MIA Hemos estado junto al borde del agua durante más de una hora o cerca de dos horas. Fue agradable pasar tiempo con mi mamá y Sasha. Nos metimos en el agua y mi madre me hizo preguntas sobre lo que me gustaba y no me gustaba. Quería conocerme de nuevo. Evitó hablar de mis cicatrices, de las cuales estaba más que dispuesta a hablar más tarde, pero sabía que querían saberlo todo. Parte de mí encontraba difícil contarle cosas sobre mí, ya que en los últimos años me perdí debido al acoso y a las palizas de mi padre. ¿Cómo podía decirle quién era cuando yo misma no me conocía? Me convertí en una persona diferente desde que ella se fue, alguien que no reconocía. —¿Cómo fue tu primer cambio? —interrumpe Sasha. Esta pregunta también me da temor. —Cambié cuando tenía trece años después de una

