MIA El Alfa Robert me mira mientras le cuento exactamente lo que sucedió cuando él no estaba, y no voy a suavizarlo para él. —Fui abusada por mi padre, Alfa Robert —digo, su rostro endureciéndose—. Fue brutal. Me torturaba todo el tiempo. Me sorprende bastante que nunca olieras mi sangre en él, ya que era más frecuente. El Alfa Robert se tensa. —¿Sabes cuál es su cosa favorita para hacer? —Él niega con la cabeza mientras le explico—. Su cosa favorita era traer a casa un dispositivo de las celdas y usarlo en mí. Subo mis pantalones cortos por la pierna del lado izquierdo y le muestro mi cicatriz para que la vea. Mantengo mis ojos en él mientras hablo. —Este fue su último regalo de despedida. Lo impregnó con acónito venenoso y me apuñaló repetidamente, siempre en el mismo lugar. Tres v

