. Por otro lado, Marie Anne e Isabell estaban frente a la entrada principal de la mansiòn preparándose para salir a dar un paseo, con uno de los choferes de confianza de Marcus, cuando de pronto Marie Anne sintió también el desagradable olor de aquellos tres hermanos a quienes William había humillado al punto de casi matarlos.
- Isa ¿Por qué no entras a la casa a buscar a tu hermana Hally para llevarla con nosotros? – dijo Marie en un intento de alejar a Isabell de allí antes que ellos llegaran. Pero sus esfuerzos por alejar a Isa antes de que los tres hermanos Bertolucci hicieran acto de precencia no fueron suficientes pues mucho antes que ella entrara, los tres hermanos ya se habìan aparecido frente a ellas.
- Hola… querida Marie Anne – saludó el mayor de ellos mirando con morbo a la aludida quien se mostró realmente asqueada ante su presencia, y luego notò que Isa estaba allí, por lo que ahora habìa fijado su morbosa mirada sobre la chica Baker – vaya… disculpe mis modales señorita – mi nombre es Luca Bertolucci – dijo presentándose, y luego presentó a sus hermanos – ellos son mis hermanos, Gio, y Federico Bertolucci.
- Es un placer – le dijo Isa mientras Marie Anne observaba con preocupación, frustrada de no poder hacer nada para evitar que esto ocurriera – mi nombre es…
En eso William y Marcus aparecieron abruptamente interrumpiendo a Isa y reclamándole a los Bertolucci su intromisión sin previo aviso al territorio Crimson, mientras detrás de ellos aparecía Rodrick quien era ahora la mano derecha del patriarca Crimson.
- Luca ¿Què rayos haces aquí? – Reclamo Marcus con el enfado brotandole por los poros. Tenìa la mandibula y los puños apretados para contener las ganas de despedazarlos allì mismo – está prohibido entrar al territorio de otro clan sin previo aviso – les recordò miràndolos de la manera màs amenzante que se pudiera. Si las miradas mataran, seguro ellos estarìan muertos unas mil veces ya.
William sentía unos enormes deseos de despedazarlo allí mismo y estaba a punto de perder la cabeza cuando Rodrick le coloco la mano sobre el hombro haciéndolo reaccionar.- Cálmate William, debes controlarte, recuerda que debes ser muy discreto - le dijo Rodrick en un tono suave pero al mismo tiempo severo. Aquello hizo comprender al muchacho que este hombre sabìa muy bien còmo lidiar con los de su clase. No parecìa tenerles miedo en lo absoluto. Cosa digna de un hombre con sus antecedentes familiares.
Entonces el mayor de los Bertolucci respondió a Marcus.
– De hecho ya había avisado al resto de los clanes que vendría, solo no te avisamos a ti, y te recuerdo que solo necesito avisarle a al menos un clan antes de entrar a cualquier territorio ajeno al mío.
- ¿Y qué es lo que quieres exactamente aquí muchacho? – Preguntó Rodrick antes de que el airado Marcus pudiera articular lo que estaba por decir. Mirò luego a su hija y le dijo – Hija, ve a buscar a tu hermana por favor – la orden de Rodrick a Isabell sin decir su nombre fue lo suficientemente firme e imponente para que ella de manera muy callada obedeciera – bien – dijo luego de que Isa se marchó - ¿Qué es lo que quieren? ¿Otra pelea con William? No creo que sean tan estúpidos para buscar pelea.
- ¿Quién rayos eres tú? – Le reclamò Luca con la ira agolpandose en su pecho. Para un hombre lobo, que son criaturas tan territoriales, que un no lobo lo ofendiera con palabras tan simples como esa, resultaba realmente irritante..
- Soy la mano derecha del señor Crimson, por lo tanto me encargo de todo lo que requiera dialogar. Así que volveré a preguntar ¿Qué es lo que quieren? – respondió Rodrick sin titubear.
- Vine por encomienda de mi padre a conocer la respuesta del clan Crimson sobre la propuesta hecha por mi clan hace unos días – respondió Luca fastidiado y enojado.
- La respuesta es no muchacho – respondió Rodrick provocando una expresión de exasperaciòn en Luca.
- ¿Qué dice? Esto es una grave falta de respeto…
¡No! - Sentenciò Rodrick con voz firme e imponente - una falta de respeto grave es que hayas entrado al territorio Crimson sin comunicárselo a su alfa primero. No te hagas el listo muchacho, conozco las reglas del gremio mucho mejor que tú, llevo más en esto de lo que tú has vivido, y tú no puedes entrar al territorio sin comunicárselo al alfa Crimson primero, no importa a cuantos clanes del gremio les hayas informado antes – replicó Rodrick con fiereza y autoridad – no te culpo por ser tan idiota, estas sediento de poder y crees que puedes hacer lo que se te venga en gana, por lo tanto actúas a tus anchas sin pensar en las consecuencias, consiguiendo ser aún más humillado de lo que lo fuiste cuando William te venció luego de haberlo provocado junto a tus hermanos. Me diste una solución para plantear al gremio al entrar sin autorización a este territorio, y por ende, la respuesta de este clan a su estúpida oferta es un rotundo no, y lo digo con todo el placer y la satisfacción de saber que fuiste tan idiota como para arruinar los planes de tu padre – burló Rodrick provocando la ira de Luca quien se abalanzo sobre él cuando de pronto William ya no pudo contenerse más y se metió en medio casi perdiendo el control.- Vamos Luca, dame una maldita razón para matarte aquí mismo – gruño Will decidido a atacar si Luca se atrevía a intentar agredir a Rodrick.
Luca se detuvo en seco paralizado lleno de pánico, recordando la humillación vivida y el miedo que sintió al verse al borde de la muerte luego de provocar la ira de William en aquella reunión del gremio; al ver la sanguinaria expresión en su rostro, deseosa de ver correr su sangre. Luca se retiró y se dio la vuelta para marcharse del territorio de los Crimson.- Uff, gracias Will – dijo Rodrick aliviado – en serio creí que me atacaría – alegó luego.
- No hay de que señor Baker – respondió el joven William con el ceño aun fruncido, furioso y frustrado de no haber podido despedazar allí mismo a uno de los asesinos de su madre y su hermano – ¿Es cierto que hay otra solución a nuestro problema? – articuló luego intrigado.
- Si, lo es muchacho – respondió Rodrick con serenidad – y viendo lo deseoso que estas de ver correr la sangre de los asesinos de tu madre y tu hermano, sé que esta solución te fascinara.
- ¿De qué rayos estás hablando? – interrogó Marcus miràndolo muy preocupado. Algo le decìa que no le iba a gustar la idea que se le habìa ocurrido a su amigo y ahora mano derecha.
- Desde tiempos inmemoriales, específicamente desde que se creó el gremio, los clanes implementaron un método ortodoxo y sangriento de resolver los problemas entre ellos sin que hubiera un derramamiento de sangre innecesario – explicó Rodrick – fue lo primero que mi padre me enseño mientras trabajaba para tu padre – alegó luego – ese métodoes lo que el gremio conoce como el duelo sangriento, pero solo podía llevarse a cabo si el otro clan no había propuesto una solución antes de esa. Ya que los Bertolucci ya habían ofrecido una solución muy concreta, el duelo sangriento no era una opción para alcanzar la paz con ellos, pero con la falta de Luca cometida hoy, tenemos derecho a rechazar su propuesta y proponer el duelo sangriento dándole así la validez necesaria.
- ¿Quieres que William pelee? ¿Estás loco Rod? - Reprochò el padre del muchacho con cara de tragedia y los ojos bien abiertos. El disgusto con esta idea era realmente notable en su mirada y su ceño fruncido casi asqueado.
- Sé que no suena bien Marcus, pero es la única opción que tenemos – replicò su amigo – es eso o casar a tu hija con Luca Bertolucci – agregó al final convenciendo a Marcus de que no había otra forma.
Y es que realmente no había otra forma de solucionar aquellos problemas más que esa.
- Tranquilo Marcus, no será problema para Will ganar. Después de todo ya los humilló una vez.
- ¿Cómo planeas hacer para que la oferta del duelo sangriento sea lo suficientemente buena como para que lo acepten? – interrogó Marcus ya bastante irritado.- El trato es este – dijo Rodrick – William se batirá a duelo con los cuatro uno por uno, y si los vence exigiremos el perdón para Will por lo ocurrido, y si pierde, le ofrecemos su cabeza a los clanes con los que estamos en conflicto, en este caso los Bertolucci y lo Vickovich.
Marcus se froto la cara y el cabello con las manos con preocupación y luego dijo.
- Es la única opción y estoy seguro de que William ganara, el problema es que pueda mantener el control, ya que la última vez lo perdió totalmente.
- Padre, me mantendré bajo control, los venceré y pediré sus cabezas – afirmo William tan arrogante como su padre se lo había descrito a su mejor amigo.
- No seas imbécil muchacho – replicò Rodrick – no puedes pedir sus cabezas de buenas a primeras, ya que para ti, ellos asesinaron a tu madre y a tu hermano, pero ante los ojos del gremio, el que cometió una falta contra ellos fuiste tú, así que hasta no tener pruebas que respalden tu acusación no podrás exigir sus cabezas – explicó Rodrick – ten paciencia, y confórmate por ahora con ser perdonado por lo ocurrido, ya hallaremos luego las pruebas necesarias – alegó alentándolo
- Ya escuchaste a Rod hijo, tendrás que ser paciente y escucharlo, él nos ayudara a solucionar todo esto – dijo Marcus confortando a su hijo – Rodrick, acompáñame por favor – pidiò él y comenzaron a caminar hacia el bosque – gracias amigo, manejaste muy bien esta situación, lo manejaste mejor que yo – dijo Marcus agradeciendo el esfuerzo de su amigo.
- No te preocupes viejo, para eso estoy aquí, te dije que te ayudaría cuanto pudiera y esto es parte de mi trabajo – repuso su amigo – por otro lado... William es tan arrogante como me lo habías descrito.
- Lo sé, eso es lo que más me preocupa – afirmo Marcus agobiado.
Al otro lado, frente a la entrada de la mansiòn Crimson, Marie Anne dirigió unas palabras a su hermano mayor quien aún estaba furioso por lo ocurrido minutos antes.
- Calma hermano, se lo que sientes y créeme que deseo tanto como tu verlos morir pero ahora debemos ser discretos y evitarle problemas a papa – dijo Marie Anne tratando de calmar a Will, lo cual le funcionó muy bien.
- Lo se Marie – Dijo Will respirando profundo y calmándose mientras se daba la vuelta en dirección a la entrada del castillo, comenzando a caminar hacia la puerta y una vez llegado a ella, la abrió con mucha calma y de pronto Isabell quien traía de la mano a Hally, salió de la nada sin notar la presencia de William, tropezándose con su musculoso cuerpo de una manera muy torpe, generando en Will una expresión de burla ante su notable torpeza.
- Lo… lo… lo siento – dijo Isa tartamudeando nerviosa.
- No te preocupes, pero… ¿Te han dicho alguna vez que eres bastante torpe? – interrogó William en tono burlón.
Isa simplemente agacho la mirada bastante apenada hasta que Marie Anne intervino y la halo por la mano llevándosela al auto.